Aquel Uruguay que hubo

london-paris-1970

Aquel Uruguay que hubo una vez.
Por: Darío Valle Risoto

Hubo un país de casas sin rejas, de puertas sin cerraduras, donde las alarmas solamente avisaban cuando se apagaban los hornos porque estaban listas las tortas de la abuela o los postres de mamá. Hubo mucho de aquello y queda poco de nada, abrigamos entonces la nostalgia de un tiempo pasado que tampoco fue mejor pero a la distancia parece más bueno.

Sin embargo esto es hijo de aquello y nada aparece porque si, entonces esto que no parece bueno es sin lugar a dudas el pago de algunos errores dejados de lado, de alguna basura barrida debajo de una alfombra que de pronto nos resultó pequeña.

Estamos en una encrucijada desde el día de una mentirosa independencia y tratamos de subsistir recordando con nostalgia y repitiendo aquellos rituales que nos dan una dudosa sensación de que tenemos identidad cuando en realidad vivimos peleando por cambiarla.

Absorbidos por el sistema capitalista estamos guardando nuestro miedo a plazo fijo y protegiendo con rejas y alarmas todo lo que creemos que es nuestro y sin embargo cualquier día puede volverse nada. A la seguridad la pagamos con el temor constante de que los marginados de una sociedad imperfecta nos acosen, nos acusen, nos arrebaten aquello que ellos creen que pude ser suyo y sin embargo no es ni siquiera nuestro.

Nuestra confortable prisión se llama tener los mejores electrodomésticos dentro de una cárcel de cristal que obedece al comando de los jefes de turno, ya sean economistas, políticos o estafadores, lo que viene siendo lo mismo a cartas vistas.

Hubo un país que nunca hubo pero que creemos existió y sin embargo era el padre de este país retardado, enfermo, torcido que nos quiere vender shoppings centers al plástico precio de la necesidad. Aquel país era y no era este, aquel Uruguay también tenía cosas de las que avergonzarse y dan cuenta de ello los desaparecidos, el abuso patronal, los estancieros latifundistas, los doctores que compraban votos con vino y chorizos.

Hubo un país, me dicen: de gente educada que tenía palabra que cumplir y trabajo que ofrecer al precio de la amistad. Hubo un país, me dicen, de políticos con dignidad, de policías honestos y militares que respetaban la constitución, hubo un país.
¿Hubo?

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s