Guerras Santas

wallpaper-magic-253-24Guerras Santas
Por: Darío Valle Risoto

Cambia el viento en la estepa
Y la nieve cubre la memoria
Los soldados muertos son historia
Y la parca se abre paso reseca

Los que sobreviven lloran
Entre los silentes camposantos
Cubriendo la llanura de espanto
Y surgiendo las preguntas
De por que los hombres trasuntan
Tanto odio desmedido
Por banderas y partidos
Se mata a los más incautos
Y se tortura a los enemigos.

Botas, armas y cañones
Se asoman entre los huesos
Y caminan como posesos
Los sobrevivientes
Cual harapos de fantasmas
Tratando de escribir
La historia sin ser valientes.

Y pasó el tiempo y la traza
De un futuro que alucina
Trajo sueños a la vida
Pero el terror dispone
Y el miedo propone
Una guerra de santos
Y un terror de mil espantos.

Asesinos por religión
Mártires locos y posesos
Matan por odio al resto
Que sueña con otro dios
Y rezan mirando al ocaso
Antes de ser pedazos
Sin paraíso ni cielo
Así los hombres modernos
Matan a sus hermanos.

Y el civil es el enemigo
Ser madre, niño o amigo
Nada importa y todo muere
Paradoja del destino
Inventaron un dios vivo
Que solo sirve a la muerte.

No soy un Babyboomer

amor-y-celularesPorque no soy un Babyboomer
Por: Darío Valle Risoto

Nos llaman: “Babyboomers” a los nacidos entre los años 1946 y 1964 pero creo que estoy más dentro de la “Generación X” (1965 – 1976) porque me adapto demasiado bien a lo digital a esta maravillosa nueva era de contenidos mediáticos diversos y prácticamente gratuitos para todos.

De todas maneras cuento con mis conocimientos como “Técnico en comunicación social” pero debo reconocer que en aquellos años de estudio en la Universidad del Trabajo del Uruguay no teníamos ordenadores en las clases y solo un par de horas a la semana de “dactilografía”. Materia esta que creo que hoy ya no existe pero debería.

Tuve la buena fortuna de que estaba aventajado porque ya había aprendido a “escribir a maquina” en una pequeña academia de La Teja y luego de recibirme hice un curso de Auxiliar de Farmacia donde si nos enseñaron a operar una computadora personal aunque con el vetusto sistema Windows 3.1 aquel de las claves y a base de digitar diferentes códigos, etc., pero igual me sirvió de mucho luego.

Todo esto viene a que los avances han sido rápidos y constantes más no todos están capacitados para plantarles cara y a veces se hacen difíciles, tomemos en cuenta que hace unos treinta años el conocimiento universal estaba solamente a mano en las bibliotecas y hoy lo tenemos en la palma de la mano aunque en realidad no es conocimiento precisamente sino: “Información”, el conocimiento proviene de cómo asimilemos esta y la incorporemos en este ordenador llamado: “cerebro”.

Por otra parte la tecnología de la comunicación ha avanzado en el Uruguay a pasos agigantados aún comparándonos con países más adelantados en otros rubros que nosotros. En el año 1992 colocaron teléfonos en las viviendas donde vivo, afortunadamente unos años antes había hecho la solicitud y fue maravilloso aquel prodigio de tener en mi hogar humilde por primera vez en mi vida la posibilidad de comunicarnos hacia afuera desde el propio living.

Ni que decirles que eso comenzó a cambiarnos la vida, mi madre se contactó con parientes a los que no veía desde hacia años y yo lo inauguré llamando al trabajo para no ir como dios manda, porque en esos tiempos trabajaba en un lugar realmente terrible que mejor ni recordar.

Y no tardaron muchos años para que las computadoras personales hicieran pie en estas tierras más era muy caras y para sombro de mis conocidos yo demoré mucho en tener la primera sobretodo porque me negaba a esclavizarme trabajando horas extras para pagar un artefacto al que ni siquiera podría tener a tiro por estar trabajando para pagarle. Paradojas del consumo a las que me sigo resistiendo.

Internet tenía un amigo en su casa pero era cara y el tipo era poco propicio a compartirla conmigo y solo se limitaba a mostrarme como había algunas ventanas donde uno podía verlo casi todo, demoró mi primer encuentro con libertad y fue en un ciber del centro con unos compañeros de trabajo, uno de ellos me abrió una cosa llamada: E-Mail a la que no supe hasta algunos meses luego para que servía realmente.

Y eso sucedió alrededor del año 1996 aproximadamente, así que pensemos en aquel enorme día de nuestro primer teléfono en el hogar y después esto, claro que me llevaron unos años para tener mi primera computadora, una Windows 486 con monitor en blanco y negro y disquetes para guardar algunas cosas, todavía tengo una caja de ellos pero mi nueva computadora se niega a leerlos, creo que es mejor así porque no quiero saber que guardaba en aquellos días.

Así que como buen ciudadano de la clase pobre todo me ha llegado tarde a las manos pero nunca sin un buen conocimiento previo, porque heredé de mi padre esa curiosidad hacia todo lo que signifique un salto en lo tecnológico. Solo me pongo a pensar en los diagramas para la fabricación de un robot que mi padre guardaba y me da nostalgia porque si estuviera vivo en estos tiempos realmente fliparía con todo esto.

Mucho más humilde en lo económico de lo que yo soy ahora el tipo se puso a estudiar electrónica por correspondencia, pensemos que fue por los años 50’s y recuerdo haber visto sus exámenes casi todos con nota de excelentes y comprobar como podía arreglar cualquier cosa que le llegaba a las manos desde las obvias radios y televisiones hasta juguetes japoneses que nadie había podido reparar antes.536314_10151105280210248_391440490_n

Hoy a través de mis ojos pienso en sus ojos maravillados ante los avances de estos dispositivos celulares que ya dejaron hace tiempo de ser teléfonos para transformarse en computadoras versátiles y manuales con cada día más posibilidades de memoria y con un universo de aplicaciones en franco crecimiento.

Hoy tengo un ordenador de mesa que está medio viejo pero me sirve, un Dell Pentium no se cuanto pero que le acabo de dar una lavada y marcha todo lo rápido que necesito y aunque reconozco que me niego a por ejemplo tener tarifa de 24 horas de Internet en mi teléfono, me aplico bien a este mundo más trato de que no me absorba la impronta de intercambiar mensajes más o menos insignificantes gran parte del tiempo.

Hoy la discusión parece ser si la tecnología es buena o mala para la gente y debo referirme a la “Filosofía del cuchillo” que sirve para trozar tanto la comida como a nuestra suegra y la cosa está en como utilicemos en este caso la tecnología o que esta nos termine utilizando a nosotros. Lo mismo se puede aplicar a cualquier cosa que nos brinde placer y de la que abusemos al punto de que nos haga mal como: el alcohol, las drogas, el chocolate, el sexo, etc. Los ejemplos abundan y abundan esos grupos de autoayuda que tratan de que uno sea un usuario responsable sobretodo de uno mismo.

Como miembro de la Generación X, Babyboomer o lo que sea suele causarme cierta pena ver a la gente caminar por la calle mirando sus celulares como si fueran zombies. En el colectivo, aún cuando voy a comer con una chica y esta le da más bola a la pantalla que a mi, pero tratando de pensar positivamente creo que es cuestión de tiempo para que las cosas se acomoden y siempre pienso que de todas formas uno tiene una enorme herramienta para conocer a la gente porque en el caso de la chica, si esta es una obsesionada de su celular, si te he visto no me acuerdo.

Y para culminar, desde luego que todo el conocimiento en la palma de nuestra mano ejerce y ejercerá un enorme atractivo casi insustituible para nosotros, aún así recordemos que somos personas de carne y hueso, que la vida es corta y por más que avancen estos dispositivos, nada podrá sustituir al trato humano.

FINgeneraciones-por-internet

El Fretacho (Cuento)

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El Fretacho *
Por: Darío Valle Risoto

Había un calor empalagoso, las cortinas parecían fosilizadas cubriendo la ventana a la calle del agobiante sol que igual penetraba en un resplandor asqueroso. El ventilador pequeño y vetusto era más que utilitario un acto de fe para la frente perlada de sudor de Roberto que yacía respirando dificultosamente sentado en su cama.
Manoteó la caja de Camels sobre la mesa de luz y se le cayó “el pozo”, el fino libro de tapas duras hizo un ruido seco como quejándose de su mal tacto.
No lo levantó y apoyó sus pies en el piso sucio de baldosas que solían ser amarillas, la gata tirada más allá trataba de robarles algo de fresco con su pelaje negro y distante. Lo miró con ojos enigmáticos y le hizo una guiñada.

__ ¿Qué te pasa?
Nunca le contestaba, a lo mejor una suerte de dudoso ronroneo pero ahora este sería opacado por el puto ventilador que hacía más ruido que aire.
Encendió un fósforo y prendió el cigarro, las dos o tres primeras pitadas del día eran la gloria, después solamente era fumar uno tras otro. Levantó el libro de Onetti y lo tiró sobre una silla donde se apoyaban un pantalón arrugado y el diario de hacía tres días.
__ Libro de mierda, yo pude hacerlo mejor. __Dijo a nadie y nadie le contestó.
La mesa de luz no estaba menos sucia que el resto del pequeño cuarto, sobre una biblioteca absolutamente anárquica descansaba una botella de Mac Pay, por suerte tenía casi un cuarto de contenido, la tomó y se empinó el whisky barato y tibio, lanzó una maldición, tomó aire y siguió bebiendo.

Buscó las gastadas alpargatas como gemelas destruidas por la rabia y la ira que se calzó a desgana, fue hasta el baño y miró a esa cara que nunca la había gustado y luego de la permanente caída de cabello y la flacura cancerígena mucho menos.
__ Acá estamos Robertito, otro puto día.
Pensó en el diminutivo, todo el era un diminutivo: hombrecito, escritorzuelo, viejito de mierdita, carajito y la conchita de su madre.

Habría que afeitarse al menos por la patria, la última gillette brillaba en su pequeño sobre, fue hasta la cocina y llenó la pava de agua, las cañerías se quejaron extrañadas y luego le puso alcohol al Primus, lo prendió y le dio bomba, la llama azul recibió el culo de la caldera para calentarla.
Con el agua caliente llenó una taza, mojó la brocha, luego la pasó por el jabón y se embadurnó la cara, dejó que los poros se abrieran, siempre y cuando le quedaran algunos, y armó la maquina para afeitarse, se le cayó un tornillo y al agacharse para tomarlo casi toca una cucaracha que corrió despavorida.
__ ¡Me cago en dios!
Al volver a incorporarse su columna se quejó como una vieja puerta que raras veces se utiliza, como la mazmorra de un castillo, como una monja con el culo virgen.

Afeitarse le daba cierto placer, parecer un poco más prolijo no era su menester precisamente cuando se cagaba en el mundo y su circunstancia, pero había que ir a la editorial un día de estos para recoger alguna plata o todo se iba a poner peor.
Terminado de afeitar se miró con gesto inconspicuo y se arregló el bigote con una pequeña tijerita, luego se peinó desganado y se acarició la pelada que coronaba una cabeza mediana de arrugas nuevas y viejas.
Se tiró en el sofá del living que estaba viejo y casi destruido por las uñas de la gata. Al principio se calentaba pero después pensó en que los bichos son bichos.
Prendió la vieja televisión Punktal y tuvo que pararse para arreglarle el horizontal, había comenzado las noticias, eran las ocho de la noche y el recién se levantaba de la cama.

__ “Promediando la tarde de ayer las fuerzas conjuntas allanaron un local del partido comunista y encontraron profusa documentación subversiva…ampliaremos”

Fue hasta la cocina mientras seguía escuchando las noticias y luego los avisos de Bracafé, Odol y de las farmacias de turno.
__ ¿Qué es para estos putos ser subversivo? __Pensó mientras volvía a calentar agua para tomarse unos mates.
__ ¿Claudia era subversiva?… Seguro que lo era. __Sonrió recordando aquella tarde en la Habana intentando en vano entrevistar al Che para una radio de Buenos Aires, allí la conoció. “Un uruguayo y una argentina se reconocen solo con verse, ni es necesario hablar, es como si fueran las dos caras de una misma moneda.”

__ ¿Qué haces en Cuba?
__ Soy agente de la CIA. __Le dijo, y ella lo miró entrecerrando sus ojos.
__ ¿No se supone que deberías mantener el secreto?
__ Creo que voy a renunciar, ya hace tiempo que los yanquis me tienen harto.
__ ¿Mucho John Wayne?
__ En realidad vine con las brigadas del partido comunista, pasé dos meses recogiendo caña en el oeste. __Le mostró las manos agrietadas y llenas de marcas.
__ ¿Así que bolche?
__ Tampoco: me afilié por una piba a la que le arrastraba el ala pero ella no vino… mujer inteligente, me enroló para esta mierda y desde el primer día me di cuenta que la revolución solamente me interesa en el plano intelectual. Igual aguanté dos meses, dentro de una semana me vuelvo a Montevideo y no pienso regresar en mi puta vida a este infierno.

Claudia era una joven inteligente, tenía un lunar sobre los labios casi a la derecha, ojos oscuros y cabello negro atado en un moño con una cinta roja. Roberto no podía evitar que su mirada viajara de sus ojos al lunar indistintamente.

Pero Claudia había muerto hacia un par de años y era una mierda volver a recordarla mientras sacaba la pava del Primus, lo apagaba y preparaba el mate con algo de la yerba que ya era escasa en el paquete de Armiño.
El primero estaba espumoso y horrible, después mejoraba, pitó lo último de su cigarro y lo enterró en un cenicero de plomo con forma de herradura.

Caminó con el mate en la mano hasta la ventana y miró a la calle, abajo a unos cuatro pisos la avenida dieciocho de Julio comenzaba a iluminarse, mucho milico en la calle, poca gente caminando, típico Enero donde todos se van a la mierda para jugar a descansar.
Todavía estaba en calzoncillos, no le gustaba andar vestido al pedo y menos con ese calor agobiante enmarañado, terrible.
Los “leylands” lanzaban su humo denso, ellos también fumaban y fumaba el tipo leyendo “El Día” sobre la esquina que daba al London Paris pero del lado de acá, también fumaba el y todos trataban de pasar el rato en un rato malo, en un rato feo para el país.

__ Pero Méndez, no le podemos publicar esto… usted sabe.
El idiota gordo de mierda de la editorial: “Madreselva” es más censurador que Hitler y Mussolini con Franco a la cabeza, no quiere meterse en problemas y ve sedición en cualquiera de sus cuentos. Roberto sonríe, agarra el cheque por las regalías de. “Las dos torres” y se va chiflando bajito, ya antes le rechazaron cosas, es cuestión de fretacharlas un poco, arreglarles la cara, darles vista de cuentos buenos, de novelas funcionales para el sistema, ese es su segundo oficio: Fretachero.

El infeliz se cree que piensa como los milicos pero es que los milicos no piensan, solo golpean, torturan y matan…si sabría Claudia.

FIN

  • Fretacho: elemento utilizado en albañilería para emparejar superficies desiguales como pisos o paredes