Neo Vampiros 65. Condenado el corazón

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Neo Vampiros 65
Condenado el Corazón
Por: Darío Valle Risoto

La intuición le dijo que no iba a llegar a tiempo a su casa por lo que tuvo que buscar rápidamente un refugio, recordó que algunas veces Henrich solía dormir en las cajas que guardan cables de alta tensión en el centro, estos pequeños sótanos se encuentran en diferentes puntos de la ciudad debidamente sellados ya que antes algunos vagabundos dormían dentro de ellos y no era raro que murieran electrocutados.

Encontró las puertas grises con el distintivo de U.T.E. (Usinas termoeléctricas del estado), rompió fácilmente el candado y se metió contra la pared lo más lejos posible de la gran cantidad de cables. Lentamente en la calle la ciudad comenzaba a recuperar el movimiento de todos los días mientras que en un hotel a unas cinco cuadras el conserje escuchaba el grito aterrado de una de las empleadas de limpieza.

El cadáver de un joven con una gran mordedura en la garganta yacía de brazos abiertos sobre las sabanas manchadas de sangre, sus ojos parecían buscar algo en el vacío, algo que ya no volvería a ver.

Las sirenas de la policía apenas si infligieron cierto nerviosismo al cuerpo de la joven vampira que permanecía aletargada a buen resguardo de la luz exterior, el ronroneo de los transformadores muy cerca de su cuerpo no la molestaban tanto como la idea de que Paula no iba a recibir con mucho beneplácito la noticia del muchacho que habían conocido juntas.

Las horas se fueron desgranando en un Montevideo gris absorto en la pequeña y austera animosidad que produce una muerte poco cubierta por la prensa, pero que poco a poco gana las bocas y las orejas de las gentes vulgares.

Una nueva reunión del jefe de policía con la ministra del interior, ya parecía costumbre encontrarse con los informes forenses, la zozobra y la política de no alertar a la gente más de lo debido. Los intereses electorales que no saben de derechas o izquierdas a la hora de conservar sueldos y sillones se adueñaron de Margarita que trató de buscar una respuesta, una puta respuesta a otra extraña muerte.

El jefe de policía se encogió de hombros, Juan Carlos Saprisa había vuelto a Europa como si escapara de algo, aún así Margarita no le guardaba rencor, el viejo era uno de los veteranos que había recibido sobre el lomo la represión de una dictadura que muchos parecen empecinados en llamar: “Blanda”.
El nuevo jefe de policía es más inteligente que el anterior, no se necesita mucho solo un cambio generacional en una estructura basada en hombres con armas y palos que no saben un carajo de investigación.

El frío parecía congelar la información, ni la misma familia de Lucas supo exactamente las causas de su muerte, su hermana lloró amargamente cuando los funcionarios le entregaron sus pertenencias a sus padres y encontró el libro que él le había comprado.
Paula viendo la televisión supo inmediatamente que no había sido un robo como sostenía el locutor, la noche anterior ambas habían encontrado a ese joven y Lorena misma le había insistido en que la dejara salir con él, tenía ganas de acostarse con alguien y así fue.

Miró el teléfono, ¿Tendría valor de traicionar a su gran amiga?, ¿La policía podría con ella?, ¿Alguien en realidad puede detener a un vampiro?

El pibe era atractivo, estaba lleno de vida y ahora algún poder oculto encubría su asesinato, Lorena debería estar en su ataúd del Prado.
Recogió su abrigo y tomando las llaves del auto salió sin despedirse de la empleada que ya estaba acostumbrada a sus locuras. A más velocidad de lo normal recibió una multa antes de dejar Carrasco, tiró la boleta a la mierda y continuó con la mirada fría y el corazón inquieto.

__ ¿Por qué Lorena?, ¿Este era un torturador también?
Condenado el corazón de los amigos que realmente quieren a los amigos, Paula sabía que nunca podría abandonar a su querida Lorena pero que indefectiblemente marchaban rumbo a una tragedia, la pregunta real era: ¿Montevideo se hundiría junto con ellas?
Juicio y Castigo.

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