Neo Vampiros 64: Seducción de invierno final

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Seducción de Invierno Final
Por: Darío Valle Risoto

Paula se encontraba inmensamente triste, caminaba rumbo al auto que había dejado a unas malditas cinco cuadras de ese Bar, estaba muy mal, peor de lo que quisiera, porque Lorena le había pedido que la deje sola con ese chico que habían conocido accidentalmente.

La sensación de inmensos celos, en lucha interna con la furia de sentir que era traicionada por el deseo sexual de su especial amiga del alma. ¡Cómo quería a esa mujer sin años! Para colmo tenía la tremenda confusión interna de no saber si realmente era una puta lesbiana que no salía del caparazón de las mujeres tibias. ¿Acaso su grupo de amigas no experimentaban? Sexo, droga y algo de bisexualidad, el signo de la burguesía uruguaya. Políticos putos, milicos bufarrones y luchadores sociales con relleno derechista.

Se quedó con las llaves en la mano dispuesta a volver sobre sus pasos y pedirle que se acueste con ella, no con Lucas, pedirle que la bese, que la recorra y le muerda el cuello para ser eternas y sin embargo…

Tres lágrimas recorrían el rostro de Paula, recorrían su piel cuidada, su contorno anglosajón, su mentón cálido.
Era absolutamente heterosexual, lo había asumido en sus citas con el Doctor Menchaca, hasta le gustaba sentir que el sicólogo tenía una erección cada vez que ella se sentaba en el diván y ensayaba algún movimiento felino.

Subió a su auto y regresó a su casa en carrasco, al consultar el reloj pensó en que faltaba poco para el amanecer pero que pronto llegaría con un sol enemistado con la condición de Lorena.

Lucas se sintió raro y sorprendido por la chica que lo había llevado a ese hotel casi sin darle ocasión de objetar algo, delante suyo se desnudaba: blanca, pequeña, perfectos cuerpo de piernas esculturales, pechos medianos de pezones duros, casi desafiantes.
__Tenés el cuerpo muy frío.
__Lo sé.
Hicieron el amor dos veces, Lucas ya exhausto se había olvidado de todo cuando observó que ella miraba a la ventana con gesto desconfiado. Desnuda a su lado parecía una escultura de mármol blanco de las que descansan en los cementerios.
__Va a amanecer en una hora, me tengo que ir antes… me gustó volver a hacer el amor.
__Si, yo tengo que volver a casa también, el libro para mi hermana, tengo que dárselo o me va a hacer un escándalo, además debo volver al club del partido, mañana tenemos una reunión para organizar el grupo que va a coordinar el tema de la estrategia de…, ¡Perdóname, casi no te conozco y te hablo de política!

Lorena que miraba en el sentido contrario del joven que permanecía desnudo junto a ella, dio vuelta el rostro y él la besó en los labios carnosos pero ahora Lorena no sonreía.

__Soy de la juventud del partido colorado, te pido disculpas probablemente vos seas de izquierda, en estos tiempos tal parece que todo Montevideo es comunista.__ No era una confesión, ni siquiera un comentario aclaratorio, Lorena lo tomó como un desafío elocuente a sus ideales.

Aún con su semen caliente dentro comprendió que una a una las situaciones la condenaban a ser lo que era y no otra cosa, ser una criatura de la noche que pernoctaba en la oscuridad de un país que había perdido el alma y seguía pariendo fascistas, perdonando torturadores, amnistiando cobardes.
__ ¿Sabes que soy hija de desaparecidos?
El rostro de Lucas se tornó lívido, sobretodo porque los colmillos de su amante no permanecieron normales junto a él.

Y Paula regresaba a casa imaginándose que Lorena había pasado una noche de pasión poniéndose al día con su sexo postergado, mientras tanto su amiga le desgarraba la garganta a su compañero y bebía hasta saciarse absolutamente de sangre, de venganza y de justicia personal.
Juicio y Castigo.

Crazy Man

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Crazy Man
Por: Darío Valle Risoto

Loco
Loco si, por las penas del mundo
Loco por tus ojos
Que me invaden la cabeza
Loco tras los pasos
Que he sentido sin caminar
Loco y demente
Por las voces guardadas
Y los silencios estrujados
Por los túneles sin fin
Y los caminos encantados.

Loco por las madrugadas
Y por todos los sueños
Que se recogieron
Al débil abrigo
De mi imaginación.

Loco si, por el parir de las palabras
Y las frases imprecisas
Loco por tus ojos
Que invaden mi cabeza
Y por el calor
Que tan pocas veces
He sentido.

Loco por todas las marionetas
Que bailan conmigo
Por los sabios y los bufones
Loco por ellos
Loco por ti,
Solo un loco

Escrito el: 19 Febrero 1994