La gente ya no escucha crecer la hierba

193-1La gente ya no escucha crecer la hierba
Por: Darío Valle Risoto

Con motivo de acompañar a mi amigo César que acaba de adquirir su primer auto he manifestado nuevamente esa sensación de ver que la gente parece correr a todas partes sin necesidad real de ello. Cómo peatón he advertido infinidad de veces como otros caminantes se ponen en peligro cruzando mal las calles no solo poniéndose en riesgo ellos mismos sino a los conductores y solamente para volver a caminar normalmente por las aceras como si nada. ¿De donde viene tanta urgencia?

Mi amigo es por demás cuidadoso y no es fácil haber aprendido a manejar siendo grande y largarse a las calles Montevideanas máxime cuando no todos parecen percatarse de lo peligroso que es transitar en una ciudad que ha quedado chica ante el crecimiento exponencial de autos, motos y toda clase de vehículos.

Y conversando en el auto este pasado sábado se me ocurrió que resulta paradójico que estemos viviendo en una época con el mayor confort posible en nuestras vidas, tenemos infinidad de comodidades cada vez más accesibles para facilitarnos las tareas cotidianas y sin embargo parece que no dejamos de correr.

Muchas veces yo mismo tengo que bajar un cambio, como dicen en mi país, y tratar de tomarme mi justo tiempo para disfrutar de la vida porque el ritmo acelerado de los días me consume como a todos y sin razón alguna. ¿Nos cuesta tanto tirarnos en el pasto a escuchar crecer la hierba?, ¿Qué nos corre?

Alguien me dijo una vez que apurarse por vivir es apurarse por morir y vuelvo al pensamiento central de estas reflexiones y es que es absurdo que en estos tiempos en que tenemos toda suerte de aparatos que nos facilitan la vida aún así vivamos urgidos y nerviosos por consumir nuestras horas. Estamos perdiendo la capacidad de meditar, de sentarnos a estar tranquilos y hasta se hace cada vez más difícil leer un libro o ver una película porque el auge de los dispositivos electrónicos nos hace saltar de pantalla en pantalla. ¿Buscando que?

Un auto nos adelanta por la derecha, zigzaguea y veo al conductor hablando por celular, le digo a mi amigo que sea precavido porque delante nuestro va un suicida al volante, unos segundos después esperamos detrás suyo al cambio de luz en los semáforos, el tipo arranca con la luz amarilla casi sin esperar o ver si alguien todavía estaba por cruzar la calle. Lo mismo reitero lo he visto en los peatones, cruzan la calle casi rozando los vehículos, corriendo frenéticos por llegar al frente y luego caminan lentamente a sus destinos. ¿No es más seguro cruzar despacio como se debe y luego correr por la vereda?

Algo, no se qué, nos hace estar ansiosos y aunque trato y trato de detenerme parece que soy de los pocos que se ha dado cuenta de que el tiempo corre de la misma manera y que administrar mejor nuestras vidas significa aprovechar alguna vez y escuchar crecer la hierba.

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