Las crisis de las edades

a_view_from_a_window_by_fifek2000La crisis de las edades.
Por: Darío Valle Risoto

Realmente no recuerdo si alrededor de los cuarenta sufrí alguna de estas crisis a las que nos tienen acostumbrados quienes creen que los números redondos significan algo, como si hubiera diferencia entre los treinta y ocho y los cuarenta y dos. Bueno, son cuatro años más o menos.

Lo cierto es que la fuerza de la costumbre nos pone en frente de estas fronteras donde a lo mejor tenemos la osadía de reírnos de nosotros mismos que de sentirnos apesadumbrados por haber llegado a cierta edad de la madurez sin haber alcanzado tal o cual meta impuesta por la sociedad y que nosotros obviamente asumimos como seres sociales. Afortunadamente no somos tan iguales entre nosotros y cada vida tiene su ritmo particular por dentro o por fuera de lo que todos asumen que debe ser o no.

De poco sirve arrepentirnos de lo que hicimos, de lo que no hicimos mucho menos y es un desperdicio de tiempo sufrir tanta nostalgia cuando justamente es con menos tiempo que antes con el que contamos, pocos sobrepasan los cien años y realmente en lo personal prefiero morirme joven y funcional que andar arrastrando una torpe existencia a merced de enfermeras y doctores.

La cosa es que el pasado es prueba y memoria, el presente es ahora y el futuro aunque a estas alturas más o menos lo tenemos previsto tiene sus sorpresas de las buenas y de las otras. Por lo pronto uno pasa esa otra frontera de los cincuenta con algo de sabiduría en el sentido de que han quedado amigos, parientes y enemigos por el camino y vaya a saber uno por que magias del destino la parca se los ha llevado antes, lo que no quiere decir que no vaya a venir a por nosotros.

De todas formas es casi inevitable caer en los: Si hubiera hecho o no hecho tal o cual cosa y eso solo es menester del terreno de la especulación y de la fantasía porque en el día a día somos el producto no solo de nuestros aciertos y errores sino también de los aciertos y errores ajenos por mal que no agrade o nos pese. Hay que vivir con eso y masticarse ciertos caramelos amargos que tiene toda existencia, es inútil repensar tanto en aquellas terribles metidas de pata que cometimos porque la máquina del tiempo no existe y si bien es terapéutico pedir disculpas siempre que se pueda, nada enmienda los malos momentos que nos regalamos por maldad o simplemente por ignorancia.

Así que no es para todo el mundo aquello de envejecer sabios y sanos rodeados de esposa, hijos, perro, propiedad, buen pasar económico y un país confortable. Creo que solo pasa en Disney o en los librillos sobre el futuro gobierno de Jehová de ya saben quienes. A lo mejor hay que conformarse con las conquistas personales sobre nuestro propio pasado que hemos sabido regalarnos no sin sacrificios, entregas y abandonos porque a eso se le llama “vida” y bueno es que la tengamos aunque nos comencemos a poner viejos y nostalgiosos.

El sistema nos dice lo que se debe o no se debe y sobre todo lo que es vivir con cierta década por delante y otras por detrás, lo que a cada etapa de la vida corresponde solo es ministerio de nuestro cuerpo y de nuestro cerebro y de cómo los hayamos cuidado para este futuro que un buen día nos despertó mirándonos las canas en el espejo y con la seguridad de que veinte años jamás volveremos a tener. Pero si encontramos una sonrisa burlona en ese viejo que nos mira y que parece otro: valió la pena.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s