Perdiendo un amigo

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Perdiendo un amigo
Por: Darío Valle Risoto

__ Me gusta cocinarte. __Le dijo, mientras hacía un par de huevos revueltos y era algo extraño, como salido de una película sueca verla desnuda con solo un delantal puesto dando movimientos circulares con la espátula sobre el sartén.
__ No les pongas pimienta que todavía ando mal del estómago. __Le dijo él, mientras la observaba sentado en el piso sobre las sábanas revueltas, aún había olor a sexo en el lugar.
Valeria le propuso comer algo más sano pero no era para tanto, la noche anterior en el cumpleaños de Maribel había tomado alguna que otra copa de vino demás y ahora pagaba las consecuencias, aún así no era para desperdiciar la “alta cocina” de su compañera.
__ No me gusta como su marido habla de Maribel.
__ ¿A que te referís? __ Ella puso los huevos revueltos sobre un plato de plástico y se sentó en el piso a su lado no sin antes traer también un trozo de pan y un vaso con agua mineral.
__ ¿No hay cerveza?
__ ¿No estás mal del estómago?
__ ¿Qué dijo Eduardo?, ¿Algo de su compañera?
Valeria antes de sentarse luego de alcanzarle la comida se quitó el delantal y se puso una camisa de Daniel, sobretodo a la mañana le gustaba vestirse con algo suyo porque le encantaba su aroma.

Era una mañana algo nublada pero un débil sol entraba a través de las ventanas que daban al jardín, el apartamento era pequeño, de planta baja pero suficiente para los dos. El gato de los vecinos pasó caminando sobre el pretil que separaba los fondos.
__ No me gusta como habla de ella, aún en su presencia: que mi mujer esto, que mi mujer lo otro, mi mujer, mi mujer.
__ Bueno, muchos hablan así de sus compañeras, cuestión de costumbre, no es para tanto.
__ ¿Y cuando contó que a ella le sale todo mal?
__ Era un chiste Vale, hasta Maribel se rió y le dijo gordo de mierda, todos nos reímos.
__ Es un sorete machista, eso es lo que es…cuando, bueno, mejor ni hablar. ¿Están buenos los huevos?
__ ¿Ni hablar que?
__ Nada, ¿Te hago más?, te los devoraste.
Daniel tomó un largo trago de agua mineral y dejando el plato sobre la mesa que apenas alcanzaba desde el piso la miró a los ojos, la pelirroja desvió la mirada.
__ ¿Pasó algo que deba saber?
__ No tiene importancia, vos sabes que Eduardo toma demasiado, déjalo así.

Daniel se puso de pie, encontró sus calzoncillos y se los puso, luego el pantalón, la remera negra y se arregló el pelo, fue hasta la cocina a lavar el plato y el vaso, ella se quedó sobre el colchón en el piso mirándolo como si fuera una niña desvalida.
__ Ya te enojaste.
__ Más vale que me digas eso que ahora te querés guardar, porque sino ya me estarás arruinando el fin de semana.
__ Que me tocó el culo.
__ ¿Qué? __ Los ojos de Daniel parecían saltarse del rostro cuando la corta frase le llegó con la voz cristalina de su compañera aún a varios metros cuando se prestaba a lavar los trastos en el lavabo de la cocina.
__ Vos sabes que tienen una cocina pequeña, cuando yo estaba haciendo la ensalada para el asado pasó por atrás mío y me tocó el culo.
__ Habrá sido sin querer __Le dijo más para tranquilizarse a si mismo que por otra cosa.
__ Dos veces.
__ ¿Qué?, ¿Cuando fue la segunda?
__ Ustedes jugaban al truco y yo de nuevo en la cocina y pasó y me metió una mano en la nalga, lo mandé a la puta que lo parió por eso y se volvió a la mesa de juego, es un gordo mamón, eso es lo que es, no te preocupes.
__ ¿Qué no me preocupe?, Claro, está todo bien, no pasa nada, un tipo que yo creía que era mi amigo le toca el culo a mi compañera y no pasa nada, si somos todos re liberales. Después de todo solo es un culo.
__ Daniel, me estás preocupando, no debía decirte nada de eso, no tiene tanta importancia, el gordo es un imbécil, ya lo sabemos desde siempre aunque sea tu mejor amigo.

Daniel sacó una botella chica de cerveza de la heladera pero en vez de tomarla se la pasó por la frente, de pronto sentía que la temperatura le subía a grados incendiarios.
__ Ya mismo voy a la casa y le rompo la boca, gordo hijo de puta que no respeta un carajo a nadie.
__ Ya te dije que no es para tanto, con no ir más a esos asados alcanza, vos hace lo que quieras pero yo no voy más y listo.
Daniel volvió junto a ella y la ayudó a levantar el colchón, las sábanas y la almohada para llevarlos al cuarto. Cuando hacía calor tenían la costumbre de dormir en el living comedor porque corría mejor el aire fresco de la noche.

Valeria le habló de tres o cuatro cosas que el ni escuchó solamente pensando en que ese que hace unos minutos era su viejo amigo desde el liceo en el noventa y cuatro ahora era un reverendo hijo de la chingada.
__ ¿Así que el lunes cuando vuelva a la imprenta debo hacer como si no hubiera pasado nada?
__ Trabajan juntos, además es tu supervisor, no te compliques la vida por una pavada.
__ Primero me contas que habla mal de su compañera y le dice: “Mi mujer” como si fuera su mascota, luego que te tocó el culo y que lo deje así. ¿Explícate por favor?
__ Mira yo la aprecio mucho a Maribel, si el idiota de su marido no sirve para nada lo siento, además nunca fue tan buen amigo tuyo como vos crees, perdóname pero te lo tengo que decir.
__ ¿Y ahora…?
__ ¿Y los mil dólares que te pidió aquella vez y nunca te devolvió?
__ Bueno, hace mucho tiempo… hijo de puta, el lunes le voy a romper la boca.
Valeria sonrió, Daniel era un tipo demasiado tierno como para hablar así además Eduardo era del doble de su tamaño, de igual manera sabía que el flaco no era tan delicado cuando se enojaba de verdad.

Lo tomó de un brazo y lo hizo sentarse a la mesa en el comedor, todavía quedaban sobre ella un par de tazas donde habían tomado un café al llegar de madrugada. Daniel amagó a llevarlas a la cocina pero ella lo convenció de quedarse a su lado.
__ Eduardo es un tipo muy frustrado, un pobre hombre que se cree que ser hombre es tocar culos, tener “mujer” y hablar de futbol el doscientos por cientos de las veces, vos sos un hombre con cabeza, si vas y le plantas cara no solo te vas a quedar sin un amigo que en realidad nunca tuviste sino que probablemente te quedes sin trabajo. Yo me quedaría callada.
__ ¿Y si hubiera sido Maribel que me tocaba el culo a mi?
__ Ja ja ja.
__ Vos también sos una machista, acéptalo. __Le dijo sonriendo, no pudo hacer otra cosa que reírse de la risa de ella.

El resto del fin de semana no hablaron más del tema, pero ella sabía ciertamente que su querido compañero no lo había olvidado.

El lunes Daniel fue de los primeros en llegar a la imprenta, saludó al sereno y entró a su lugar de trabajo, encendió la guillotina y arrimó una pila de papel para cortar de acuerdo a las medidas que tenía anotadas en la pantalla electrónica de la Polar.
Los muchachos entraron como siempre a los gritos y más atrás Eduardo que prendió algunas luces del fondo y se acercó sonriente a su amigo.
__ ¿Estuvo bueno el asadito? ¿Eh?
__ Muy bueno, de verdad, para ser el último estuvo de verdad grandioso.
__ ¿El último? ¿Qué querés decir?
__ Que si me junto contigo de nuevo y le volvés a tocar el culo a mi compañera va ser un poco complicado. ¿No te parece?
__ Pero… pero.
__ Mejor de ahora en adelante hablemos solamente de trabajo, ¿No te parece hijo de una gran puta?

FIN.

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