Neo Vampiros 62: Colmillos que muerden culpas

031_silentNeo Vampiros 62
Colmillos que muerden culpas
Por: Darío Valle Risoto

Fernanda poco a poco se recuperó del mal rato que había pasado cuando la habían arrestado como sospechosa, solo por ser menuda, de pelo negro y pálida bien era una más de las jóvenes que deambulan en la noche montevideana pero estuvo en un mal lugar y en el peor momento.
Sus padres recibieron una compensación monetaria del gobierno, el jefe de policía fue destituido y la ministra del interior fue interpelada en el parlamento durante nueve horas seguidas por un senador del partido nacional. No renunció como era de estilo en épocas donde los políticos tenían integridad.

La prensa buscó a Fernanda Núñez por todas partes pero sus padres por consejo de su terapeuta la alejaron de la prensa y se la llevaron a Rosario en la Argentina.

Pese a las muertes en la jefatura todo calló bajo un halo de olvido, era como si todo el país temiera pronunciar la palabra: “vampiro”.

Paula seguía página a página, noticiero a noticiero la historia de la chica que había sido confundida con su amiga, respiró mejor cuando el tema de las muertes fue adjudicada a la explosión de la calefacción a gas del segundo piso de la jefatura de policía de Montevideo.

Se sintió mejor pero solo momentáneamente, el día anterior había hablado con Jacqueline por teléfono, la abogada estaba en lo cierto, de alguna manera los actos de Lorena se volvían más descuidados y su encarnizamiento iba en aumento, lo tuvo que escuchar de otra persona para asumirlo, era evidente que el estado “especial” de la chica parecía poco a poco sobreponerse a su justa venganza por la cruel desaparición de sus padres en la dictadura.

Poco a poco atardecía en un día desusadamente caluroso en pleno invierno, Lorena comenzó a despertarse dentro de su ataúd en el sótano de su mansión, uno a uno los sonidos ambiente llegaban a ella dibujándole los automóviles circulando por avenida Bushental y un lejano vendedor callejero pregonando sus productos. Lenguas violáceas y azuladas le ganaban a un atardecer rojizo y el sol se hundía en los barrios del oeste del Montevideo pobre, comenzaba otra noche en una ciudad que cada día le parecía más extraña.

Cuando el último rayo besó las copas de los árboles del prado ella abrió la tapa, las luces automáticas se prendieron débilmente, lo justo para que Paula pudiera bajar sin morirse de miedo, Lorena se quedó sentada junto a la caja mortuoria un momento, sobre un mueble descansaba la única foto manoseada que tenía de sus padres, una borroneada pareja que se notaba intensamente enamorada abrazando a un bebe que tendría un destino inesperado.
__ ¿Por qué los mataron?, ¿Por qué la tortura y la cárcel?
El estigma de ser luchadores sociales y comunistas, la vieja historia del poder que se opone a lo nuevo y opta por la mejor solución: La muerte.

Manoteó la pequeña heladera y sacó un envase de medio litro de sangre, lo vació en su boca seca, sus colmillos crecieron proporcionándole el placer de sentirse colmada, sensualmente colmada de su líquido vital, como si fuera sexo.

__ ¿Cuándo fue la última vez que cogí?
La casa estaba desierta, una nota de Paula en la heladera, su corazoncito tan infantil y dibujado con ternura y amor, ese tipo de cosas que apenas la conectan con una vida humana que sin embargo se le está yendo rápidamente.
Abrió casi todas las ventanas y penetró un aire fresco, como si fuera verano, los murciélagos volaban entre los cables de la luz y se acercaban a las cortinas transparentes, parecían querer saludarla, inevitablemente siempre se acercan en las noches cálidas.

Amplificó sus sentidos y les vio los ojos oscuros, insondables, las narices pequeñas y las fauces húmedas, atrapando insectos en la absoluta oscuridad, a fin de cuentas es lo mismo que hace ella.
__Mato insectos en la oscuridad. __Pronunció en voz casi alta, se sintió con ganas de reírse a carcajadas cuando vio su reflejo en el vidrio de una de las ventanas, la sangre le empapaba el mentón y la comisura de los labios, sus ojos seguían maquillados de negro y sus labios pintados de marrón oscuro, su tez pálida contrataba tremendamente con el pelo corto y oscuro.
Esa noche sentía imperiosas ganas de hacer el amor.

Juicio y Castigo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s