Kendra Roll: Huracán latino

kendra roll 1 (1)Kendra Roll como que reúne todos los atributos de lo que pensamos que debe ser una auténtica belleza latina, desde su bronceado color olivaceo hasta la forma de su rostro, su perfil sinuoso y la enorme y erótica postura sea cual sea que nos regale. De ustedes será la misión de rastrear fotos más arriesgadas, porque ya saben, este blog pretende ser para todas las edades.

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Zapatos con arabescos (Cuento)

Wallpaper Magic 240 (48)Los zapatos con arabescos.
(Inspirado en situaciones reales)
Por: Darío Valle Risoto

Hacía mucho frío aquella noche en el liceo Bauzá gracias a la ausencia de varios vidrios de las ventanas tanto en planta baja como del primer piso. Para peor los lunes comenzaban con nada menos que tres horas de matemáticas por lo que habría que hacerle frente al asunto sin comprender para que carajo sirve despejar “X” o tratar de saber los putos valores de “Y”.

La profesora llegó puntual y detrás suyo entró Sofía disculpándose por la tardanza, tomó su asiento y Daniel disimuló no mirarla pero la veía reflejada en uno de los vidrios que si sobrevivían y que daban a la calle.
Nunca se explicaba del todo perder su tiempo pensando en ella. Cuando saldrían de clases a eso de las once y media de la noche  y a la mañana debía entrar a trabajar a la imprenta nada más ni nada menos que a las seis y media de la mañana no era bueno andar romanceando.
Evitó sentirse culpable, estudiar y trabajar es complicado para los de pocos recursos y encima ella: Sofía.
Todos los años había alguna, después de todo no solo de pan y estudio se vive y en este caso de seguro que esta piba de unos veinte y tantos años absolutamente atractiva era demasiado para el turno nocturno de un liceo público calamitoso como el liceo Seis del Prado.

Daniel solía ir hasta el bar de Agraciada cuando alguna materia le llenaba las bolas, eso lo ponía peligrosamente en el tren de perder otro año, el primer año de bachillerato se le había hecho demasiado cuesta arriba el año anterior y ahora repetía, para colmo había muchas distracciones como ensayar con su banda de rock los fines de semana o tratar de olvidarse de Rossana. Para colmo vivía con su madre, una madre de esas que no puede comprender que el nene ha crecido y que necesita algo más que mirar televisión, trabajar y estudiar.

El fin de semana anterior cuando iban rumbo al quilombo del centro con Alfredo habían pasado un mal trago porque la policía los paró y les hizo vaciar los bolsillos con su clásico don de gentes y al pobre negro lo habían peseteado de lo lindo antes de irse con sus caras de culo en la camioneta azul y blanca.

__ ¿Qué andan haciendo?, ¿Para donde van?
__ Vamos al quilombo
__ ¿A cual?
__ Al del arbolito.
__ ¿Todavía está?
__ Hace un par de meses estaba.
__ Esta bien, sigan.
Ese había sido todo el diálogo de Daniel con el milico mientras que los otros tiras parecía que se la habían ensañado con el moreno.
Cuando la camioneta se fue respiraron de nuevo y retomaron el camino ya con menos ganas de quilombear que antes.
__ Che, a mi me preguntaron de todo y a vos casi nada. __Dijo caliente Alfredo.
__ Es porque sos negro menos mal que no les dijiste que sos comunista.
__ ¡Anda a cagar!
Se rieron y se metieron a un bar a comer unas pizzas y tomar una cerveza, esa noche no llegaron al arbolito.

Alfredo también iba al Bauzá pero estaba en otra clase del mismo año, militaba en el gremio estudiantil mientras que Daniel le esquivaba a la política, para él todos esos pibes que se pasan de asamblea en asamblea solo lo hacían para levantarse minas y funcionaba pero igual no le daba el cuero para tanta palabrería.

Terminó la clase y nada, no había retenido ni un puto concepto, nada, nadita ni siquiera una minúscula idea de ese universo perfecto de los números y fórmulas para corroborar indefectiblemente cuan al pedo es todo en la educación uruguaya.
Se hizo el primer recreo de diez minutos y bajó a la cantina a tomarse un café, al dejar la clase su mirada se cruzó fugazmente con la de Sofía que estaba riéndose con Octavio el tipo insoportable que era dueño de una panadería.

Bajo las escaleras entre diversos grupos de estudiantes de todas las edades como era habitual en el nocturno. gente que iba a estudiar para lograr quizás si la suerte los acompañaba un trabajo tal vez un poco mejor que el que tenían, pero lo que era seguro era que en general esas horas les servían para desprenderse un poco de la idea de ser unos malditos esclavos del sistema. Paradójicamente ese mismo sistema les educa con toda la basura necesaria para seguir en una sociedad de explotadores y explotados.

El café era tan malo como de costumbre, allá llegó Alfredo con cara de cansado y la noticia de que la mina aquella, la del candombaile le había dado bola e iban a salir a algún lado. En su caso Daniel se arrepintió por haberle confesado que Sofía le gustaba porque ahora el negro siempre le hablaba de ella ahondándole la pena.
__ Vino con un saco rojo, está linda hoy la flaca.
__ Ya la vi negro, no te olvides que estamos en la misma clase.
__ ¿Y?
__ ¿Y que?
__ ¿Ya le hablaste?
__ No negro ni pienso decirle una poronga, esa mina es muy pillada, además no me va a dar ni corte, creo que está para otra, que tiene guita, ni se para que mierda estudia acá.
Un par de compañeros del partido llegaron hasta Alfredo y lo sacaron de la conversación que siempre indefectiblemente terminaba en sabios consejos que no servían más que para él mismo y nunca para su amigo.

Cuando iba a subir casi se chocan con Susana.
__ ¿Así que estás enamorado?
__ ¿Qué miércoles les pasa a todos, este le contó a todo el mundo… no puede guardarse nada ché?
__ Mira que capaz que tenés suerte.
Cerró la boca y dejó a la flaca esperando una respuesta, subió bastante enojado porque ya debería saber que no es bueno andar ventilando amores, sobretodo los que ni siquiera son correspondidos.

Con Susana eran amigos desde tercer año en el liceo catorce, en determinado momento pensó que lo perseguía pero en aquellos tiempos apenitas dejada la dictadura no abundaban los bachilleratos nocturnos y ella trabajaba como una esclava en las tiendas Tata, así que como vivía por La Teja habían coincidido en el Bauzá.
Daniel llegó a pensar que Su era probablemente la piba ideal, mas o menos linda, inteligente y con buen humor, lamentablemente vivía con su novio desde los diecisiete años así que esto la pasaba automáticamente para el casillero de amistades.

Llegó a media clase de Sociología, menos mal que el profesor era piola y no embromó con que entraba tarde. Ella tomaba apuntes con su cabello lacio perfecto y castaño cayendo sobre esa chaqueta roja impecable, solamente una piba tan linda puede vestirse de rojo en el invierno Montevideano gris y oscuro y quedar tan bien.
Daniel se puso a mirar una revista sobre la biografía de Iron Maiden que entraba perfectamente dentro de su cuadernola sin levantar sospechas, le gustaba el Heavy Metal, quizás hasta más que las mujeres.

Cuando terminó la clase ella se acercó y le dijo que si quería le pasaba los apuntes porque la semana próxima iba a haber un parcial y Daniel se quedó como paralizado por el perfume que ella llevaba como su fuera una mágica aura que rodeaba sus perfecta figura.
__ ¿Me estás escuchando?
__ Lindo perfume, lindos zapatos. __Dijo mirando para abajo y no sabía porque reparando en los zapatos negros de Sofía que tenían un decorado con arabescos en los costados y eran de punta fina, más casi sin tacos.
Ella cambió su expresión, sus ojos brillaron, Daniel se dio cuenta que eso era lo más largo que le había dicho en casi dos meses de clases y que además el que ella se le aproximara lo llenaba de una irrenunciable idea de pavor extremo.
__ Nunca me esperé que un tipo como vos se fijara en los zapatos de las mujeres.
__ ¿Un tipo como yo?
__ Bueno… __Ella se apartó, desde luego pensó Daniel que su aspecto de cabellos largos y campera de cuero negra no era precisamente el de un conocedor de la moda y mucho menos apropiado para siquiera tener la minúscula idea de agradarle a una muchacha como ella.
__ Bueno, te acepto los apuntes porque la verdad que estaba leyendo una revista. __ Le mostró la Metal Hammer con Eddie en la tapa.
__ A mi me gusta Soda Stereo… ¿Y a vos?
__ No, creo que hacen música para maricas o jovencitas de quince y…
Ella se retiró llevándose su cuaderno, nunca más le volvió a hablar.

Veinte años después…

Daniel fue al ministerio de trabajo para asesorarse sobre unas clases gratuitas de oficios varios que había implantado el benemérito gobierno quizás con la idea de que los esclavos deben superarse pero como eran pagas accedió a pasarse media tarde haciendo colas y llenando formularios.
Sentado entre tipos de overol, mujeres cansadas y un par de niños fuera de lugar vio a una cara conocida entre la multitud.
__ ¿Daniel?
__ ¿Sofía?, Estás igual.
__ Y vos te cortaste el pelo.
__ No es buena idea buscar trabajo con aspecto de fugado de Woodstock.
Ella conservaba la misma sonrisa, justo cuando un enorme tipo se puso de pie ella se sentó a su lado, seguía igual de linda aunque con alguna arruguita aquí y allá pero igual de atractiva.
__ ¿Te casaste?
__ ¿Qué? __Daniel evitó una carcajada que quedaría mal entre medio del bajoneante concierto de gente sin laburo mendigando patria. __Yo casado, imposible, mi madre murió hace cuatro años, así que aunque pienses mal estoy disfrutando de lo lindo vivir solo y sin preocupaciones aunque es obvio que me he quedado sin trabajo como vos me imagino también.
Ella seguía teniendo un gusto impecable por los perfumes, sus manos blancas, no llevaba zapatos con arabescos. Daniel había olvidado el rostro de Sofía muchas veces pero nunca aquellos extraños zapatos.
__ Yo me divorcié, tengo una hija de doce y la vamos llevando, volvimos con mi madre que se mete en todo pero como nos da un techo hay que aguantar. __ Dijo con una madurez nueva en la mirada.
Daniel tragó saliva.
__ Es medio tarde para pedirte disculpas, pero aquella vez hace tantos años me porté como un tarado porque dije que Soda Stereo no me gustaba.
__ En realidad los trataste de maricas y eso me ofendió, pero no es para tanto después de todo. ___Sonrió Sofía.
__ Mejor tarde que nunca, ¿Qué te parece si te invito a tomar un café o algo? ya son como las cinco.
__ Genial, después de todo aquí lo único bueno fue encontrarte. __Le dijo ella y él se quedó por un momento congelado en el tiempo y el espacio.

FIN

Neo Vampiros 59: Colmillos en la jefatura

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Neo Vampiros 59
Colmillos en La Jefatura
Por: Darío Valle Risoto

__Yo… no, se nada__ Dijo como pudo. Fernanda tenía los labios hinchados por los golpes de esa mano enorme, áspera, gruesa, pero lo que más le producía espanto era el otro policía con esos ojos saltones, desorbitados violándola con cada inspección ocular de su cuerpo. Atada, esposada a una silla en un calabozo era interrogada hacía horas que parecían una eternidad sobre muertes de la que querían su confesión.

Lorena trepó fácilmente, ser una no muerta era como poseer un cuerpo prácticamente exento de peso, sin embargo poseía una fuerza sobrehumana. Henrich le había instruido sobre su nueva forma de existencia, podía haber optado por convertirse en niebla pero no lo había hecho antes, al menos en mucho tiempo.

Trepada a la angosta saliente de una de las ventanas miraba entre las sombras al interior de oficinas oscuras donde algunos policías de uniforme o de particular escuchaban el relato de un partido de fútbol en radio y hacían bromas en voz alta.
Desde luego que las enormes ventanas que daban a la calle San José estaban tan enrejadas como las demás. paranoias policiales que se cuidan de posibles ataques, pensó.
Bueno, en este caso no se equivocaban, afinando sus oídos fue separando los sonidos uno a uno como quién pela una cebolla buscando alguna pista de la presunta asesina de esas lacras humanas.

__ ¡Por favor!, Yo no se nada señor.
__Sáquele la ropa Comisario, va a ver como la hago cantar, apenas le arrime las manos esta nos va a confesar hasta el asesinato de John Lennon.
__ ¡Haga el favor Restano, no sea pajero!

Había unos muchachos cantando canciones de barras bravas en otro calabozo, dos prostitutas peleando entre sí y el ruido de unas viejas máquinas de escribir.

Arrancó fácilmente la reja por un costado, los tornillos saltaron a la calle donde no pasaba nadie, había unos pocos periodistas sobre la esquina y la salida de vehículos. Dobló el hierro hacia arriba suficientemente alto como para entrar, cuando se deslizó se encontró con unos cuatro tipos que la observaban casi paralizados hasta que uno de ellos sacó su arma de reglamento.

Muy mala idea.
Lorena abrió desmesuradamente su boca, sus colmillos crecieron enormes y sus ojos adquirieron el clásico color carmesí de los depredadores más voraces, su alma una vez más comenzaba a navegar entre el hambre animal y un golpe de conciencia superior que la hacía moverse a una velocidad sobrehumana.

Cuando el policía levantó el arma para apuntarle, ella le arrojó un resto de la ventana que le cercenó rápidamente el brazo, la sangre disparada de su muñón cubrió a dos de sus compañeros que intentaron también buscar sus pistolas, mientras que el último mucho más inteligente se tiró debajo de un escritorio.

Lorena saltó unos dos metros encima de los tres, cuando eliminó a los que estaban completos, el mutilado también exhalaba su último suspiro, sus uñas deshicieron las gargantas de los tipos y bebió la sangre de estos en un breve festín hasta que vio al último con vida. Se encontraba orinándose debajo del escritorio.

__Solo soy un oficinista, no me mate, por Jesucristo, tengo hijos.
__ ¿Dónde tienen a la sospechosa de los asesinatos?
__Por el corredor a la izquierda, baje un piso, tercera puerta, si quiere la llevo, no me…
Lorena pateó un escritorio contra el del hombre acuclillado con tal fuerza que se deshizo contra una pared, el ruido de sus huesos fue elocuente. Afuera sonó la alarma, los ruidos no habían pasado desapercibidos.

__ ¡Me cago en dios!__ Exclamó desencajada, hubiera querido que fuera rápido, pero no sería así y por lo tanto se transformó en Lobo.
Juicio y Castigo.

El Cazador y la Reina del hielo

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El Cazador y la reina del hielo
Por: Darío Valle Risoto

Esta es una secuela de la película: “Blancanieves y el cazador” que tanto me había gustado sobretodo porque el conocido cuento de la chica que es llevada a ser asesinada por su malvada madrastra y termina viviendo con siete enanos era llevada al cine con realismo épico y exenta de los rasgos Disney que tantas generaciones han disfrutado.

En este caso me pareció raro que algunos portales presentaran esta historia como una precuela ya que si bien nos narra el origen del cazador, luego se remonta al tiempo en que Blanca Nieves ha recuperado el trono de su padre y a raíz del robo del espejo maldito todo se complica con la aparición de Freya la reina del hielo y hermana de la bruja que tanto mal había hecho.

A excepción de la propia Blancanieves están varios personajes incluido uno de los enanos que le aporta el humor a la película que sin embargo está a la altura de las grandes épicas actuales y yo la pondría junto a Blancanieves y el cazador, Hansel y Gretel cazadores de brujas y aquella del cazador de gigantes como mis preferidas actuales aún por sobre la última trilogía del Hobbit que no me pareció gran cosa.

Destaca Emily Blunt como la reina del hielo, los vestuarios son fabulosos tanto como la acción y el argumento. El cazador es de esos personajes que da para mucho más y realmente espero una nueva historia. Cómo noticia para atraer a los espectadores se dice que los productores son los mismos de “Maléfica”, otra gran película que agregaría a las antes mencionadas como ejemplos de los que los actuales efectos espectaculares pueden aportarle al cine pero por sobre todas las cosas vuelvo a afirmar que los guiones siguen siendo lo más importante de todo.

Si no le han pegado un ojo realmente vale la pena aunque algunos puristas del cine “para pensar” tendrán sus dudas al respecto más antes que nada el séptimo arte es entretenimiento y esta película lo cumple con creces, tan buena o más que su predecesora la recomiendo ampliamente.

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 Y que tiemblen las señoritas…

Dioses de Egipto

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Por: Darío Valle Risoto

Sorprendentemente buena y lo digo porque pasó por los cines sin pena ni gloria y prácticamente no he conseguido recibir ninguna noticia de esta interesante película épica al mejor estilo de aquellas viejas historias que comenzaron con el Peplum italiano y continuaron con sagas como las actuales del Señor de los Anillos y tantas otras.

Indudablemente la plétora de efectos especiales de este enfrentamiento en el Egipto donde los dioses vivían entre los humanos hubiera sido casi imposible pocos años atrás pero gracias a las imágenes digitales y la enorme creatividad de los diseñadores nos encontramos con una muy buena historia que es entretenida de principio a fin protagonizada por Gerard Butler en el papel del traicionero dios Set que se enfrenta a su hermano Horus para reinar en todo Egipto.

Buenos protagonistas todos los demás destacando al menos para mi la actriz de rasgos latinos que interpreta a la diosa del amor, pero todos los personajes en general ofrecen un abanico de posibilidades explotado al máximo entre batallas celestiales y un joven ladrón que pretende rescatar a su amada Saya de entre los muertos y se asocia “al tuerto” Horus en la reconquista del reino.

Quizás encontremos ciertas similitudes con películas como: “El ladrón de Bagdad” que se inspiró en el juego o la recordada “Rey Escorpión” pero Dioses de Egipto brilla por su lado ofreciendo un gran entretenimiento de esos que nos llevan fuera de este mundo gris que tanto nos agobia, si no la vieron aún denle una oportunidad que aunque no fue casi publicitada merece la pena.Dioses-egipto3dioses-egipto-critica-pelicula-alex-proyasDibujo DIOSES EGIPCIOS

El sueño del perro (Cuento)

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Por: Darío Valle Risoto

Sacó sus dientes postizos de adentro del vaso, se limpió los dedos húmedos en el gastado pijama mientras se los colocaba y se arreglaba los ralos cabellos grises con la otra mano. Miró por millonésima vez a los cuadros de la pared y por mil millonésima vez pensó en que algún día los iba a tirar a todos a la misma mierda.

Se enojó porque una de las pantuflas estaba debajo de la cama lo suficientemente lejos como para no alcanzarla con un pie y se tuvo que agachar quejándose cuando sus viejos huesos tuvieron que acomodarse para llegar al lejano objeto confín de sus prendas allá donde tenía que servir a su pie izquierdo.
Vida de mierda, pensó mientras se calzaba la pantufla vieja y malherida muchas veces por los dientes de su perro Simón que ahora no estaba en el cuarto.

Le pareció raro que su pequeño perro no haya saltado a sus cama cuando se despertara, lo llamó y nada, así que terminó por desperezarse mientras caminaba por el corredor iluminado por una lámpara que amagaba a quemarse asiéndole guiñadas intermitentes de luz y oscuridad.
Lo encontró peludo y quieto junto a la puerta del baño, tenía más de diesicoho años el pobre amigo que ya no será casa de pulgas, ya no ladridos acompañándole la soledad. El viejo largo el moco, lloró agachado con dolor de huesos acariciando el cuerpo del perrito que ya no correrá por la casa y no volverá a morderle las pantuflas y romper las flores y aullar como loco cuando un auto toca la bocina en la calle.

Se maldijo por no darse cuenta de que era una mala señal que pasara los últimos días casi sin comer, pobre Simón que alguna vez fue cachorro allá en el tiempo en que no tan viejo se negaba a tener una mascota y sin embargo el perrito se había transformado en el compañero ideal.
Lo puso adentro de una caja de cartón y salió al fondo, con inocultable trabajo hizo un pozo con la vieja pala de plantar flores y metió la caja, la tapó con tierra y sobre el montículo colgó en una ramita la medalla de la patente.

Los perros no tienen religión, pensó y quiso sonreír pero aquella noche se le había terminado el humor.
Entró a la cocina, cansado como el atlas que sobrecogido sostiene al mundo y trastabilla de tanto peso titánico sobre sus hombros.
Miró a la mancha de orines debajo de la mesa, otra vez Simón había meado dentro de la casa pero esta vez ni puteo ni se calentó, solamente agarró la pava y la llenó de agua para tomarse unos mates y pensar en la vida.

Los viejos después de los setenta piensan mucho en la vida, de la vida que se gasta, de la que se fue, de la que se va y de la que queda por ir. Los viejos cuando les queda poca vida piensan en ella como el amante aquel que vio el barco de la amada partir para nunca más poder abrazarla de nuevo por más promesas de regreso que dejen las cartas perfumadas o las frases de consuelo mientras ella subía la escalera al navío y las lagrimas inundaban sus ojos azules.

___. ___ . ___

El viejo se levantó y reparó en que los dientes seguían dentro del vaso como sonriéndole sin boca, los sacó y cuando se sentó en la cama el perro entró como un huracán y se ensañó con su pantufla izquierda.
Perro de mierda, pensó pero luego recordó el mal sueño que entre nubes inciertas le trajo la muerte del pichicho y entonces lo levantó con sus manos agrietadas y frías y lo besó a más no poder.

Perro de mierda, me asustaste. Dijo bajito como para no ofenderlo y entonces haciendo uso de toda su voluntad se fue a lavar la cara, se acomodó el pelo, se vistió y tomándolo por la correa lo sacó a la calle.

Usted no me va a tomar en serio pero anoche soñé que se me moría y entonces lo traigo para hacerle un examen si es posible señorita, le dijo a la muchacha de la veterinaria que sonriendo llamó a su madre.
La profesional es ella, yo solo atiendo, le dijo solícita mientras una señora de cabellos atados y teñidos de rubio entró precedida de un dulce perfume a violetas que contrataba con el olor a alimentos para perros y gatos en el aire.
Fueron al fondo y lo puso a Simón que movía la cola sobre una mesa metálica, lo auscultó y dijo que para ser viejo lo veía bien pero que le iba a recetar unas pastillas para los riñones.

Pero vos no te acordás de mí, le dijo al cliente tuteándolo y sacándolo de su intención de preguntar cuanto le iba a costar la consulta y los medicamentos porque estaba jubilado y no le alcanzaba ni para vivir.
No la verdad que no, le dijo con miedo a que fuera una antigua enemiga o quien sabe que broma le estaban preparando sus últimos días.
Ella le dijo que se llamaba Eva y que habían sido novios allá por los sesenta y que sabía que vivía a unas cuadras porque lo había visto sacar al perro pero que no se había animado a saludarlo y que…

Evaristo volvió con el perro y cuando entró puso el paquetito de pastillas sobre la mesa del living, la casa olía a viejo y naftalina, algo tenía que hacer, limpiar un poco, ver como iba a encajar en su vida esa sensación de que ahora Eva estaba por ahí cerca y que casi lo había obligado a volver a la veterinaria y tal vez salir una tarde a tomar mate a la rambla y quien sabe después.
Perro de mierda, dijo, mirándolo a Simón que volvía del cuarto con la pantufla izquierda entre sus dientes moviendo la cola.

FIN

Vaya con el amor…

SketchGuru_20160616014646Vaya con el amor…
Por: Darío Valle Risoto

En la tarde las nubes solas
Gris el cielo y el cabello
Negro mar de hebras negras
Sobre mis sabanas blancas
Yo con esa mujer que veo
Pero no creo que esté
Desnuda sobre mi cama.

Mire sus manos blancas
Sus uñas de rojo pintadas
Su espalda que es un poema
Sus piernas que son épicas
Diosas que me colapsan.

Mire a los ojos sus sueños
Bese sus labios inmensos
Y la desperté sin culpa
A ella que no podía estar
Desnuda sobre mi cama.

Me miró sonriendo
Le dije que era un premio
Y se mostró disgustada
Me dijo que yo era lo mejor
Vaya con el amor…
Me dije metiéndome
Con ella en la cama.