Neo Vampiros 55: Moonlight Shadows

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Moonlight Shadows
Por: Darío Valle Risoto

__ ¿Qué le estámos dando ahora?
__Dos dosis de Rohipnol en ampollas cada seis horas, parece que le hacen efecto.__ Los dos médicos observaban a una paciente, estaba dentro de su habitación sentada mirando por la ventana a los patios interiores del sanatorio psiquiátrico. El doctor más joven sostenía una carpeta demasiado grande para contener la historia de Leticia pero ya eran más de veinte años ininterrumpidos de internación. De vez en vez ojeaba los legajos y miraba a su colega con gesto preocupado.
__ ¿Nunca intentaron suspender la medicación?
Roberto Ualderman carraspeó, era el mayor de los dos, un profesor de facultad grado cinco que llegaba al complejo “Villa Carmelita” todos los Lunes para ponerse al tanto y supervisar los diversos tratamientos.
__Por 1980 se le suspendieron los hipnóticos y tranquilizantes durante dos meses pero el resultado no fue satisfactorio, mire la página ciento cincuenta y cuatro.
Ignacio Kenichián tuvo que sentarse en uno de los bancos largos del corredor para buscar la página, había un par de fotos sostenidas por clips. En ellas una mujer desnuda y cubierta de sangre se encontraba parada junto a un hombre caído en el piso de una sala. Había también sangre en el piso y las paredes.
__Las fotos las sacó uno de los guardias, fueron necesarios doce hombres para inmovilizarla, aullaba y mordía, ese enfermero murió con la garganta partida en dos, luego en las investigaciones nos enteramos que la violaba regularmente cuando estaba sedada.
__ ¿Delirios paranoides?
__Licantropía.

Montevideo, Luna Llena invisible por la tormenta, lluvia y luego granizo.
Lorena corre bajo el agua con su largo saco de cuero negro abierto, salta dos pisos sobre los techos de unos galpones cerca de La Aguada, el agua le corre por los labios carnosos y sus colmillos brillan iluminados por un relámpago hermanado por un trueno que hace temblar a la tierra toda.
Huele la sangre a veinte metros, es en un sótano, abajo, en medio de la mugre de un patio atestado de porquerías, restos de madera, botellas y ladrillos partidos se ve una pequeña ventana que da al sótano de una casa enorme pero vieja y descascarada.
Bajó lentamente como sostenida por manos invisibles hasta el patio, el agua corría y se agolpaba por desagües casi tapados por hojas y mugre, un movimiento a su derecha hizo que se agachara y levantara la mano de uñas pintadas color muerte y apretara un cuello, todo sucedió en un microsegundo.
Dejó al enorme perro muerto con el cuello partido a un lado y afinó sus oídos sobrehumanos.

Un llanto, el débil quejido de una niña asustada, aterrada, aterrorizada, absolutamente devastada por lo peor de los actos que un hombre pueda hacer.
Lorena miró a la casa, empequeñecida, empapada, su saco embarrado era limpiado por la lluvia ininterrumpida, la noche cerrada y en alguna parte la luna, la luz de la luna.
Un hombre se asomó subrepticiamente a una de las ventanas de la casa pero no vio nada.
Ella pegada contra la pared de ladrillos fríos miro a la pequeña ventana, apenas cabría por ella pero todo es posible para una vampira, así que rompió los cristales enmohecidos y se metió adentro, abajo, al sótano donde esperaba la niña.
Una improvisada jaula de rejas y ella harapienta, atada con cadenas, un abrumador olor a mierda y orines la rodeaban.
__No tengas miedo, vengo a salvarte.
__ ¡Papaaaaaaá!: __ Gritó la niña flacucha llamando, a su padre, al carcelero, al violador.
El ruido de los goznes de la puerta sobre la escalera, tres saltos dio Lorena para ponerse frente a frente con la escoria humana, la cabeza del hombre calló por las mismas escaleras dando tumbos como una pelota desinflada, hasta los pies de la niña con los ojos perdidos.

Y Lorena bebió la sangre del cuerpo decapitado, luego llamaría a la policía para que vengan a arreglar el desastre.

Juicio Y Castigo.

Una niña al otro lado del río (Cuento)

blue_ocean_Wallpaper_giqxmUna niña otro lado del río
Por: Darío Valle Risoto

Había una niña, estaba seguro de que la vi pero ahora no puedo afirmarlo. ¿Afirmarlo a quien? Hace días me desperté en esta selva y vago como un poseído sin saber que estoy haciendo aquí y lo peor es que apenas me acuerdo de quién soy.
Había una niña al lado de ese río donde me puse de rodillas a tomar agua, me moría de sed y cuando levanté la cabeza la vi en la otra orilla sobre un césped bien cortado, creo que había una casa blanca pero el sol me daba furioso sobre los ojos y quizás el hambre me hizo ver visiones.

Pedro, creo que me llamo Pedro, pero también creo que me llamo Juan o Evaristo. Tengo mucha hambre, ayer comí bananas pero estaban verdes y me dio dolor de estómago y cagalera, dormí con malos sueños y tirité de frío a pesar de este calor maldito.

Escuché a mis padres discutiendo, siempre peleaban, tuve que tener padres y un hogar, todo el mundo los tiene o la mayoría, pero este calor y los bichos me están provocando que me sienta mal, muy mal. La primera noche lloré como un niño y grité hasta que mis gritos despertaron a los lobos y escuché sus pasos cerca del hueco del árbol donde dormía.

¿Cómo llegué aquí?, ¿Seré un naufrago de un crucero?, ¡De un avión no pude caerme, no había paracaídas cuando me desperté, seguro me caí de un barco y vine a parar aquí en esta especie de isla, supongo que es una isla tropical.
Ella me miraba, la niña me miraba con miedo y le dije no temas chiquilina y le pedí una galleta porque tenía muchas, creo que eran de chocolate… ah el chocolate, daría todo lo que tengo por un pedacito de chocolate con maníes, con cualquier cosa.

¿Todo lo que tengo? Si no tengo nada, solamente un pantalón corto de tela color verde oliva como de soldado. ¿Seré un soldado? Pero no tengo armas, tampoco el pelo corto a lo combatiente o quizás me creció en estos días. ¿Cuántos días?, ¿Serán meses?

Vi unos hongos debajo de unos árboles enormes pero no me animé a comerlos temiendo que sean venenosos aunque peor debe ser morir de hambre, dicen que uno comienza a desvariar hasta que le da sueño y se muere durmiendo.
Recuerdo que tenía una familia pero no se si es un recuerdo o un deseo de haber dejado a alguien que se preocupe por mi, acaso si no preocupamos a nadie es porque no somos queridos y entonces a la mierda si existimos o no.

Esa niña me hizo recordar a Natalia la secretaria que se ahorcó en la oficina una tarde en que se quedó a hacer extras, la encontraron blanca y con una cuerda colgando de una viga con la lengua afuera y se había meado y cagado. ¡Pobre muchacha!

Creo que alguien la llevó a eso pero… ¿Yo que hago en este lugar?

Escuché hace un par de días un avión y corrí hasta la playa hasta que no pude más y grité y grité y putee a dios y al diablo y lloré y nada, no había ningún avión, creo que lo había imaginado todo.

Será mejor volver a la playa y buscar almejas y comerlas aunque son un asco deben contener alguna proteína aunque no se que carajo son las proteínas pero supongo que ayudan a seguir viviendo.

Encontré también un viejo recinto en medio de la arboleda allá por la derecha, supongo que es el norte, había una construcción descascarada que me dio miedo pero me acerqué apretando un palo entre las manos paso a paso y entré y era una vieja biblioteca. ¿Qué cuernos hace una biblioteca en medio de la selva?

Había algunas paredes caídas, restos de otras construcciones que probablemente formaran parte de alguna hacienda, de algo y la biblioteca tenía casi todo el techo caído y había olor a podrido y solo pude salvar dos o tres libros y salí corriendo por temor a que el resto del edificio me caiga encima. Uno de Shakespeare, el libro de Arena de Borges y uno de Onetti. Nunca me gustó Onetti. ¿Entonces lo habré leído antes?

Los dejé en mi improvisado refugio en el árbol hueco, de día me lo paso sacando insectos y tratando de limpiar el lugar pero parece que durante la noche la selva y los bichos se multiplican.

Aquella noche había caminado a la luz de tremenda luna llena para mear a unos metros del árbol, ya creía superado el miedo y vi esos ojos en la espesura. Y corrí y corrí con la piel erizada de terror hasta la playa pero cuando miré para atrás ningún monstruo me corría, solamente tenía el miedo agazapado sobre mi cuello y babeándome la espalda.

¡Lo daría todo por una radio! Aunque tal vez en esta parte del mundo no haya una estación cerca y si la hay… ¿En que idioma? Y… ¡Que me importa con tal de escuchar a otra persona!

Creo que la niña cantaba hasta que la asusté pero mañana voy a volver al río y trataré de nadar al otro lado y le voy a hablar si la veo, le voy a decir que me llamo Pedro aunque no me acuerdo si me llamo Pedro, a ella no le va a importar.
¿Por qué se habrá ahorcado Natalia? ¿Y yo quién soy realmente?

Ahora estoy acostado en la arena bajo la sombra de una palmera y mirando a un cielo límpido enorme y celeste, escucho el mar y creo que poco a poco lo voy recordando todo aunque comienza a dolerme el pecho y casi no puedo respirar.

Ahora vienen las imágenes de mi esposa, del aviso de que se mató en el trabajo y alguien me dice que Mateo el jefe la había violado y que está declarando en la comisaría y entonces fui y le pegué dos tiros antes que ese policía me tire a mí. ¡A mí que no hice nada!
Ahora que lo pienso bien me doy cuenta de que esa niña era nuestra hija y de que nunca llegaré al otro lado del río.

FIN