La pared de los pájaros (Cuento auto biográfico)

Wallpaper Magic 129 (27)Aquella pared de los pájaros
(Las malas palabras)
Por: Darío Valle Risoto

No se por que recordé aquella vieja pared que ya era vieja cuando todos éramos jóvenes, nosotros y el mundo, hasta el cielo tenía un celeste que era verdadero, el sol…el sol era como un enorme y cálido dios madre que nos acunaba los veranos y nos despertaba pletórico especialmente los domingos de vacaciones.
Yo estaba de visita en la ciudad de Pando que no era tan ciudad y desde luego que estaba más lejos que hoy día. Todo en aquellos tiempos estaba afortunadamente más lejos que ahora, hasta los miedos de monstruos y perros rabiosos que sin embargo ya nos acechaban.

La pared me resultaba familiar porque era la hermana de aquella pared de mi patio en el conventillo, ambas de ladrillos con las juntas de material aglomerante entre los mismos por supuesto que muy desgastadas y que en la otra pared, en la de Pando albergaban en algunos huecos a lo alto, lejos de niños traviesos: nidos de ratoneras.
Y yo andaba entre mis primos con miedo porque eran como siete hermanos casi todos más grandes que yo y eran canaritos fuertes, ágiles y endemoniadamente maliciosos para buscar el disfrute de un día veraniego.

Yo me llevaba mejor con uno de ellos, creo recordar que se llamaba Sergio pero pasaron algo más de cuarenta años y puedo equivocarme, con Sergio jugábamos a los indios en una choza construída con cañas en el fondo de la casa del tío Fulgencio su padre y su madre la tía Mirtha y que seguramente habían construido los más grandes.

Pero aquella tarde después de comer fuimos todos a aquel campo que tenía aquella larga interminable pared de más de dos metros de alto que nos separaba de otro mundo, un mundo de chacras frutales con manzanas, duraznos y naranjas frescas y gratis.

Los grandes hacían bromas de niñas y mujeres, se mentían sobre quien había tocado una teta o se había pajeado más veces seguidas y yo no entendía en mi inocencia absolutamente nada pero me reía para acompañar y no ser discriminado más de lo que podía ser un primo de Montevideo vestido pulcramente de shorts azules y camisa celeste que destacaba de esa turba de rotosos primos casi todos rubios y llenos de cicatrices y malas palabras.

Allí escuché por primera vez la palabra: “Culear” y fue gracioso porque nos trepamos a la pared sobre las manos del más alto del grupo y teníamos que ir sentados sobre el muro hasta llegar al alero de una casucha a un costado junto a unos sauces llorones y yo dije: __Tenemos que ir culeando.
Y sin entender nada desperté la risa de todos y me explicaron que eso era coger y desde ese momento me desagradó el término porque siempre me resultará grosero como aquella otra vez unos diez años después en que un supervisor de la imprenta Barreiro al enterarse de que tenía novia me dijo: __”No se la vaya a garchar sin condón”. Lo que a mi me resultó absolutamente desubicado y producto de que estaba trabajando junto a un nido de ignorantes.

Luego de trasponer la pared, me quedé realmente asombrado de la enormidad de esos campos plantados con árboles frutales y lejanos surcos con viñedos y tomates y otras hortalizas. Había una casa blanca y enorme a nuestra derecha a unos doscientos metros y esa casa debíamos evitar así como salir “rajando” si escuchábamos a los perros pero solo se podía escuchar el absolutamente ensordecedor canto de los pájaros y el silbido de las chicharras y disfrutar del sol entre las hojas.

Mis primos conocían cada palmo del lugar, sacaban las mejores manzanas que probé y parecían tener otro sabor muy diferente a las que mi padre traía del Mercado Modelo., Estas sabían a prohibición, a robo, a invasión de la propiedad ajena aunque en esos tiempos no tenía idea de lo que era la propiedad.

Un camino empedrado muy agrietado conducía a una especie de molino abandonado que según uno de mis parientes solía ser un molino para extraer aceite de oliva pero y yo tampoco entendía que cuernos era eso.
Había evidencia de que no era la primera vez que venían porque debajo de unos tablones peligrosamente cerca de una cañada que cruzaba el viejo molino guardaban un cofrecito de herrumbrado hierro donde conservaban algunas revistas con pornografía de origen nórdico. Allí vi por primera vez una mujer desnuda y comprendí lo que significaba aquello de: “Culear” sobretodo cuando me chocó la imagen de dos tipos a la vez con esa rubia que era tan linda.

Me parece que comprendieron desde el principio que yo era ajeno al mundo del sexo porque el más grande casi no me dejó ojear la manoseada revistita y volvió a guardarla, también guardaban un trompo, una vieja honda y una bolsa de bolitas pero poco me interesaba aquello cuando acababa de despertar al sexo o al menos a buena información sobre el, sobretodo porque apenas sabía alguna cosa que me había explicado escuetamente mi madre y me habían mal informado mis compañeros de la escuela Sanguinetti.

Así que luego de comer frutas como casi una decena de náufragos debimos irnos porque escuchamos a lo lejos algunos ladridos de perros y no era para “regalarse”, por lo que volvimos sobre nuestros pasos y encontramos de nuevo aquel muro enorme con sus pequeños niditos de ratoneras y sus ladrillos castigados por el tiempo.

Aquellos días en Pando terminaron cuando mis padres pasaron a buscarme una semana después, todo aquello cooperó a que me fuera haciendo: “hombrecito” sobretodo porque mis primos me obligaron a ennoviarme con la hija de la almacenera que se llamaba Mary y me quitó la respiración apenas la vi y me hicieron “cuña” para que la invite a un helado, por supuesto que comprado en su propio almacén y sentados afuera temblando le dije: __”Sos linda” y ella me dio un beso en la mejilla que todavía sigo sintiendo cuando tirado en la cama miro a la pared de mi cuarto.

FIN

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s