Neo Vampiros 52: La J.U.P.

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Neo Vampiros 52
La J.U.P.
Por: Darío Valle Risoto

Luego de un inesperado veranillo la temperatura cayó a pico sobre Montevideo. Lorena viajaba a las siete de la tarde en un ómnibus rumbo a su casa, de vez en cuando quería alejarse de Paula, era cuestión de supervivencia, nunca sabría si era más por la suya propia que por la de su querida amiga.

Rostros cansados, grises, aburridos, absortos, extraños, perdidos, marginales, absurdos; gentes con escasas señas de optimismo o con una larga derrota marcada en el alma. Ellas poblaban el colectivo alejadas totalmente de que viajaban con una chica que no era precisamente de este mundo.
El olor a la sangre y los latidos debían ser ignorados para combatir la posibilidad de cometer un gran desastre. Se serenaba mirando a las sucias calles de una ciudad al borde de su autodestrucción inminente.

__ ¿Por esta gente miserable dieron la vida mis padres? __Pensaba al ver los contenedores con la basura desparramada en las esquinas, a los policías ignorar un arrebato, a los automóviles violando una y otra vez las mínimas normas de tránsito. En Rivera y Pons una moto debajo de un colectivo, la Unidad Coronaria y un casco partido sobre un charco de sangre le hicieron abrir la boca y sus dientes crecieron un poco. Al llegar a la avenida Fernández Crespo la corte de miserias aumentó a grados abismales, la gente por momentos se tornaba deforme, contrahecha, simiesca, aborrecible. Olor a tortas fritas y a transpiración le hicieron cerrar los ojos y pensar en los últimos acontecimientos.

__ ¿Cómo Morrigan llegó hasta vos?__ Le había preguntado a Paula y no supo de muchos detalles, evidentemente la vieja vampira había ejercido una poderosa seducción sobre la amiga de su eventual enemiga, sin embargo no la había mordido y ahora se encontraba desaparecida.
Allí una figura lejanamente recordada se cruzó casi frente a su ventanilla cuando el colectivo hizo la rotonda en torno al Palacio Legislativo, era alguien que no había podido hallar en los últimos dos años y casi había dado por perdido.
__ ¡Carlos Ocaña!
Se puso de pie y caminó hasta la puerta tocando el timbre frenéticamente para bajar, el guarda le gritó una grosería pero ella tenía la mente en otra parte, en 1969 y en un grupo preciso de estudiantes.
__La Juventud uruguaya de Pie y sus consignas. Patéticos pichones de nazis contra los comunistas y todo lo que signifique izquierda y Carlos era un aguerrido y sangriento perseguidor de jóvenes del Frente Amplio.
Jacqueline a poco de conocerla, entre tantos legajos con datos de infractores de los derechos humanos durante, antes y después de la dictadura uruguaya le había hablado especialmente de él.

__En 1970 este señor era un jovencito, cierta vez nos siguieron desde la facultad de derecho y a la altura de la calle Maldonado nos golpearon fieramente, a mí me hicieron esto. __Se levantó la camisa mostrándole una cicatriz con forma de svástica sobre el ombligo.
Hasta ese momento Lorena había creído que la abogada era demasiado joven para haber experimentado el terror de los años oscuros, sin embargo también tenía sus marcas personales, la habían herido con una hoja de afeitar porque pertenecía al gremio estudiantil.
Carlos Ocaña, era muy diferente entonces al hombre que ahora había visto cruzar Avenida del Libertador rumbo al Palacio, pese a todo Lorena tenía una cualidad intrínseca para no olvidar un rostro aunque fuera de una fotografía.

Cuando descendió el tipo ya había subido las escalinatas de las puertas traseras del Palacio y había entrado, ella resueltamente quiso hacer lo propio pero la detuvo un portero.
__ ¿Señorita?
__Quiero alcanzar al señor…Ocaña, quiero hacerle una entrevista.
__ ¿A un edil?
__Del partido colorado, ¿No? __Arriesgó a decir, pero el hombre se sonrió.
No sé a que diario o revista vas a hacerle la nota pero deberías informarte más, Carlos Ocaña es edil del Frente Amplio por el Movimiento de Participación Popular. Allá va, entrá nomás.

Las botas negras de Lorena apenas se hicieron sentir mientras apuró el paso para alcanzarlo antes que se pierda de vista entre diferentes personas políticos y funcionarios, pero comenzó a evaluar su información ya que si pertenecía a un grupo de izquierda algo no andaba bien.

Juicio y Castigo

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