Más fotos de gatos

susi_iii_by_tanjamariaFotos de gatos

Por: Darío Valle Risoto

No es novedad que los felinos y especialmente los gatos son los preferidos en la web y por lo tanto vuelvo a subir algunas fotografías siempre mágicas e interesantes de nuestros amigos preferidos, a riesgo de haberlas publicado antes comienzo con gatitos grises tal como Selma mi gata de un año y medio que a lo último les presento.gatos anonimos 1 (1)can_anyone_hear_me__by_daly_xdlike_a_dog_by_dalynap_by_silviaspinatocan_not_quite_reach_by_plankanIMG_20150408_230321

Neo Vampiros 51: La camarilla

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La Camarilla
Por: Darío Valle Risoto

En algún lugar de Andorra.
__ ¿Estás seguro que está bien?
__Me llamó hace unas horas, Piedrafina su empleado, lo rescató del éxtasis, se recupera rápidamente, ya sabemos que no es un hermano común.

Sentados en torno a una enorme mesa circular con sillas labradas de fina y oscura madera oriental, hombres y mujeres de diferentes razas y edades sé reunían observando a Germán, quien les contestaba con aparente tranquilidad.
Afuera la noche caía fría entre las montañas mientras que un viento cinematográfico levantaba ululantes alaridos entre los picos altos, en alguna ruta entre España y Francia.

La que preguntaba era una mujer de rasgos hindúes, ojos de un verde esmeralda como del otro mundo, sus manos llevaban largas uñas pintadas de un rojo intenso, con fineza tomaba el cáliz lleno de sangre del que bebía lentamente.
Pompiglio era otro ser de la noche; Portugués si es que las naciones significaban algo para la reunión que los Clanes celebraban anualmente, siempre en diferentes lugares del planeta. Este era alto, enorme, de cabello muy corto como si fuera un militar, llevaba una cicatriz en el costado de su rostro ancho, huesudo. La mujer era Selene Karakian, la líder de la zona europea.
__ ¿Por qué Morrigan juega de esta manera?, Ella sabe más que nosotros que la camarilla se está deshaciendo por errores como esos.
__La Camarilla se está corrompiendo desde antes que tu fueras un hermano Pompiglio, cuando los hombres comenzaron a matarse por sus dioses erróneos, nosotros debimos hundirnos en el olvido y…
__Es duro ver como el ganado se sacrifica entre sí, pero es su naturaleza, los vivos son así de ciegos quizás por su don de caminar a la luz. __ La voz del único integrante oriental resonó hueca y profunda en los amplios salones de la casa en las montañas, muchos movieron afirmativamente la cabeza, el anciano había hablado.

Selene sonrió.
__Querido maestro Xiao, tus palabras son siempre bienvenidas, pero en esta ocasión no nos dices nada nuevo, aún así concuerdo en que Morrigan está poniendo en peligro nuestro secreto, el caso de Henrich, es diferente.
__ ¿Cuál es la diferencia?, Su lucha desde la segunda guerra siempre termina por matar a alguno de los nuestros, me pregunto: ¿Por qué no terminan de una vez con su absurdo enfrentamiento? __Agregó un vampiro con aspecto de hombre de negocios.
Selene volvió a sonreír, sus largos colmillos brillaron a la luz de las innumerables arañas de cristal pletóricas de velas encendidas.
__Eso se llama amor mi querido hermano, sabemos bien que los vampirizados mantienen un lazo inviolable con sus padres, en este caso debemos culpar a Morrigan por no acabar con su “hijo” antes de que nos expongamos aún más a la luz pública.
__ ¿Y que propones entonces?
__Acabar con Morrigan Westenra antes de que sea demasiado tarde.
Los trece integrantes permanecieron en silencio, el único visitante era Germán el amigo de Henrich que intentó permanecer calmado frente a los líderes de la Camarilla, pero se sentía intrigado por saber como se lo tomaría su amigo.
__Entonces votemos; __ Propuso un personaje tan siniestro como los demás, en este caso, era un hombre gordo de rostro lobuno con una mirada que helaba la sangre, pero en dicho ámbito no desentonaba para nada del círculo de habitantes de la noche que se reunían protegidos por los vientos de los Pirineos.
La Mascarada estaba en peligro.

Juicio y Castigo.

En mi garaje vive un dragón

13th_disciple“En mi garaje vive un dragón que escupe fuego por la boca”
Por: Carl Sagan

Supongamos que yo le hago a usted una aseveración como ésa. A lo mejor le gustaría comprobarlo, verlo usted mismo. A lo largo de los siglos ha habido innumerables historias de dragones, pero ninguna prueba real. ¡Qué oportunidad!

– Enséñemelo –me dice usted.
Yo le llevo a mi garaje. Usted mira y ve una escalera, latas de pintura vacías y un triciclo viejo, pero el dragón no está.
– ¿Dónde está el dragón? –me pregunta.
– Oh, está aquí –contesto yo moviendo la mano vagamente-. Me olvidé de decir que es un dragón invisible.
Me propone que cubra de harina el suelo del garaje para que queden marcadas las huellas del dragón.
– Buena idea –replico-, pero este dragón flota en el aire.
Entonces propone usar un detector infrarrojo para detectar el fuego invisible.
– Buena idea, pero el fuego invisible tampoco da calor.
Se puede pintar con aerosol el dragón para hacerlo visible.
– Buena idea, sólo que es un dragón incorpóreo y la pintura no se le pegaría.
Y así sucesivamente. Yo contrarresto cualquier prueba física que usted me propone con una explicación especial de por qué no funcionará.
Ahora bien, ¿cuál es la diferencia entre un dragón invisible, incorpóreo y flotante que escupe un fuego que no quema y un dragón inexistente? Si no hay manera de refutar mi opinión, si no hay ningún experimento concebible válido contra ella, ¿qué significa decir que mi dragón existe? Su incapacidad de invalidar mi hipótesis no equivale en absoluto a demostrar que es cierta. Las afirmaciones que no pueden probarse, las aseveraciones inmunes a la refutación son verdaderamente inútiles, por mucho valor que puedan tener para inspirarnos o excitar nuestro sentido de maravilla. Lo que yo le he pedido que haga es acabar aceptando, en ausencia de pruebas, lo que yo digo.
Lo único que ha aprendido usted de mi insistencia en que hay un dragón en mi garaje es que estoy mal de la cabeza. Se preguntará, si no puede aplicarse ninguna prueba física, qué fue lo que me convenció. La posibilidad de que fuera un sueño o alucinación entraría ciertamente en su pensamiento. Pero entonces ¿por qué hablo tan en serio? A lo mejor necesito ayuda. Como mínimo, puede ser que haya infravalorado la falibilidad humana.
Imaginemos que, a pesar de que ninguna de las pruebas ha tenido éxito, usted desea mostrarse escrupulosamente abierto. En consecuencia, no rechaza de inmediato la idea de que haya un dragón que escupe fuego por la boca en mi garaje. Simplemente, la deja en suspenso. La prueba actual está francamente en contra pero, si surge algún nuevo dato, está dispuesto a examinarlo para ver si le convence. Seguramente es poco razonable por mi parte ofenderme porque no me cree; o criticarle por ser un pesado poco imaginativo… simplemente porque usted pronunció el veredicto escocés de “no demostrado”.
Imaginemos que las cosas hubieran ido de otro modo. El dragón es invisible, de acuerdo, pero aparecen huellas en la harina cuando usted mira. Su detector de infrarrojos registra algo. La pintura del aerosol revela una cresta dentada en el aire delante de usted. Por muy escéptico que pueda ser en cuanto a la existencia de dragones –por no hablar de seres invisibles- ahora debe reconocer que aquí hay algo y que, en principio, es coherente con la idea de un dragón invisible que escupe fuego por la boca.

Ahora otro guión: imaginemos que no se trata sólo de mí. Imaginemos que varias personas que usted conoce, incluyendo algunas que está seguro de que no se conocen entre ellas, le dicen que tienen dragones en sus garajes… pero en todos los casos la prueba es enloquecedoramente elusiva. Todos admitimos que nos perturba ser presas de una convicción tan extraña y tan poco sustentada por una prueba física. Ninguno de nosotros es un lunático. Especulamos sobre lo que significaría que hubiera realmente dragones escondidos en los garajes de todo el mundo y que los humanos acabáramos de enterarnos. Yo preferiría que no fuera verdad, francamente. Pero quizá todos aquellos mitos europeos y chinos antiguos sobre dragones no eran solamente mitos…

Es gratificante que ahora se informe de algunas huellas de las medidas del dragón en la harina. Pero nunca aparecen cuando hay un escéptico presente. Se plantea una explicación alternativa: tras un examen atento, parece claro que las huellas podían ser falsificadas. Otro entusiasta del dragón presenta una quemadura en el dedo y la atribuye a una extraña manifestación física del aliento de fuego del dragón. Pero también aquí hay otras posibilidades. Es evidente que hay otras maneras de quemarse los dedos además de recibir el aliento de dragones invisibles. Estas “pruebas”, por muy importantes que las consideren los defensores del dragón, son muy poco convincentes. Una vez más, el único enfoque sensato es rechazar provisionalmente la hipótesis del dragón y permanecer abierto a otros datos futuros, y preguntarse cuál puede ser la causa de que tantas personas aparentemente sanas y sobrias compartan la misma extraña ilusión.

Los dragones invisibles y los ovnis tienen, hoy en día, la misma prueba científica de su existencia.

ESTA ES PARTE DE UN CAPITULO DEL LIBRO DE CARL SAGAN “EL MUNDO Y SUS DEMONIOS”, SOBRE LOS OVNIS Y MUCHAS COSAS MAS.

Nota de Los Muertevideanos: Esto también se aplica a las visiones religiosas, desde luego como: ángeles, apóstoles, dioses, etc.