De izquierdas, centros y derechas.

dcSobre Izquierdas, centros y derechas
Por: Darío Valle Risoto

Dicen que si uno se viste como un payaso es un ridículo pero si lo hacen cientos o miles se transforman en moda, lamentablemente con las ideologías sucede algo parecido en el sentido que hace que muchas personas adhieran de acuerdo al tiempo y las circunstancias a determinadas líneas políticas y no siempre con absoluta convicción.
En el Uruguay tiempo antes de terminar la dictadura 1973-1985 ya era poco más que un pecado imperdonable calificarse como de derechas y era comprensible que los militantes y adherentes a las ideologías de izquierda durante los duros años reforzaran sus convicciones hasta volverse militantes y defensores con uñas y dientes de su forma de pensar el mundo y su circunstancia.

Por lo tanto denominarse como “de izquierda” ya va siendo mucho tiempo que califica mientras que aún aquellos partidos de derecha con el verso de que no hay que ponerse etiquetas le esquivan el bulto de definirse como lo que realmente estos son. Desde derechistas acérrimos a fascistas absolutos.

El tema es que uno no es de izquierda y mucho menos revolucionario por llevar una remera del Che (Curiosamente llevo puesta la mía en este momento) ni un neo nazi por escuchar a Wagner, es un tanto más complicado que esto o tremendamente simple como trataré de explicarlo siempre aclarando que solo es mi punto de vista sobre este tema.

Ser de izquierda implica que uno asume este mundo como profundamente injusto y tiene como principales enemigos a la explotación del hombre por el hombre y por ende el capitalismo con todo su arrastre de instituciones retorcidas y religiones, todas ellas enfocadas hacia la esclavitud material y moral de las personas.

Ser de derechas es ser conservadores, asumir que el mundo no es justo, todos los de derecha lo saben pero también consideran que así es la cosa y que no hay forma de evitar las desigualdades porque no todos los humanos tienen las mismas cualidades y tampoco hay lugar para todos en las cadenas del poder.

Básicamente y a groso modo estas son las definiciones más simples y puras de izquierda y derecha pero entonces ustedes me dirán que de uno y otro lado hay enormes matices y que podemos encontrar sistemas que nos dejan en la duda de en donde los pondríamos si tuviéramos dos cajitas donde colocarlos.
El tema es que todo se define por las estructuras de poder que los hombres vamos fabricando y ante quienes responden y por sobretodas las cosas: para que las edificamos. Generalmente estas nacen quizás con buenos proyectos y terminan siendo enfocadas hacia personalismos, élites de poder y en definitiva por aquellos iluminados que saben lo que nosotros necesitamos, es decir: el pueblo.

Los derechistas suelen definirse en su gran mayoría como pragmáticos, esto significa que la van llevando de acuerdo a las circunstancias de la forma más sabia y yo diría que “acomodaticia” posible porque volviendo a la definición de esta forma de pensamiento: ellos están convencidos de que el mundo es así y no puede ser de otra manera.
Lamentablemente la izquierda no se queda atrás cuando la mayoría de los hechos revolucionarios luego de un tiempo no demasiado largo, vuelven a instaurar las mismas instituciones de sometimiento que los gobiernos anteriores porque según parece las derechas no deben o parecen no estar muy equivocadas con aquello de que los hombres somos así y no hay caso.

Que el hombre nuevo termine cortando la cinta de una cadena de MC Donnals no es tan grave como la enorme y fabulosa mentira de seguir auto definiéndose de izquierda, porque en su país hay mayor justicia social que antes y sin embargo continúan los mismos e históricos sistemas de opresión.

Hay dos temas sustanciales para poner la lupa sobre un sistema social y estos son: la salud y la educación, basta con notar que en un país hay una educación privada para los ricos por supuesto superior a la pública y lo mismo para la salud para darnos cuenta de que tipo de gobierno se trata por más que se levanten las banderas de la izquierda más revolucionaria.
Tampoco un sistema educativo y/o sanitario garantiza la justicia social por ser estatal si no es absolutamente igualitario aún para los propios funcionarios del estado.

Parece tan simple y a la vez casi imposible comprender que la salud y la educación deben ser los puntales para una sociedad justa y por ende de izquierda, lo demás es puro manifiesto consumista que nos quiere hacer creer que solamente con grandes capitales y solo por medio de transacciones económico-monetarias estas urgencias pueden ser garantizadas.

Pero a ningún gobierno del tipo que sea la interesa que su pueblo tenga la educación suficiente para criticarlo y exigirle que cumpla con su trabajo ni que los pobres tengan una cobertura de salud que en el mundo del dinero cuesta y mucho.
Considerar que la salud y la educación deben medirse con la vara de un sistema capitalista y sobretodo productivo es claramente un criterio que ha hecho carne en todos los protagonistas sean de la ideología que sean y es inmensamente triste que así sea. Tomemos solamente el ejemplo de las megaindustrias de la farmacéutica y los millones que mueven en el mundo a costa de la salud de miles de seres humanos.

Podemos entonces volver a las definiciones de izquierda-derecha como las antípodas de formas de pensamientos y situarnos en el centro que puede ser centro-izquierda o centro-derecha, estos son eufemismos para nuevas calificaciones sobre sistemas tan viejos como el mundo, los matices está siempre dados por la mayor o menor capacidad de respuesta ante las injusticias sociales pero definitivamente siempre terminamos con ese mundo que no se puede cambiar que los derechistas asumen con cierta sabiduría y mucho de aguantarse en sus estructuras político-familiares de poder.

Por lo tanto si ustedes me preguntan: ¿En el mundo hay algún gobierno de izquierda?: Yo deberé contestar que No, absolutamente No, y ahora menos que antes. Ya de por si el hecho de constituir un gobierno implica tomar cierta distancia de la plebe y más si se fabrica una clase política dirigente aunque esta provenga de los propios sindicatos de producción, esto se comienza a adulterar seriamente cuando siempre los mismos actores se van turnando en el poder y viven mejor que las personas comunes y corrientes.

Para los anarquistas solamente mediante la desaparición absoluta del estado e instituciones tales como el ejército y las instituciones religiosas podemos comenzar a pensar en un mundo realmente justo donde prevalezcan la educación y la salud como únicos horizontes para forjar un mundo mucho menos injusto y equitativo entre los hombres. Lo demás es puro cuento.

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