Brutos, Sucios y Malos: Una obra maestra del cine italiano.

brutos-sucios-y-malos TAPABrutos, feos y malos
Por: Darío Valle Risoto

Hoy nos convoca una película italiana del año 1976 que es un dignísimo exponente del realismo italiano que tanto le ha dado y le sigue dando al cine mundial, esta es otra obra maestra de una cinematografía que retrata descarnadamente la vida cotidiana de las personas comunes y corrientes como quizás nunca en otros cines se haya visto y puedo asegurar que al menos de esta manera.

Se tata pues de mostrarnos la vida cotidiana, dura y pletórica de humor involuntario de una numerosa familia marginal que vive en una vivienda de ostentosa pobreza extrema en las colinas de Roma y que bien podría ser otra ciudad de Italia y porqué no de cualquier parte del mundo. Todo se desarrolla alrededor del padre que intenta salvaguardar un paquete de dinero bastante importante del interés de sus muchos hijos, nietos y otros familiares cercanos y no tantos dentro de una vida signada por la marginalidad y el hacinamiento de donde no son ajenos la violencia, el abuso y hasta el incesto.

El hilo secundario y conductor a modo de inocente víctima de esta situación está dado por una niña de unos doce o trece años que desde la primera escena vemos que todas las mañanas a la madrugada sale a juntar agua de la única canilla colectiva del caserío y luego lleva a una gran cantidad de niños a pasar el día dentro de una enorme jaula que oficia a modo de contenedor y especie de escuela invisible gran parte del día y que tiene clara familiaridad con una especie de campo de concentración. La niña siempre calzará un par de botas de goma amarillas y en su paso triste vemos allá abajó a cientos de metros enormes edificios donde habita gente indudablemente de mejor posición que estos pobres desclasados.brutos-sucios-y-malos todos

En el guión de esta película encontramos a Ettore Scola, Ruggero Maccari y Aergio Citti y será dirigida la misma por nada menos que el primero luego conocido por otras tantas grandes obras y con la producción de Carlo Ponti. El protagonismo está a cargo de Nino Manfredi como Giacinto el padre de familia casi tuerto y obsesionado por el egoísmo y sus hijos que imploran por un poco de su dinero para quizás escapar de una situación extrema y caótica.

El transvestismo de uno de sus jóvenes hijos, la prostitución de una de las mujeres, la abuela que mira televisión sin perderse nada de lo que pasa a su alrededor y es explotada en su pensión, la hija enfermera que le presta “una mano” a un anciano paciente, los que se dedican al robo desde sus motos y el que sin una pierna pide limosna y apoya a estos últimos, son algunas de las perlas de un collar que enmarca una marginalidad y decadencia que lamentablemente es también el retrato de hoy día en el cinturón de esta ciudad: Montevideo, pero no temo en arriesgar que también de muchos otros sitios dentro y fuera de estas fronteras sudamericanas.

Aún así esta historia no solo es cruda también se me ocurre poseedora de una poesía hostil pero muy interesante no exenta de mugre, oscuridad y de cierto aire a erotismo urgente y bestial que oficia como escape a una realidad donde todo parece agonizar perpetuamente. Elementos caóticos se presentan como la de una amante exagerada y abominable entre tantos elementos de un circo de pobreza extrema y carencia de valores: un vendedor ambulante de abalorios caseros, un pobre y desgraciado bar-restaurante regenteado por dos ancianas engloban una poesía natural sobre lo que ha fabricado el capitalismo en torno a las ciudades por el trasiego de familias desde el campo o por emigrantes del exterior. Y por último la decisión unánime de acabar con la vida del dueño de casa para quedarse con su preciada “fortuna”.

La delincuencia, el sexo y la vida en estas covachas es mostrada sin sigilo pero con un aire de humor involuntario que quizás ayude a poder disfrutar de esta película sin sentirse profundamente triste o agobiado aunque el final con aquella niña de botas amarillas nos deje con la mirada fina en la imagen fija que como corolario de esta historia nos dirá sin decir nada que esto continuará sin cambiar o mejorar.

Absolutamente recomendable y estoy seguro que mi pobre análisis apenas si rasga lo que es indudablemente una obra maestra del realismo italiano que debería ser vista por ciertos sectores encumbrados de las sociedades y sobretodo por a aquellos que sueñan con “re-insertar” a sectores que durante generaciones han vivido al borde mismo de la comunidad y han sobrevivido a fuerza de violencia.

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