Neo Vampiros 50: Regreso a la vieja Europa

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Neo Vampiros 50
Regreso a la vieja Europa
Por: Darío Valle Risoto

Aeropuerto internacional de Carrasco: Montevideo.
Un hombre de rostro grueso, casi sin cuello y fría mirada se acercó al guardia a cargo de la sección equipajes pesados y le dio un documento, en un muy mal español con acento eslavo fue a hacer todos los trámites para pasar cuatro cajas enormes de madera.
__ ¿Ropa y enceres domésticos?: __Preguntó una empleada mientras le revisaba el pasaporte y las notas de la embajada de Rumania.
__Exacto.
La mujer acostumbrada a trabajar detrás de un mostrador y a pese a conocer gentes de todos los rincones del planeta se sintió raramente apesadumbrada frente al voluminoso tipo de cabeza rapada y lentes negros.
__Vladimir Kostas, ¿Rumano?
__Nací en Turquía pero tengo la nacionalidad Rumana.
__ ¿Ciudad?
__Velogratt en la zona sur de Valaquia.
__Bien…, todo en orden, la carga aborda a las catorce en el sector que le indicarán no bien salga su vuelo.

El tipo se encaminó por la terminal hasta los múltiples asientos de plástico, observó las innumerables pantallas buscando el próximo vuelo a Alemania que sería el suyo, un carro eléctrico pasó a unos veinte metros cargando casualmente su equipaje rumbo al exterior y los hangares de carga.

Un niño pasó corriendo y se detuvo frente a él observándolo con gesto extrañado, Vladimir esbozó una pequeña sonrisa y el crío regresó llorando hasta su madre.
Aún se sentía apenado por sus compañeros muertos, no podía comprender para que mierda habían viajado a ese lejano e insignificante país y regresaban sin nada, para colmo esa niña había acabado con sus socios. No era que les tuviera especial cariño pero entre colegas se deben algo de apoyo.
Su arma automática descansaba en una de las cajas, imposible llevarla consigo, luego del estúpido once de setiembre todo era mucho más difícil para viajar por el mundo. De todas maneras de solo pensar en que al llegar a Berlín Morrigan descubriera que el se había quedado para acabar con la muchacha le ponía los pelos de la nuca erizados.
Pensó en prender un cigarro pero no estaba permitido, tomó un chicle del bolsillo interno de su impecable traje verde oscuro de factura italiana.

Media hora después abordaba el vuelo 407 de las líneas Aéreas Alemanas rumbo a la vieja Europa, le habían dado un buen asiento cerca del final del pasillo, le aceptó una medida de whisky a la azafata y se quedó mirando entre las nubes a un Montevideo absorto de una despedida.
En las profundidades de las bodegas del imponente avión, en una de las cajas dormía Morrigan Westenra, acababa de soñar con los viejos campos adornados con svásticas que le dieron los mejores momentos de su vida, pero ¡Cuánto ha cambiado el mundo!
Los clanes se disipan, se extinguen los vampiros de sangre pura y una nueva generación joven y demasiado intrépida pone en peligro el secreto guardado por más de veinte mil años. Y una niña que pretende buscar justicia con sus manos blancas y pequeñas, que añora a sus padres sin saber que ya ha dejado de ser humana, la ha puesto en problemas.

Morrigan sueña con su corte cerca del brazo izquierdo, la madera que casi acaba con su forma de mujer lobo estuvo cerca de deshacerla en cenizas.

Henrich, Henrich Funke tal vez aún en Barcelona, con sus antigüedades, sus salidas a los rincones más retorcidos de un país extraño y colmado de personajes ficticios o no tanto. Henrich el último vampiro romántico, el hombre de la vieja escuela que le dio un don a esta chica sin preguntarse que tanto había mancillado el secreto de la raza.
__ ¿Justicia?, ¿Derechos humanos?… Tonterías. __Soñó Morrigan volando de vuelta a Europa.

Juicio y Castigo.

Cruzando los campos (Poema)

Landscapes 5 (9)

Cruzando los campos
Por: Darío Valle Risoto

De tanto cruzar los campos
Llevo mi poncho gastado
Y un esqueleto triste
Es ahora mi caballo,
De tanto buscar en vano
Me acompaña mi facón
Debiste pedir perdón
En lugar de escaparte
Pero solo puedo buscarte
Para hundirlo en tu traición.

Mira china que me diste
Los mejores años de mi vida
Con un gringo te escapaste
Espero que arrepentida
Pero mira china sin tu presencia
Mi vida ya no es mi vida
Y por eso cruzo los campos
Y me interno en las cuchillas.

Y los pueblos van pasando
Sin olvidar tu traición
Nos vamos volviendo sombras
Mi matungo flaco y yo
Van pasando los inviernos
Y poco escucho de vos
Más nunca te encuentro china
Será talvez porque no quiero
Darte la última bendición.

De tanto cruzar los campos
Llevo mi poncho gastado
Y un esqueleto triste
Es ahora mi caballo
Allá quedó como tapera
El ranchito de nuestro amor
Y cuatro gurisitos atestiguan
Que yo debo dar con vos
Pero se que no vas a volver
Porque ya se terminó.