Acabar con el 99% de todo?

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Acabar con el 99% de todo
Por: Darío Valle Risoto
100% Técnico en Comunicación Social

En la sala de espera del médico una señora trata de poner su reloj pulsera en hora y me pide la misma a lo que le respondo que olvidé el celular en casa y como no tengo reloj no la sabía pero eran poco más de las trece. Inevitablemente la conversación surge sobre los celulares y me cuenta que sus sobrinos engordan y no salen a jugar a la calle como los demás niños a lo que le digo que los demás niños también son adictos a los dispositivos móviles y que la calle probablemente esté desierta en estos tiempos.

La señora reconoce que la tecnología no es buena o mala sino el uso que se le dé, concuerdo con ella pero se me ocurre que nosotros somos de la vieja generación “análoga” y que quizás los nativos digitales necesiten algún tiempo para percatarse que la vida es algo más y quizás mucho mejor que estar con una pantalla frente a los ojos por más que esta nos conecte con todo el mundo y tenga la posibilidad de entretenernos, informarnos y enseñarnos.

Generaciones obsesionadas por el consumo
Veo por la calle a muchas personas cargando mochilas cada vez más grandes y me imagino que quizás deben estar preparadas para un estallido zombie o una invasión de Pitufos asesinos porque mucha gente veo que lleva agua y alimentos encima aún cuando va de un lado al otro dentro de una ciudad como Montevideo que se puede cruzar en pocas horas caminando de una a otra parte aún en diagonal.

¿Estamos obsesionados?
Creo que si, desde el miedo al tránsito lento a quedarnos sin cobertura en el celular estamos cayendo en las redes de una nueva mentalidad que pretende tenerlo todo a mano: “Por si acaso”, compramos productos que acaban con el 99% de las bacterias, hongos y el sentido común cuando nos dan garantido el placer de vivir confortablemente lejos de los estafilococos la Chikunguña y el Chupacabras pero nadie nos protege de los evangélicos, pentecostales y menos aún de los políticos cabrones.

Tener el mundo en una mano sería fácil si supiéramos que hacer con él pero es darle diamantes a los cerdos el tratar de que la mayoría de una humanidad aún en pañales (Auspicia Babysec con FM y TV cable) use los dispositivos el tiempo justo, el suficiente para saber que queremos saber y entonces aguardarlos y aprovechar a tener a la gente a tiro de conversación aún cuando nos escupan o tengan mal olor porque le gente es la gente y no aquello que los dispositivos nos devuelven que son sus traslaciones electrónicas en imágenes y sonidos pero de ninguna manera son ellos, como no son mis novias las 900 fotos de aquellas pobres mujeres que me soportaron y guardo en una cajita.

Bienvenidos sean la Internet y los celulares, las tabletas y los insecticidas, los pañales eternos que transforman la caca en alfajores y los descuentos del Banco Santander para quienes tienen tarjeta y viven endeudados hasta las pelotas, bienvenidas las ofertas semanales que rebajan un 50% los precios inflados un 1000% y que arrasan con los incautos dándoles cupones para participar por el sorteo de un viaje al Calafate con una noche en la bañera junto a Cristina.

Bienvenidos los intentos de este gobierno de izquierda para que yo sea un número en el banco y pueda cobrar números electrónicos, invisibles y un buen día ser jaqueado acusado de terrorista Talibán porque me compré un póster de Tufic Memet en la feria, bienvenida la tecnología y todas las películas de Hollywood que fomentan el consumo de nenas yanquis tetonas, rubias e idiotas o muchachos, bienaventurados los críticos de cine Uruguayos que le rinden culto a cada entrega de los Oscars haciendo trivias de un cine que murió cuando falleció John Wayne.

Tener el último celular te facilita la vida pero siempre y cuando creas que vivir es mejor que espiar a través de sucesivas ventanas como otros escalan nubes, trepan rascacielos y se meten en el tujes fuegos artificiales por ahí capaz que estás vivo. La estupidez está de moda y ahora se llama ser graciosos, ahora todos es divertido y los desodorantes duran 48 horas para que no te bañes y tengas más tiempo de wasapear la frase más inteligente que nunca se pudo nadie imaginar por Internet que es…

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