Neo Vampiros 48: Sombras en la oscuridad

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Neo Vampiros 48
Sombras en la Oscuridad
Por: Darío Valle Risoto

Una bruma roja, espesa, incandescente y el sonido de algo que se arrastraba no por fuera sino por dentro, entre sus ojos, profundamente en su cerebro y bajaba, bajaba hasta su corazón y luego una explosión de diversas texturas que ocupaban todo el universo…
¿Los vampiros sueñan?

Paula sentada miró con los ojos perdidos al colchón parado contra el ropero para aumentar aún más la oscuridad, con las persianas completamente bajas, igual la luz se las ingenia para entrar con agujas doradas hacia el escritorio y luego estos rayos malditos rebotan en el monitor de plasma de la computadora. Ella se levanta, se siente cansada pero igual busca una campera y la coloca sobre esta.

Hay reunión de policías de rango en la jefatura, entre ellos la ministra del Interior mira su reloj bastante nerviosa hasta que llega el último invitado, es el doctor Saprissa. Un hombre de edad demasiado avanzada para andar trabajando pero es la máxima autoridad del país en medicina forense. Estuvo exiliado durante la dictadura en Suecia, previamente vivió en Moscú hasta que en 1985 volvió a Montevideo. Nariz abundante, cabellos ralos y una renguera en la pierna derecha heredada de su visita por jefatura para ser interrogado treinta años atrás.

__ ¿No te parece mentira Margarita?, Ahora nosotros los mandamos a estos. __Le dice en voz baja cuando se agacha para repartirle su carpeta.
La ministra Margarita Carvallo tose intentando disimular su asombro, hace años que se conocen, desde que militaban en el partido comunista. Es una mujer alta, grande, autoritaria, ella sabe que a los milicos solo se los puede tratar como un milico más, coloca la carpeta sobre la mesa y golpea con el puño mirando a los catorce jefes de diferentes divisiones del ministerio.
__Veintidós muertos del ejército, policías retirados, soldados jubilados, un político nacionalista, dos o tres ex fusileros navales, ¿Qué es todo esto?
__Señora. __Se adelanta parco y serio como una piedra, es Pedro Lernois, jefe de policía nacional.
__Diga.
__Según tenemos entendido parece que fue una mujer joven, de no más de veinte años, cabello negro y…
La ministro mira su carpeta hay un identikit que si las circunstancias fueran otras, resultaría gracioso.
El doctor Saprissa buscó entre sus papeles y encontró una copia que le fue entregada junto al exiguo material de investigación de la policía de Montevideo.
Mira y se cambia los lentes por los de lectura, un dibujo de una joven menuda de cabello negro corto, lacio que cae en puntas sobre su frente, ojos profundos y colmillos desmesuradamente grandes.
__ ¡Déjense de joder caballeros!, El mes que viene van a haber ascensos y si no tengo resultados en vez de ello van a rodar cabezas y no va a ser esa muchacha la que las arranque… ¿Me hago entender? __Algunos asienten, otros se cuadran y hacen el saludo militar, la ministra sin despedirse tomó su carpeta y salió por la puerta más cercana. El doctor Saprissa hizo lo propio para seguirla, agitado la interceptó en el corredor justo cuando ella accionaba los botones del ascensor.
__Creo que tenemos que hablar sobre las posibilidades de que no estemos tomando en cuenta lo inesperado.
__ ¿Qué té pasa Juan Carlos?, ¿Vos también me vas a venir con el cuento de los vampiros?, ¡Déjale eso para esos diarios derechistas de mierda que me quieren bajar de mi puesto!
__Falta de sangre casi total en la mayoría de los cadáveres, extrañas huellas en paredes y techos, testigos que vieron a esta… mujer o cosa, hacer movimientos fuera de lo convencional, ¡Por favor Margarita!

La ministra entró al ascensor y las puertas se cerraron frente a la cara del doctor que se tuvo que agachar a recoger los papeles que se le caían de la carpeta, luego de juntarlos salió del edificio, estar mucho tiempo entre milicos le ponía la piel de gallina.
En la calle al pasar la esquina se topó con una mesa que recogía firmas para plebiscitar contra la ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado.
__Gracias, ya firmé. __Le dijo honestamente a una chica que lo detuvo para darle volantes.
Llegó al Bar y pidió un medio y medio de caña con vermouth, se sentó en la mesa más alejada de la calle y despaciosamente comenzó a ordenar los papeles, el legajo de diferentes investigaciones sobre la muerte de hombres de una manera u otra relacionados con…

__ ¡Claro!
Las fechas eran notorias, todos, absolutamente todos habían colaborado durante la dictadura desde antes del golpe de estado de 1973. Todos eran asesinos o cómplices de asesinatos y muy posiblemente: Torturadores algunos de ellos.
Bebió el vaso de un trago y se sintió mareado, recordar la picana, el submarino y los plantones es otra forma de volver a recrear un período donde los hombres llegaron a la más baja escala de humanidad.
__ ¡Todos esos hijos de puta!, ¡Todos! __Dijo y se tuvo que sacar los lentes para secarse los lacrimales, se vio joven y corriendo de madrugada luego de hacer una pintada en el cerro, el camión del ejército y el golpe de culata en la cabeza, luego el frío de un patio de la comisaría. Se puso a llorar en silencio en el fondo del bar, por suerte casi no había gente.

Juicio y Castigo.

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