Neo Vampiros 46: Regreso a casa

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Neo Vampiros 46
Regreso a casa
Por: Darío Valle Risoto

El enorme animal corría evitando la gente, los automóviles y las luces. el amanecer se aproximaba inexorablemente y con ello vendría el debilitamiento y la muerte; un antediluviano no se enciende tan rápidamente como un vampiro nuevo, pero más tarde o más temprano el sol lo aniquila. No era fácil sortear las viviendas y al llegar a Montevideo debió reconocer la avenida: Instrucciones y buscar con el hocico al aire y los ojos enfocados en su camino una de las casas que había alquilado como refugio.
La herida en el costado estaba casi cerrada pero no así la de su amor propio, la enorme loba: Morrigan, se sentía avergonzada porque una joven no muerta de diminuta estatura la había casi atravesado con una estaca y si no fuera porque esta no quedó en su lugar ya estaría muerta.

Saltó un descampado para atravesar el fondo de una casa, la ensordecedora música tropical la distrajo del enorme perro Rotwailler que saltó encima de ella. era casi gracioso.
Los dueños de casa que estaban de fiesta no podían creer lo que tenían delante de sus ojos cuando salieron al fondo a buscar más carne de la parrilla, un lobo de gruesa pelambre azulada tenía por el cuello al perro de la casa y lo sacudía como si fuera un trapo. Cuando la cabeza por fin se desprendió del cuerpo la loba se mantuvo en silencio, de su hocico chorreaba la sangre de su víctima. Tres hombres paralizados sosteniendo botellas y vasos con cerveza eran inesperados espectadores de su inminente vuelta a la normalidad. La loba se retorció sobre si misma y volvió a ser una mujer.

Lorena se despertó en una clínica, el olor a desinfectantes era notorio, miró a su costado y en varias camillas seguían trayendo a policías gravemente heridos, con la vista algo nublada leyó un reloj en la pared. Eran las cuatro de la mañana.
Se sentó y sintió un tirón fuerte debajo de su brazo derecho, al mirarse encontró que las cicatrices de los dos disparos de los milicos ya casi estaban cerradas, las balas habían caído al piso. Un herido: un sargento con ojos vidriosos la observaba, tenía el muñón de un brazo vendado, allí donde el lobo había cerrado sus dientes antes de escapar.
Un doctor entró rápidamente y se quedó mirando la camilla vacía, se agachó y recogió las balas del piso, el policía que estaba más cerca miró al techo con sus ojos perdidos y el médico le siguió la mirada, huellas de manos y pies ensangrentados recorrían la pared, parte del techo y desaparecían por una banderola.

Lorena bajó en un patio interior, de la misma forma que había salido escaló la azotea y llegó a encontrarse con la desagradable vista de la línea del amanecer, faltaba poco para que el sol llegara a cobrarle su vida. Saltó unos diez metros hasta un corredor lateral y dejó inconsciente de un certero golpe en la nuca al conductor de una ambulancia, se la robó y aceleró por la ruta rumbo a Montevideo, el amanecer se acercaba.

Inmediatamente su mente rápida y certera comenzó a evaluar los tiempos y la distancia, no le era posible llegar al Prado a su casa, a la casa que le había heredado Henrich, sin embargo estaba a unos quince minutos de la lujosa vivienda de Paula en Carrasco cerca de la calle General French.
__Espero que hayas llegado ya querida amiga.__ Dijo pensando en voz alta, había el riesgo de que Paula no hubiera salido bien de su caída en el jardín, podía haber pasado cualquier cosa y no haber llegado a su casa, si era así, tendría que entrar sin que la criada se entere y buscar un sitio oscuro, un ropero tal vez.

Un escalofrío le recorrió la espalda, imágenes superpuestas de la enorme loba encarnizada en la lucha desigual con un montón de peleles de azul, había sido aterradora, ella no la pudo parar ni siquiera con toda su fuerza cuando le introdujo la improvisada estaca, ¿Qué haría al encontrarla de nuevo?
Por lo pronto ya no sentía más miedo por ella misma, solo pensaba en su amiga y en la posibilidad de nunca poder terminar con la venganza que era el motivo de toda su vida.
¿Por qué Henrich no había vuelto a Montevideo?
¿Ella significaba algo para él o había sido solo una víctima que había vampirizado por pura lástima?

Paula salió del baño y comenzó a colocarse vendas en los raspones que había conseguido durante la caída y su carrera por los jardines, eran heridas de poca importancia pero igual lloraba, lloraba por Lorena y…

__ ¿Estás bien?
Silenciosa, oscura, pequeña pero con sus profunda y decidida mirada su amiga del alma había entrado a su cuarto, sin decir una palabra más se metió al ropero justo cuando el sol comenzaba a lamer el techo de la casa de Carrasco.
Paula no pudo sostener una lágrima.

Juicio y Castigo.

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