Los Fantasmas de Nuevo París

04_1024Los Fantasmas de Nuevo París
Parte 4
Por: Darío Valle Risoto

Ella tenía un vestido negro con arabescos en el mismo tono, rostro alargado, mentón algo pronunciado con una boca casi cómica, ojos negros con pestañas perfectas, así como un largo cabello del mismo color de las noches sin luna. Pero una piel blanca.
Blanca como la superficie de la luna, como la plata de una fuente, como el reflejo del sol sobre un río al atardecer, como las nubes que vio cuando niño y nunca más volvió a encontrar. Como su madre, la verdadera a la que nunca conoció.
__Eres un solitario Anselmo. ¿Qué esperas quedándote aquí?
__ ¿Estoy soñando?
__Yo soy real, me llamo Samantha, estoy muerta Anselmo, estoy muerta y enterrada en esta casa.

Una delicada mano blanca le tocó el rostro, una caricia de piel fría sobre su miedo, el aleteo de un ave nocturna posada sobre el crispado anhelo de ser un héroe quedándose en esa casa embrujada como si fuera el mismo Victoriano, el instructor de los grupos esotéricos. Una mano fría de dedos largos y uñas brillantes, perfección de manos femeninas, el confín de las caricias más apreciadas, las de una mujer joven que tiene unos largos cabellos negros que caen sobre el pecho de Anselmo que tiembla paralizado en ese camastro.

El gato con sus ojos fijos sobre la sombra de Samantha y algo que no puede estar allí pero está, junto a los cabellos erizados de todo su cuerpo, está, junto al escalofrío y el bramido de los truenos que implacables parecen sacudir todo Nuevo París como si fueran los cómplices de la muerta.
Y sobrevino el mareo, como si lo metieran en una enorme batidora, todo comenzó a girar: el gato, las paredes, las manchas de humedad y los enormes ojos tristes de la chica del vestido negro con arabescos que se estiró de forma incalculable y lo abrazó para caer junto a él en el vórtice mismo de una dimensión que nunca pudo existir pero allí estaba.

De cabeza como si le hubieran pateado calló en un jardín florido, sintió el olor de las madreselvas, de las flores pájaro, de los jazmines. Un jardín que pudo estar en el fondo de la casa destruida en otro tiempo, otro lugar, otra vida.
Dos niñas corrían de la mano, estaban vestidas con largos y frondosos vestidos, rosa la rubia y la de cabellos negros lleva el celeste. Ambas corren junto a un perro que de pronto se queda mirándolo a Anselmo.
__ ¿Qué hay Sultán?
__ ¡Debe ser un bicho Samantha!
¿Samantha?
¿Acaso se calló por una esquina del tiempo?
Y de pronto se oscureció todo y un cuchillo tiembla en el aire mientras un hombre balbucea palabras soeces, hay un galpón y una niña que llora en el suelo de tierra enrojecida por algo que es y solo puede ser…
__ ¡Sangre!, ¡Déjela degenerado!___ Gritó sin voz, saltó sin moverse, lloró sin lagrimas.
Anselmo se sobrepuso al terror de la escena terrible y siniestra que estaba presenciando, no comprendía como el tipo lastimaba a las niñas y sin embargo no le miraba, como si él no estuviera allí, como si fuera un fantasma.
La pequeña se arrastraba sobre el charco de sangre, trozos de su vestido caídos y su cuerpo comenzaba a quedarse quieto, quieto como el mar sin viento, como las hojas de un árbol… seco.
__ ¡Nooooooo!
Su propio grito lo despertó, no corrió a vomitar porque lo invadió un miedo lejano, una tristeza de taperas olvidadas, sintió que un alma muy abatida le imploraba que resuelva algo quedado en un pasado no tan lejano y manchado de la sangre más inocente posible.

En cuanto pudo se puso de pié y trastabillando caminó a la cocina, allí tomó mucha agua y trató de limpiar tanto sus lentes que casi los rompe, el gato se erizó mirando a un rincón donde no había nada.
Una mancha de humedad de las tantas y afuera la lluvia, la tormenta y la casa enorme de Nuevo París que parecía querer privarlo de la cordura, de las ganas de ser un héroe, un buscador de misterios, un hombre de verdad.
Y el sonido del celular que lo sacó de un mundo imposible sumergiéndolo en el real y cotidiano país de lo cierto.
__ ¿Hola?
__ ¿Está todo bien mi hijo?
__ ¿Nora?
Luego, la nada absoluta, sin señal de nuevo y la sensación de estar siendo abusado por algún espíritu maldito al costo de su cordura. Respiró profundamente recordando los siete pasos de meditación aprendidos en la escuela esotérica.
1) Respiración abdominal.
2) Exhalar e inhalar contando hasta siete
3) Centrarse en la luz.
__ ¡Ándate a la mierda Victoriano!__ De nuevo un trueno irrumpió recorriendo toda la casa y ella parada allí, junto a los postigos de una ventana con el rostro casi enteramente tapado con su largo y si fuera posible, hermoso cabello negro.
__Mi tío, en mil novecientos sesenta y cuatro, mi tío Florián, me mató.
__ ¿Qué querés de mí?
Sus brazos blancos, delineados en mármol pétreo se movieron en cruz y de ellos comenzaron a gotear largos hilos de sangre de un rojo oscuro y gelatinoso.

Y Anselmo se despertó en la pequeña cama de la habitación, el gato seguía lavándose a lengüetazos como si nada hubiera pasado.
__Un sueño, fue un sueño.
__ ¡Noooo!
__ ¿Quién grita?, ¡Carajo!
Hay momentos que hasta el terror se olvida, Anselmo se calzó sus botas y salió tan intempestivamente de la habitación que el gato huyó aterrado, en cuatro largas zancadas traspuso el corredor angosto hasta la puerta del fondo.
La lluvia arreciaba pero había un sector bajo el sol, como si recortáramos la realidad, como si por un efecto extraño insertáramos un mundo dentro de otro. Allí un hombre reía enloquecidamente mientras enterraba un bulto mediano en un pozo del jardín florido, a pocos pasos de sus pies secos comenzaba la lluvia y del otro lado el joven miraba la escena sabiendo ahora indefectiblemente que era un hueco hacia el pasado de ese lugar.
__ ¡Florián!__ Gritó con toda la bronca posible en el cuerpo pero no pasó nada, era como gritarle a la televisión o a una película, eso no estaba sucediendo, al menos en ese momento.
Un hombre muy enfermo hasta el punto de violar y matar a una pequeña niña, la cuchilla ensangrentada, la sangre desde el pequeño galpón brillando al sol de un aciago día del año sesenta y cuatro.
Y en medio de la lluvia el agua fría que se cruza con sus lágrimas cayendo por su mentón mientras alguien parado a su lado lo mira con extrema tristeza pero esboza a su vez una pequeña sonrisa.
__ ¿Esa niña eras tú Samantha?
__Si, era…soy yo. __Le dijo ella y lo tomó del brazo dándole la espalda a ese recorte del tiempo que comenzó a achicarse y a ser tragado por la realidad imperante de una tormenta sobre el cielo nocturno de Nuevo París.
Temía mirarla, no quería que se vaya, que desaparezca, el miedo se había esfumado y ahora lo contagiaba la paz de la dulce y delgada mujer de negro.
__Pero…
__Tu maestro no te lo pudo enseñar, pero los espíritus también crecemos, eso es si así lo deseamos, pasaron muchos años para que tu vengas a esta casa y puedas comprender la tristeza de ese terrible día en que mi prima y yo fuimos atacadas por nuestro propio tío.
__No te vayas. __Le dijo al dulce perfume a violetas, al largo cabello negro sobre los perfectos hombros de la mujer más hermosa que había visto en su vida.

Continuará.
Concluye en la próxima edición.

Neo Vampiros 39: Confortable

El arte de Toon Hertz (40)

Neo vampiros 39
Confortable
Por: Darío Valle Risoto

No era fácil ser amiga de esas mujeres, ¿Mujeres?, Tal vez no lo eran en la justa acepción del término y para colmo Lorena había desaparecido hacía una semana. Nada ni en la casa ni en Montevideo, solo sus llaves y la posibilidad de ir a esa mansión enorme y desierta para escapar de estas…
__ ¿Te compraste el Dior?
__ Me lo regaló papá, no saben lo que se enojó su mujer, ni me imagino como estará esa puta cuando yo le pase cerca con la última fragancia traída de Paris.
Absorta Paula miraba hacia la calle dieciocho de Julio mientras las otras conversaban sobre sus últimas adquisiciones en el ramo de la plastiquería.
Repasaba su historia, sobretodo la muerte del hijo de puta de Lecuore, sabía que Lorena fue a cerciorarse de que de verdad había palmado, el tipo se había suicidado y sufrió la rabia de no haberlo matado ella, pasó dos días abajo en su ataúd gritando.
__ ¡Henrich!, ¿Mamá….papá?

__ A vos te pasa algo.
__ ¿Qué…?
Rossana la miró, tiene esa gracia propia de las nenitas grandes de alto nivel económico para meterse en la vida de sus amigas…. o sea: ninguna.
María Noel las observó socarrona, había momentos en que Paula maldecía cualquier idea de juntarse con ellas, era como estar comiendo con buitres dedicados a masticarse la carne sin consideración, esa eterna rivalidad por cosas, tipos, pedazos de materiales inertes y sobre todo reírse de las desgracias ajenas. Pero volvía a esa droga social de rozarse con las de su clase, entonces la pregunta en su cabeza, punzante, insultante, era: ¿Quiénes son los verdaderos vampiros?

Esa fue su vida y la de sus padres y de los padres de sus padres, el interruptor fue Lorena, ¿Cuándo se cruzaron?, no lo recordará precisamente o prefiere pensar que siempre estuvieron juntas. Aún antes de conocerse.

__ ¿Qué te pasa che?, ¿Estas drogada?
__ ¿Qué?
Se dio vuelta justo en el momento en que un bocinazo cuatro calles más abajo le tapaba los comentarios a María José Menchaca, hija de estancieros y lesbiana, pero era torta solo cuando viajaba a Europa, bastante seguido, por cierto. Rossana Ryus era más sofisticada, lo hacía con todos los amigos de su padre, también con los hijos de estos y con cualquier pene que esté suficientemente cerca.
Pamela Gross era un caso diferente, era una rica, muy rica pero inmensamente gorda y por lo tanto relegada a ser fea de ocasión en todas las reuniones, asombrosamente parecía llevar bien sus kilos siempre y cuando la merca no le falte.

Paula sintió angustia y salió rápidamente de la lujosa sala y se metió al baño, el espejo le devolvió a una joven que dejaba de serlo rápidamente. ¿Cuántas veces le había pedido a su amiga que la vampirice?
Desde el primer momento que develado el secreto increíble comenzó a convivir con esta hija de desaparecidos e inmediatamente a comprender tantas cosas de su vida engañada en esa pulida realidad social y confortable con padres llenos de guita y el futuro debidamente asegurado. ¿Cuántas cosas había asumido como reales y sin embargo eran puras mierdas?, ¿Cuántas veces se rió y burló de duras realidades como lo continuaban haciendo esas tres hijas de puta de la sala y ahora…?

__ Nunca debiste conocerme. __ Le dijo cierta noche y Paula se quedó con esa frase de iluminación arrepentida golpeándole en la cabeza, sin embargo amaba a su amiga y sentía solo cobijo en estar junto a ella en el salón, mirando tele o escuchando música, nunca antes se había sentido realmente bien con nadie hasta que la conoció.

Se arregló el pelo y regresó por el amplio corredor interior entre cuadros y adornos de fineza increíble hasta que las encontró riéndose y jalando coca de la mesa de espejo, parecían tres aspiradoras humanas intentando sacarle la última molécula de Polvo de Ángel al vidrio.
__ ¡Dale che que estas no dejan nada! __ Gritó la gorda Pamela apretándose la nariz, mientras que Rossana le daba un beso corto en la boca a María Noel.
__ Ya me voy. __ Dijo sombría y continuó caminando hasta el perchero para quitar su saco francés, las otras continuaron con lo suyo. Solo sintió el saludo de la empleada que pasó junto a ella con otros cinco gramos de repuesto para la fiesta.

La noche caía rápidamente sobre la ciudad y no podía reparar en la mujer alta y rubia que la seguía mientras caminaba sin rumbo hasta la galería De London. Entró a mirar vidrieras aunque su mente seguía con Lorena y la sospecha de que se había ido para siempre, pero chocó contra alguien al querer retornar sus pasos para volver a casa.
__ Discúlpeme.
__ No es nada… ¿No nos conocemos?
Era más alta que ella, casi una cabeza, le recordó a Uma Turman la de “Kill Bill” y sonrió, la mujer hizo lo propio y la aferró del hombro con firmeza pero transfiriéndole cierta energía que por momentos la cautivó.
__ Creo que se equivoca.
__ Tal vez. __ Dijo y miró al techo pensativa, llevaba un vestido verde oscuro realmente hermoso, sus ojos azules e intensos parecían penetrar los suyos como leyéndole sus pensamientos. Paula comenzó a dudar de si no la conocía realmente de alguna fiesta en las embajadas cuando venían sus padres a Montevideo o de alguna otra recepción.
__ Me llamo Mercy Van Hausen y vine hace dos meses del extranjero, la verdad que estoy medio perdida, la invito a un café si no es impropio. __ Le dijo tomando un poco de distancia, tenía un saco negro sobre los hombros y una hermosa cartera Gucci que hacía juego con unos zapatos espléndidos de punta.

Unos minutos luego, conversaban animadamente en la confitería del Sorocabana.

Juicio y Castigo

Neo Vampiros 38: El nido de la serpiente

El arte de Toon Hertz (37)Neo vampiros 38
“El Nido de la Serpiente”
Por: Darío Valle Risoto

Lorena se enteró de la muerte de Lecuore a través de Paula que la llamó a su celular y notoriamente nerviosa le relató los hechos. Lorena no supo si era su imaginación o su condición de no muerta que le traían tales imágenes pero calló al piso del sofá del living presa de una especie de convulsión.
El teléfono celular rodó lejos sobre el frío monolítico hasta casi llegar al piano. Se sostuvo con tanta fuerza del sofá que le arrancó parte del tapizado, los incontenibles y punzantes dolores de cabeza le traían diversas imágenes superpuestas de dos muertes muy lejanas pero de similares características.
Dio un salto y calló sobre pies y manos en medio de la enorme frialdad del salón entre la gran puerta de entrada y la alfombra que cubría la zona más habitable, afuera la oscuridad estaba cubierta de una niebla violácea, miró al techo y volvió a ver la misma araña bajando en su endiablada tela rumbo a los cárieles de cristal, se tomó la cabeza y profirió un grito ahogado cuando sintió que dos balas habían atravesado dos cráneos, uno de un maldito asesino que se había suicidado quitándole el placer de hacer justicia por su propia mano y el otro…

__ ¡Henrich!
Barcelona, España, Cataluña, un disparo certero y el hombre de negro que pierde medio cráneo y se resiste a dejarse herir tan cobardemente.
__ ¡No te llevarás mis sentidos: inglés!
__ ¡No te llevarás mis pasos de vampiro!
__ ¡Yo soy la muerte y la leyenda!, ¡Soy Henrich Funke…!
Y se apagan las imágenes del parque y el auto enorme y lujoso del inglés se aleja, apenas lo ve como una borrosa cavidad dentro de un torbellino de sangre que se lo traga rápidamente.
Y un grupo de personas corrió a tratar de brindarle ayuda al herido, la enorme mancha de sangre crecía lamiendo la gramilla y el delgado hombre yacía inmóvil con los ojos casi rasgados abiertos como mirando al mismo infierno.
__ ¡Llamemos una ambulancia que se lo han hostiado!
Uno de los hombres llamó nervioso a la coronaria mientras que los demás no sabían que hacer, el más débil vomitó junto a un cantero mientras llegaba corriendo un guardia civil.
__ ¿Qué pasó aquí?
La imagen es conmovedora: el tipo caído sobre un costado con su pelo atado a la espalda y sus facciones europeas y finas, su traje italiano perfecto absorbiendo sangre como para evitar su desbande.
Pero era inútil.

Quince minutos después la ambulancia llegó al Hospital General y bajaron el cadáver sin mucha prisa, lo han auscultado y desde luego que esta muerto, media cabeza se la han volado de un tiro y solo le queda la parte de adelante.

Lorena se arrastró del lado de adentro del techo enorme y abovedado, observó que allá abajo Paula había entrado corriendo desde la calle. Se tomó de los bajorrelieves de gárgolas y Ángeles del rincón más alejado, vio a la pequeña araña desde arriba y sintió la sorpresa del diminuto ser.
Lorena se dejó caer y levantó un ruido quejumbroso en el salón mientras Paula retrocedía aterrorizada sin saber de donde había venido.
__ Le volaron la cabeza pero vive, fue hace unos días, no puedo adivinar cuantos.
__ ¿Lecuore?
__ Henrich, mi…. Padre: el vampiro.

Lorena se desvaneció y Paula que se adelantó para sostenerla, ambas se confundieron en un abrazo forzado, la última llevó a la delgada joven hasta el sofá; aún temblaba señalándole el cajón escondido.
Intentando sofrenar el asco sacó una bolsa de sangre y se la dio, Lorena se escondió de su vista para que no la vea morder el recipiente que absorbió y chupó con ansias tratando de no pensar en la vena aorta de su amiga que palpitaba como mil campanarios orientales.
Le caía la sangre sobre la barbilla y bajaba en ramales hasta sus senos metiéndose debajo del top negro y deteniéndose apenas en sus pezones oscuros para seguir hacia abajo. Su mente comenzaba a ordenar las visiones como si se tratara de un viejo Tarot oculto en cada nervadura de sus terminaciones nerviosas.
__ Ya te lo había dicho, Henrich está mal y no puedo hacer casi nada.
__ ¿Casi?

Hospital de Cataluña, olor a desinfectante, enfermeras que corren y un equipo médico que no se explica como el hombre aún está vivo aunque no le lata el corazón.
__ Debe ser un error.
__ Abrió los ojos y miró a los internos, su cabeza comenzó a restaurarse como si la piel y los huesos le crecieran de nuevo y luego…, y luego habló.
__ ¿Y que dijo Doctor?
__ Sangre, pidió sangre, le dimos cuatro transfusiones hasta el momento y su cabeza está casi enteramente restaurada, debe ser una especie de, de…
__ ¿Extraterrestre?
__ No sea gilipollas, debe ser un experimento extranjero o algo así, lo que sea, escapa a mis conocimientos, mi querido colega.
Los doctores conversaban subiendo por el ascensor hasta el cuarto piso donde tenían en observación al recién llegado.
Cuando llegaron a la habitación encontraron la cama vacía y a un interno inconsciente en el piso.
Juicio y castigo.

Martes, 6 de enero de 2009

Desde Rusia con María Turova

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Por: Darío Valle Risoto

Como lo he manifestado en varias ocasiones creo que si se trata de bellezas caucásicas (Prefiero las orientales, claro) podemos asegurar que las chicas más hermosas del planeta se encuentran en Europa oriental o en la misma ex-Unión Soviética. María Turova es uno de esos casos, además le gustan mucho los gatos.

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El silencio de las mariposas

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El silencio de las mariposas
Por: Darío Valle Risoto

Si te dijera que me cuesta el amor por lo menos me mirarías raro.
Tengo varias consignas internas que me han ayudado en la vida
Aunque no te lo creas.
Nunca me ha gustado el contacto humano y preferiría acariciar a un gato que a una persona, soy así: lo siento.
La gente suele cansarme a grados sustanciales.
Substancia creo que es lo que les falta o me falta, es cuestión de medir.
Medir carencias, acaso todos somos al menos minusválidos en esta vida.

Estamos ahogados por la tecnología.
Y esto recién comienza, no vamos a ver el destino.
¿Qué destino?: el final de esta línea absurda de juntar cosas.
Y entre esas cosas algunas mujeres han pretendido tenerme.
Imposible tener a un espíritu esclavo como los otros…
Que juega porfiadamente a ser libre o por lo menos tener sus propias cadenas.
Todo es consumo, me cansa que me hablen de lo último, la moda, lo que se usa…
Pero me gusta una mujer tibia sobre mis sábanas negras.
Tuve algunas de ellas y se fueron o las fui destruyendo.
Se pixelaron en mi memoria a fuerza de tratar de repararlas, dibujarlas.
Tal vez algún día me anime a pintar ese cuadro…

Que cosa la memoria.
Anaquel fantasioso de momentos discrepantes con todo presente, y tan actuales que a veces duele repasar sobretodo esos instantes crueles que toda vida debe sufrir.
La gente ha visto demasiadas películas.
Sueñan con atardeceres en la playa agarrados de la mano…
A lo mejor encontrarás una tarde en que el colectivo te pare en el sitio correcto y esa mujer te espere sin reproches y a eso probablemente le puedas llamar algo parecido al amor.
Pero creo que será mejor guardar…
El silencio de las mariposas.

FIN.

El pelado Anselmi (Cuento)

PEÑAWALLSEl pelado Anselmi
Por: Darío Valle Risoto

No había podido dormir en toda la noche, se levantó cansado de dar vueltas en la cama y de mirar los innumerables almanaques en la pared iluminados por la imagen de la luna llena que curiosa y altiva entraba por la ventana.
Fue hasta la cocina silenciosamente para no despertar a la vieja y se sirvió un poco de mate cocido tras calentarlo en el Primus, luego sacó una galleta de campaña y se quedó por un momento absorto en sus pensamientos.
Reconoció los pasos de su madre llegando a la cocina vestida con ese viejo salto de cama gastado y roto para sonreírle y sacarle la taza de entre las manos.
__ Está tibio, te lo voy a calentar bien. ¿No pudiste dormir?, son recién las seis de la mañana Luis.
__ Es que tengo como un ahogo en la garganta, dentro de unas dos horas deberé ir a ese nuevo cuadro que creo es mucho para mí.

Doña Eva prendió de nuevo el Primus, le dio bomba hasta que la llama se volvió azul y puso el mate cocido a calentar, sacó manteca y se la untó en las galletas mirándolo con esos profundos y dulces ojos verdes.
__ Si te fueron a buscar es porque saben que sos un buen jugador, vos sabes que: “El pelado Anselmi” no es un nombre cualquiera en este barrio Luís.
Luís Anselmi se rió mientras probaba un trozo de galleta enmantecada y se rascó la cabeza rapada. Pensó en quién le habrá puesto ese sobrenombre tan persistente en el aire como una bandera, como el aroma de las flores del jardín.
__ Es que juego desde pibe en “El Lorena”, ahora me vienen a buscar nada menos que de Peñarol… es demasiado.
__ Pero: ¿No todos los jugadores sueñan con estar entre los grandes?, tu primo Ricardo juega en México y le manda dinero a sus padres y vos sabes que siempre le ganabas jugando.

El pelado volvió a sonreír mientras desde la radio sobre la repisa el polaco cantaba: “Barrio de tango”, recordó aquellos campeonatos en el potrero detrás del mercado cuando todavía no habían construido los nuevos galpones. Los gritos de Carlos, las piruetas del negro Hugo, las terribles atajadas de Pancho Gorriti.
Ahora ya con veintisiete años había recibido la invitación para probarlo en las inferiores del carbonero, parecía que el banderín de las estrellas amarillas sobre fondo negro le guiñaba un ojo invisible desde arriba de la vieja chimenea.

Y dándole el querido y obligado beso en la frente a su madre salió cargando el bolso con los viejos botines, una toalla y la estampita de San Pancracio en el bolsillo junto a algunos pesos para el boleto.
Le habían dicho que se presentara en la práctica a las nueve pero a las ocho ya estaba en frente a “Los aromos” con el cálido viento de la primavera dándole aliento a su terrible miedo a meter la pata, bueno, era como para recordar que era mejor meterla que no hacerlo si se trataba de jugar al futbol.
Llegaron algunos conocidos: Matosas, Cubilla, Joya, eran aquellos que solamente había visto de lejos en la cancha y ahora podría jugar junto a ellos si se daba el caso hasta que el fornido Dávalos lo reconoció apoyado contra el muro cerca de la entrada.

__ ¡Cómo anda Anselmi!, Pero, entre que le presento al entrenador y al director técnico, queremos que tenga una buena prueba si es posible.

A la hora de estar allí ya había tirando como ciento cuarenta penales, había hecho driblings de todos los colores y hasta había mostrado su capacidad de cabecear hasta por encima de jugadores más altos que él.

Cuando lo llamaron estaba empapado en sudor y en los rostros severos no supo adivinar que había sido elegido, pensaba todo lo contrario.
__ Te vamos a probar en la tercera al domingo que viene, estas bien pero algunos pensamos que todavía andas inmaduro para la división mayor.
__ Cómo ustedes digan, estoy a sus órdenes.
__ Le vamos a pagar dos mil quinientos por mes. ¿Está de acuerdo?
Anselmi evitó sonreír y con su mejor cara de profesional asintió débilmente antes de aceptar una toalla e ir para los camarines donde por primera vez se bañó con agua caliente. En el Lorena solo había agua fría cuando había agua y de sueldo nada, a lo mejor algunos chorizos y embutidos varios de la chacinería del presidente del club y algún vale para el cine Intermezzo. El Lorena era un cuadro pobre de la gloriosa barriada de La Unión.
Aún así ya comenzaba a extrañar a sus camaradas, al potrero de Villa Española, a aquellas mañanas de invierno corriendo por la avenida Centenario mientras el lechero tocaba sus campanas para llamar a los clientes y bajaba los casilleros haciendo el característico ruido de las botellas contra el fierro.

No podía negar sus orígenes y le tembló la voz cuando llegó a casa y le dijo a su madre: ___Vieja, hoy estuve practicando en el mismo Olimpo entre un montón de dioses.

FIN.

Para los Ignorantos e Ignorantas

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PARA LOS “IGNORANTOS E IGNORANTAS”
TAL VEZ A ALGUNOS LE SIRVA

Carta de una Profesora con acertadísima y lapidaria frase final. Está escrito por una profesora de un instituto público.


Yo no soy víctima de la Ley Nacional de Educación. Tengo 69 años y he tenido la suerte de estudiar bajo unos planes educativos buenos, que primaban el esfuerzo y la formación de los alumnos por encima de las estadísticas de aprobados y de la propaganda política.


En jardín (así se llamaba entonces lo que hoy es “educación infantil”, mire usted) empecé a estudiar con una cartilla que todavía recuerdo perfectamente:
la A de “araña”, la E de “elefante”, la I de “iglesia” la O de “ojo” y la U de “uña”.


Luego, cuando eras un poco mayor, llegaba “Semillitas”, un librito con poco más de 100 páginas y un montón de lecturas, no como ahora, que pagas por tres tomos llenos de dibujos que apenas traen texto.
Eso sí, en el Semillitas, no había que colorear ninguna página, que para eso teníamos cuadernos.
En Primaria estudiábamos Lengua, Matemáticas, Ciencias, no teníamos Educación Física.


En 6º de Primaria, si en un examen tenías una falta de ortografía del tipo de “b en vez de v” o cinco faltas de acentos, te bajaban y bien bajada la nota.
En Bachillerato, estudié Historia de España, latín, Literatura y Filosofía.
Leí El Quijote y el Lazarillo de Tormes; leí las “Coplas a la Muerte de su Padre” de Jorge Manrique, a Garcilaso, a Góngora, a Lope de Vega o a Espronceda…
Pero, sobre todo, aprendí a hablar y a escribir con corrección.
Aprendí a amar nuestra lengua, nuestra historia y nuestra cultura.


Y… vamos con la Gramática.
En castellano existen los participios activos como derivado de los tiempos verbales.
El participio activo del verbo atacar es “atacante”;
el de salir es “saliente”; el de cantar es “cantante” y el de existir, “existente”.
¿Cuál es el del verbo ser? Es “ente”, que significa “el que tiene identidad”, en definitiva “el que es”. Por ello, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad de ejercer la acción que expresa el verbo, se añade a este la terminación “ente”.


Así, al que preside, se le llama “presidente” y nunca “presidenta”, independientemente del género (masculino o femenino) del que realiza la acción.
De manera análoga, se dice “capilla ardiente”, no “ardienta”; se dice “estudiante”, no “estudianta”; se dice “independiente” y no “independienta”; “paciente”, no “pacienta”; “dirigente”, no dirigenta”; “residente”, no “residenta”.


Y ahora, la pregunta: nuestros políticos y muchos periodistas (hombres y mujeres, que los hombres que ejercen el periodismo no son “periodistos”), ¿hacen mal uso de la lengua por motivos ideológicos o por ignorancia de la Gramática de la Lengua Española? Creo que por la dos razones. Es más, creo que la ignorancia les lleva a aplicar patrones ideológicos y la misma aplicación automática de esos patrones ideológicos los hacen más ignorantes (a ellos y a sus seguidores).


Les propongo que pasen el mensaje a vuestros amigos y conocidos, en la esperanza de que llegue finalmente a esos ignorantes semovientes (no “ignorantas semovientas”, aunque ocupen carteras ministeriales).
Lamento haber aguado la fiesta a un grupo de hombres que se habían asociado en defensa del género y que habían firmado un manifiesto. Algunos de los firmantes eran: el dentisto, el poeto, el sindicalisto, el pediatro, el pianisto, el golfisto, el arreglisto, el funambulisto, el proyectisto, el turisto, el contratisto, el paisajisto, el taxisto, el artisto, el periodisto, el taxidermisto, el telefonisto, el masajisto, el gasisto, el trompetisto, el violinisto, el maquinisto, el electricisto, el oculisto, el policío del esquino y, sobre todo, ¡el machisto!

SI ESTE ASUNTO “NO TE DA IGUAL”, PÁSALO, POR AHÍ, CON SUERTE, TERMINA HACIENDO BIEN HASTA EN LOS MINISTERIOS.
Porque no es lo mismo tener “UN CARGO PÚBLICO” que ser “UNA CARGA PÚBLICA”.