Neo Vampiros 40: Las cuarenta

El arte de Toon Hertz (38)

Neo vampiros 40
Las Cuarenta
Por: Darío Valle Risoto

No siempre es fácil escapar a la seducción embriagadora de los no muertos, no importa la edad, la condición social o la cultura de las víctimas, tampoco su sexo, tanto pueden ser seducidos hombres por hombres que mujeres por mujeres, por lo tanto Paula comenzó a sentir un calor enorme que le acariciaba la entrepierna como si alguien la tocara, sin embargo esa enorme mujer rubia y extremadamente delicada estaba sentada frente suyo en la confitería hablándole de Europa.
Pero había algo, una brizna de conciencia lúcida e inquietante que le comenzó a latir desde el fondo de los poros, en algún ángulo oculto de su cerebro algo le decía que no estaba precisamente segura cerca de esa mujer terriblemente sensual.
__ ¿Has estado en Estocolmo?
__ ¿Qué?

El Prat de Llobregat y una extraña sensación que invade a los concurrentes de una plaza pública, algo nuevo hace que los niños atemorizados corran hacia sus padres en pleno día, tampoco cantan los pájaros sobre los árboles y hasta parece que el sol se niega a lamer los escasos árboles que adornan canteros con flores. Barcelona en invierno puede ser una ciudad muerta como cualquier otra y sobre todo contando con extrañas nubes mezcla de grises, algodones pesados, densos transportadores de algo parecido al terror.

Y en el fondo de un pozo abierto con sus propias manos al pie de un nogal, un viejo luchador permanece en letargo recuperando fuerzas y tratando de evitar que su cuerpo se deteriore luego de la reconstrucción casi absoluta de su cráneo.

Piedrafina se despertó sudoroso, fue hasta la habitación de su mujer y golpeó, estaba transpirado y no podía detener el temblor en todo su cuerpo, Nora salió cerrando su salto de cama, todavía podría calentar a un muerto, pensó su marido, aunque la palabra muerto en sus pensamientos, lo llenó de inseguridad.
__ Te dije que dejaras la ginebra, ¡mira como estás!
__ ¡No es la bebida coño!, ¡Algo le ha pasado a Henrich!, Acabo de soñar con él, fue una pesadilla terrible.
Nora lo sentó en su cama, Piedrafina sintió el calor de las sábanas de seda, le trajo un vaso de agua y un sedante, cuando entró reconoció que su marido estaba realmente aterrado, él se negó tragar la pastilla pero bebió todo el líquido de un trago y luego le aferró las manos con fuerza.

__ Le dispararon en la cabeza, pero vive, está enterrado en alguna parte, no lejos de donde esos hijos de puta se lo hostiaron, tenemos que ir a por él.
__ Era solo un mal sueño, llámalo por el móvil y verás que debe estar en su casa.
Piedrafina saltó y se puso de pie, corrió a su cuarto y comenzó a vestirse desordenadamente, tomó lo primero que encontró mientras su mujer intentaba disuadirlo, eran las dos de la mañana de un lunes frío de noviembre.
__ Él me lo dijo, muchas veces, muchas.
__ ¿Qué te dijo que me aterras?
Piedrafina se volvió hacia ella con los ojos desorbitados y sus cabellos canosos desarreglados, se tiró el cabello hacía atrás y se acarició la cara, la barba semicrecida levantó un ruido de lija en el silencio solo corrompido por su respiración exaltada. __ Me dijo que le haga caso a mis sueños, que siempre les haga caso, que los…, los vampiros se comunican así con los amigos.
__ Pero…

Piedrafina tomó los hombros de su mujer y acercó su cara, la miró con sus ojos desorbitados.
__ Si Henrich me pide ayuda es porque algo muy jodido le pasó, el Inglés debe haberlo traicionado mujer y esto se va a poner muy mal, cuando yo me vaya junta tus cosas y vete a Madrid hasta que pase la tormenta.
Nora lo miró asustada pero corrió a su cuarto a vestirse, no lo iba a dejar solo, conocía a su marido y sabía que sin ella se podía derrumbar en cualquier momento, del cajón superior del placard sacó el arma que había heredado de su padre, un viejo falangista del que solo pudo aprender de fuego e infierno.

A miles de kilómetros al sur, cruzando el enorme océano Atlántico, en una tierra gris hasta en verano, alguien permanecía enterrada en estado de letargo, una rara opción que tienen los que dejaron la vida para transformarse en algo más. Solo sucede en aquellos que vagan entre las tinieblas de la noche y las retorcidas brumas del olvido.
__ Padre: ¿Por qué me has abandonado?

No le fue posible cruzar el mar a la velocidad del pensamiento, los viejos, los de las generaciones antidiluvianas lo podían hacer, tal vez Henrich podría, pero ella no, acaso era solo una aprendiz de Nosferatu que sobrevivía saciando su sed de venganza sin saber que la eternidad podía ser el peor de los castigos.

El parque Roosvelt permanecía diferente de donde Henrich se encontraba intentado reconstruirse, al sol los niños corrían y los mayores tomaban mate, mientras que un perro rascaba nervioso la tierra varios metros por encima de la cabeza de Lorena.
Envuelta por un capullo de masa gelatinosa oscura y roja, dormitaba tratando de establecer conexión con su creador, era lo único que sus instintos la llevaron a hacer cuando al borde de la locura intentó por segunda vez hacerse niebla y cruzar el mar. Él le había dicho que confiara en la naturaleza superviviente de los vampiros, que iban a florecer aquellos dones para sobreponerse a los peligros y hasta el tiempo y la distancia.
Pero algo rondaba cerca en Montevideo, evitando que se concentre totalmente en Barcelona y el otro pozo donde su salvador intentaba sanar para derramar sangre sobre España.

Juicio y Castigo.
Jueves, 8 de enero de 2009

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