Neo Vampiros 38: El nido de la serpiente

El arte de Toon Hertz (37)Neo vampiros 38
“El Nido de la Serpiente”
Por: Darío Valle Risoto

Lorena se enteró de la muerte de Lecuore a través de Paula que la llamó a su celular y notoriamente nerviosa le relató los hechos. Lorena no supo si era su imaginación o su condición de no muerta que le traían tales imágenes pero calló al piso del sofá del living presa de una especie de convulsión.
El teléfono celular rodó lejos sobre el frío monolítico hasta casi llegar al piano. Se sostuvo con tanta fuerza del sofá que le arrancó parte del tapizado, los incontenibles y punzantes dolores de cabeza le traían diversas imágenes superpuestas de dos muertes muy lejanas pero de similares características.
Dio un salto y calló sobre pies y manos en medio de la enorme frialdad del salón entre la gran puerta de entrada y la alfombra que cubría la zona más habitable, afuera la oscuridad estaba cubierta de una niebla violácea, miró al techo y volvió a ver la misma araña bajando en su endiablada tela rumbo a los cárieles de cristal, se tomó la cabeza y profirió un grito ahogado cuando sintió que dos balas habían atravesado dos cráneos, uno de un maldito asesino que se había suicidado quitándole el placer de hacer justicia por su propia mano y el otro…

__ ¡Henrich!
Barcelona, España, Cataluña, un disparo certero y el hombre de negro que pierde medio cráneo y se resiste a dejarse herir tan cobardemente.
__ ¡No te llevarás mis sentidos: inglés!
__ ¡No te llevarás mis pasos de vampiro!
__ ¡Yo soy la muerte y la leyenda!, ¡Soy Henrich Funke…!
Y se apagan las imágenes del parque y el auto enorme y lujoso del inglés se aleja, apenas lo ve como una borrosa cavidad dentro de un torbellino de sangre que se lo traga rápidamente.
Y un grupo de personas corrió a tratar de brindarle ayuda al herido, la enorme mancha de sangre crecía lamiendo la gramilla y el delgado hombre yacía inmóvil con los ojos casi rasgados abiertos como mirando al mismo infierno.
__ ¡Llamemos una ambulancia que se lo han hostiado!
Uno de los hombres llamó nervioso a la coronaria mientras que los demás no sabían que hacer, el más débil vomitó junto a un cantero mientras llegaba corriendo un guardia civil.
__ ¿Qué pasó aquí?
La imagen es conmovedora: el tipo caído sobre un costado con su pelo atado a la espalda y sus facciones europeas y finas, su traje italiano perfecto absorbiendo sangre como para evitar su desbande.
Pero era inútil.

Quince minutos después la ambulancia llegó al Hospital General y bajaron el cadáver sin mucha prisa, lo han auscultado y desde luego que esta muerto, media cabeza se la han volado de un tiro y solo le queda la parte de adelante.

Lorena se arrastró del lado de adentro del techo enorme y abovedado, observó que allá abajo Paula había entrado corriendo desde la calle. Se tomó de los bajorrelieves de gárgolas y Ángeles del rincón más alejado, vio a la pequeña araña desde arriba y sintió la sorpresa del diminuto ser.
Lorena se dejó caer y levantó un ruido quejumbroso en el salón mientras Paula retrocedía aterrorizada sin saber de donde había venido.
__ Le volaron la cabeza pero vive, fue hace unos días, no puedo adivinar cuantos.
__ ¿Lecuore?
__ Henrich, mi…. Padre: el vampiro.

Lorena se desvaneció y Paula que se adelantó para sostenerla, ambas se confundieron en un abrazo forzado, la última llevó a la delgada joven hasta el sofá; aún temblaba señalándole el cajón escondido.
Intentando sofrenar el asco sacó una bolsa de sangre y se la dio, Lorena se escondió de su vista para que no la vea morder el recipiente que absorbió y chupó con ansias tratando de no pensar en la vena aorta de su amiga que palpitaba como mil campanarios orientales.
Le caía la sangre sobre la barbilla y bajaba en ramales hasta sus senos metiéndose debajo del top negro y deteniéndose apenas en sus pezones oscuros para seguir hacia abajo. Su mente comenzaba a ordenar las visiones como si se tratara de un viejo Tarot oculto en cada nervadura de sus terminaciones nerviosas.
__ Ya te lo había dicho, Henrich está mal y no puedo hacer casi nada.
__ ¿Casi?

Hospital de Cataluña, olor a desinfectante, enfermeras que corren y un equipo médico que no se explica como el hombre aún está vivo aunque no le lata el corazón.
__ Debe ser un error.
__ Abrió los ojos y miró a los internos, su cabeza comenzó a restaurarse como si la piel y los huesos le crecieran de nuevo y luego…, y luego habló.
__ ¿Y que dijo Doctor?
__ Sangre, pidió sangre, le dimos cuatro transfusiones hasta el momento y su cabeza está casi enteramente restaurada, debe ser una especie de, de…
__ ¿Extraterrestre?
__ No sea gilipollas, debe ser un experimento extranjero o algo así, lo que sea, escapa a mis conocimientos, mi querido colega.
Los doctores conversaban subiendo por el ascensor hasta el cuarto piso donde tenían en observación al recién llegado.
Cuando llegaron a la habitación encontraron la cama vacía y a un interno inconsciente en el piso.
Juicio y castigo.

Martes, 6 de enero de 2009

Desde Rusia con María Turova

maria-turova-first-and-latest 1Una posible chica Bond

Por: Darío Valle Risoto

Como lo he manifestado en varias ocasiones creo que si se trata de bellezas caucásicas (Prefiero las orientales, claro) podemos asegurar que las chicas más hermosas del planeta se encuentran en Europa oriental o en la misma ex-Unión Soviética. María Turova es uno de esos casos, además le gustan mucho los gatos.

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El silencio de las mariposas

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El silencio de las mariposas
Por: Darío Valle Risoto

Si te dijera que me cuesta el amor por lo menos me mirarías raro.
Tengo varias consignas internas que me han ayudado en la vida
Aunque no te lo creas.
Nunca me ha gustado el contacto humano y preferiría acariciar a un gato que a una persona, soy así: lo siento.
La gente suele cansarme a grados sustanciales.
Substancia creo que es lo que les falta o me falta, es cuestión de medir.
Medir carencias, acaso todos somos al menos minusválidos en esta vida.

Estamos ahogados por la tecnología.
Y esto recién comienza, no vamos a ver el destino.
¿Qué destino?: el final de esta línea absurda de juntar cosas.
Y entre esas cosas algunas mujeres han pretendido tenerme.
Imposible tener a un espíritu esclavo como los otros…
Que juega porfiadamente a ser libre o por lo menos tener sus propias cadenas.
Todo es consumo, me cansa que me hablen de lo último, la moda, lo que se usa…
Pero me gusta una mujer tibia sobre mis sábanas negras.
Tuve algunas de ellas y se fueron o las fui destruyendo.
Se pixelaron en mi memoria a fuerza de tratar de repararlas, dibujarlas.
Tal vez algún día me anime a pintar ese cuadro…

Que cosa la memoria.
Anaquel fantasioso de momentos discrepantes con todo presente, y tan actuales que a veces duele repasar sobretodo esos instantes crueles que toda vida debe sufrir.
La gente ha visto demasiadas películas.
Sueñan con atardeceres en la playa agarrados de la mano…
A lo mejor encontrarás una tarde en que el colectivo te pare en el sitio correcto y esa mujer te espere sin reproches y a eso probablemente le puedas llamar algo parecido al amor.
Pero creo que será mejor guardar…
El silencio de las mariposas.

FIN.

El pelado Anselmi (Cuento)

PEÑAWALLSEl pelado Anselmi
Por: Darío Valle Risoto

No había podido dormir en toda la noche, se levantó cansado de dar vueltas en la cama y de mirar los innumerables almanaques en la pared iluminados por la imagen de la luna llena que curiosa y altiva entraba por la ventana.
Fue hasta la cocina silenciosamente para no despertar a la vieja y se sirvió un poco de mate cocido tras calentarlo en el Primus, luego sacó una galleta de campaña y se quedó por un momento absorto en sus pensamientos.
Reconoció los pasos de su madre llegando a la cocina vestida con ese viejo salto de cama gastado y roto para sonreírle y sacarle la taza de entre las manos.
__ Está tibio, te lo voy a calentar bien. ¿No pudiste dormir?, son recién las seis de la mañana Luis.
__ Es que tengo como un ahogo en la garganta, dentro de unas dos horas deberé ir a ese nuevo cuadro que creo es mucho para mí.

Doña Eva prendió de nuevo el Primus, le dio bomba hasta que la llama se volvió azul y puso el mate cocido a calentar, sacó manteca y se la untó en las galletas mirándolo con esos profundos y dulces ojos verdes.
__ Si te fueron a buscar es porque saben que sos un buen jugador, vos sabes que: “El pelado Anselmi” no es un nombre cualquiera en este barrio Luís.
Luís Anselmi se rió mientras probaba un trozo de galleta enmantecada y se rascó la cabeza rapada. Pensó en quién le habrá puesto ese sobrenombre tan persistente en el aire como una bandera, como el aroma de las flores del jardín.
__ Es que juego desde pibe en “El Lorena”, ahora me vienen a buscar nada menos que de Peñarol… es demasiado.
__ Pero: ¿No todos los jugadores sueñan con estar entre los grandes?, tu primo Ricardo juega en México y le manda dinero a sus padres y vos sabes que siempre le ganabas jugando.

El pelado volvió a sonreír mientras desde la radio sobre la repisa el polaco cantaba: “Barrio de tango”, recordó aquellos campeonatos en el potrero detrás del mercado cuando todavía no habían construido los nuevos galpones. Los gritos de Carlos, las piruetas del negro Hugo, las terribles atajadas de Pancho Gorriti.
Ahora ya con veintisiete años había recibido la invitación para probarlo en las inferiores del carbonero, parecía que el banderín de las estrellas amarillas sobre fondo negro le guiñaba un ojo invisible desde arriba de la vieja chimenea.

Y dándole el querido y obligado beso en la frente a su madre salió cargando el bolso con los viejos botines, una toalla y la estampita de San Pancracio en el bolsillo junto a algunos pesos para el boleto.
Le habían dicho que se presentara en la práctica a las nueve pero a las ocho ya estaba en frente a “Los aromos” con el cálido viento de la primavera dándole aliento a su terrible miedo a meter la pata, bueno, era como para recordar que era mejor meterla que no hacerlo si se trataba de jugar al futbol.
Llegaron algunos conocidos: Matosas, Cubilla, Joya, eran aquellos que solamente había visto de lejos en la cancha y ahora podría jugar junto a ellos si se daba el caso hasta que el fornido Dávalos lo reconoció apoyado contra el muro cerca de la entrada.

__ ¡Cómo anda Anselmi!, Pero, entre que le presento al entrenador y al director técnico, queremos que tenga una buena prueba si es posible.

A la hora de estar allí ya había tirando como ciento cuarenta penales, había hecho driblings de todos los colores y hasta había mostrado su capacidad de cabecear hasta por encima de jugadores más altos que él.

Cuando lo llamaron estaba empapado en sudor y en los rostros severos no supo adivinar que había sido elegido, pensaba todo lo contrario.
__ Te vamos a probar en la tercera al domingo que viene, estas bien pero algunos pensamos que todavía andas inmaduro para la división mayor.
__ Cómo ustedes digan, estoy a sus órdenes.
__ Le vamos a pagar dos mil quinientos por mes. ¿Está de acuerdo?
Anselmi evitó sonreír y con su mejor cara de profesional asintió débilmente antes de aceptar una toalla e ir para los camarines donde por primera vez se bañó con agua caliente. En el Lorena solo había agua fría cuando había agua y de sueldo nada, a lo mejor algunos chorizos y embutidos varios de la chacinería del presidente del club y algún vale para el cine Intermezzo. El Lorena era un cuadro pobre de la gloriosa barriada de La Unión.
Aún así ya comenzaba a extrañar a sus camaradas, al potrero de Villa Española, a aquellas mañanas de invierno corriendo por la avenida Centenario mientras el lechero tocaba sus campanas para llamar a los clientes y bajaba los casilleros haciendo el característico ruido de las botellas contra el fierro.

No podía negar sus orígenes y le tembló la voz cuando llegó a casa y le dijo a su madre: ___Vieja, hoy estuve practicando en el mismo Olimpo entre un montón de dioses.

FIN.