Fundamentos del Anarquismo (Parte 2 de 4)

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Los cuatro fundamentos del anarquismo (Parte 2 de 4)

2. De, para y con la libertad

El término libertad encierra numerosos equívocos que permite que todos la usen para los fines más variados. Así la política económica con estos gobiernos que padecemos apoya el mercado “libre” de interferencia estatal, cuando no hace mucho propiciaba un estado interventor que “librara” al pueblo de la codicia de los empresarios.
Hay “libertad” de expresión pero el gobierno y los propietarios de los medios censuran los mensajes para “liberarnos” de a difusión de ideas contrarias al orden reinante.

De manera que es bueno hablar de libertad y exponer algunos de nuestros puntos de vista para destacar porque no compartimos del todo la libertad de esta “democracia” en que vivimos.
Ante todo es preferible no hablar de libertad, sino de la cualidad de ser libre. Tampoco nos interesa preguntarnos si el hombre es libre en genérico, porque preferimos preguntarnos si tú, yo, Pedro o Alicia somos libres. El “hombre” en general tiene tantos matices, diferencias y aun contradicciones que se admiten las mas variadas respuestas.

Vamos a acercarnos al problema estableciendo algunas distinciones. Se puede ser libre de, libre para y libre con. El primer caso, libre de, es lo que se llama libertad negativa. Significa falta de coerción, de impedimento, de oposición, que puede ser de variado tipo. Por ejemplo, no somos libres de no comer por una coerción de tipo biológica. Pero en el ámbito político, siempre cualquier régimen puede decir que sus ciudadanos son libres “de” algo. Somos libres “de” comprar lo que queramos, aunque el estado es libre de fijar sueldos mínimos de miseria; somos libres de cambiar de empleo, aunque haya desocupación, somos libres de estudiar, aunque no haya cupo, etc. Es bueno aclarar que la coerción no es siempre externa sino que puede ser interna, promovida a través de la educación de deseos, de prejuicios, de temores.

Sin embargo, si bien una amplia libertad de – ausencia de coerción – es necesaria, ella no es suficiente y debe complementarse con la llamada libertad positiva, libertad “para” que es la que le da significado y fundamento. Libertad para comprometernos, para fijar metas, para complementarlas, para pensar y decir lo que pensamos, para sentir y actuar. Ser libre “de” elegir no es el fundamento de ser libre si cada uno de nosotros no es el que también elige las alternativas. ¿Somos libres si elegimos un presidente entre dos candidatos que nos proponen y que luego no podemos juzgarlo, ni sacarlo, ni cambiarlo, ni protestar?
Precisamente es esta “libertad para” es la que no tenemos y la que todo régimen estatal se cuida bien de que no tengamos, aunque podamos disfrutar de mayor o menor libertad negativa.
Ya Aristóteles decía que el hombre es libre para determinar su vida y sus acciones. El que no lo hace es un esclavo a quienes otros se la determinan.

El tercer aspecto esta muy unido a la libertad positiva ya que para hacerla efectiva debemos ser libres “con” otros humanos. Lo social es inherente a nuestra especie, por lo que las potencialidades de cada quien solo pueden concretarse viviendo en relación con sus semejantes. La libertad no es un don, un regalo sino, algo que hay que hacer y para lograrla es menester ser con los demás y todos juntos hacernos libres. Siendo egoístas podemos alcanzar la libertad negativa. La libertad para hacer algo solo es posible con otros, solidaria y fraternalmente unidos.

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