El regreso del viejo Machado (Cuento)

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El regreso del viejo Machado
Por: Darío Valle Risoto

__ Entonces pensábamos en ese momento en que debíamos hacer algo, que era imperioso involucrarnos en la política del país para cambiar las cosas.
Así parecía tratar de explicarse Machado. El periodista sabía que su elemental soberbia no iba a ir a más y sin embargo se estaba abriendo casi cuarenta y cinco años después de aquella revolución en la isla.
__ Los ojos y oídos del mundo estaban puestos en Cuba como luego fueron puestos en Chile o en otros intentos de socialismo pero nadie reparaba en Corto Maltesse, nuestra pequeña isla en medio del caribe no tenía importancia más que a algunos pocos avisados de que estábamos… corrijo: estamos parados sobre una enorme bolsa de petróleo.

Preguntarle sobre la evolución del pensamiento de aquel grupo de jóvenes socialistas que desde la propia universidad ocupada salieron presos, pero con la firme convicción de que no bien recobrada la libertad el camino de las armas era el único camino para recobrar la democracia en el país, era probablemente demasiado pero no había otra ocasión mejor para jugarse con aquella pregunta.
Raúl Machado se acarició la barba poblada de hebras plateadas, solía fumar demasiado y trataba de dejarlo pero a los sesenta y cinco años parecía como una broma luego de haber pasado tantas penurias el pensar en cuidarse la salud, así que le solicito a uno de los empleados del hotel que le arrime un paquete de tabaco para su pipa.

__ Barrionuevo era un hijo de puta, los yanquis le habían comprado para que diera aquel golpe de estado como si el otro, sí, hablo de Enrique Camacho, como si el Enrique de mierda hubiera hecho algo por el pueblo, pero al menos había sido votado por la gente. Los únicos que nos apoyaron fueron los comunistas ya sabe usted de donde le digo. Comunistas sudamericanos, ni pensar en los soviéticos porque tenían sus grandes problemas casi al borde de la tercera guerra. ¿Qué carajo les iban a importar unos cuatro millones de Maltecitos peleando unos contra otros en las selvas y hondonadas?

El muchacho le arrimó el tabaco, abrió el paquete y metió la gruesa nariz como si fuera cocaína para sentirle el aroma.
__ Este es bueno, es holandés, me lo manda Sarah desde Ámsterdam sino tengo que comprar el nacional que es como fumar bosta de burro pero que se le va a hacer…
__ Sarah Valenzuela. ¿Todavía vive?
Mientras llenaba la pipa miró al periodista esbozando una sonrisa como bobalicona. Sintieron el aroma dulce achocolatado que llenó la habitación cuando prendió el dispositivo. Estaban sentados en el hotel Del Muro junto al verde mar caribe.
__ Sarah Acuña, la Valenzuela dejó los bofes matando soldados en la sierrita del Maguey allá al norte cuando estábamos a solo tres días de tomar el poder… parece mentira.
__ ¿Qué haya muerto?
__ No, la muerte es parte de la militancia, me refiero a esa frase tan corrompida: “Tomar el poder”
__ Pero ustedes tuvieron el gobierno por casi treinta años y poco más hasta que ganaron los nacionalistas.

Machado pareció elevarse junto con el humo, vestía una cazadora caqui propia de la moda isleña que contrastaba con la camisa pulcra y blanca del periodista del Daily Bugle. Sus pantalones de lino y sus sandalias tampoco hacían juego con el resto del traje de Malcom Brook.
__ Tuvimos el gobierno pero nunca el poder, el poder reside en cosas que aprendimos de la forma más jodida, cosas como la ignorancia, la religión, la propiedad de la tierra, la propiedad de… de todo.
__ ¿Y los ideales libertarios?

Lanzó una carcajada y se sirvió una generosa copa de ron, el periodista agradeció pero con una había sido suficiente.
__ Los ideales se fueron prostituyendo, se cambiaron, se trocaron por el bienestar del pueblo y poco a poco nos fuimos haciendo más rubios, más yanquis, más plastificados, lo digo con todo respeto.
Malcom Brook se rascó la nuca, hacía calor pese a los enormes ventiladores del techo, le hubiera gustado quitarse el traje y compartir el mar caribe con aquellas mulatas que nadaban mientras se escuchaba una canción de Red Hot Chilli Peppers desde alguna parte.
__ No todos los “yanquis” somos de derecha, debería saberlo.
__ No se ofenda muchacho, puede ser, pero se me ocurre que ustedes le llaman izquierda a los derechistas liberales que porque fuman un porro y tratan bien a la servidumbre creen que están a favor de los derechos humanos y así van invadiendo el mundo con sus Coca Colas y sus Rambos.

Brook aceptó el segundo intento de que Machado le sirva ron porque entrevió que la entrevista iba para rato.
__ ¿Porque renunció al ministerio de hacienda?
__ Harvard o Princeton, unas universidades de esas nos metieron un ministro de economía, muy negrito él, pero en el fondo un soberano capitalista de la gran puta.
__ ¿Se refiere a Marcelo Molino Olmos?
__ Por supuesto que sí y no me molesta que salga en su entrevista, ya le dije varias veces en la cara lo que opino de sus índices de inflación, sus paramétricas y su puto amor por los inversionistas.
__ Pero esta isla tan pequeña sin inversiones extranjeras no podría prosperar.
__ ¿Por qué mierda todos creen que prosperar es tener más tecnología, moda europea y noventa canales de televisión? Prosperar es que no haya pobreza y nunca pudimos siquiera acercarnos a erradicarla. Nosotros fracasamos rotundamente.
__ Bueno, los planes de educación profunda en el campo, el reparto de tierras luego de la revolución en Maltesse fueron bien vistos por medio mundo, también los cambios en la matriz energética y…
__ Y una mierda, mientras hacíamos todo eso fuimos generando una clase digamos: “profesional izquierdista revolucionaria” que comenzó a darse la misma gran vida que los viejos explotadores, en determinado momento hasta discutieron para ver quien se quedaba con la hacienda presidencial de Barrionuevo.
__ ¿Usted tuvo que ver con…?
__ ¡Todo!, Yo fui quién hizo salir a la gente y le prendió fuego a la hacienda y después los que fueron mis propios compañeros de lucha me acusaron de loco y entonces les dije que me siguieran tratando de loco pero que acabaran con los caseríos de latas y entonces ese hijo de puta del ministro de economía comienza a hablarme de la coyuntura económica y la crisis global y al carajo, allí me fui del país para volver ahora.
__ ¿Y ahora?
__ Y ahora me encuentro con los sobrevivientes de mi revolución toditos en puestos de renombre en este gobierno capitalista y muy pocos bajan la cabeza cuando me ven, al menos esos tienen algo de vergüenza.
__ ¿Piensa que cometieron un error cuando siendo jóvenes formaron la guerrilla¡
__ Para nada, si volviera a nacer lo haría de nuevo pero fui demasiado confiado con muchos de estos “compañeros”, debí matarlos antes de que se volvieran el mero enemigo.
FIN.

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