The man from U.n.c.l.e.

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Los agentes de Cipol
Por: Darío Valle Risoto

Esta película es la versión moderna cinematográfica de una serie sesentera de aquellas que pululaban por la televisión en torno a la guerra fría, pero de todos los puntos de vista quizás: “Los agentes de Cipol” como la conocimos en estas tierras, tenía su gran atractivo en la dupla de una gente yanqui y otro soviético trabajando juntos contra una organización terrorista. Probablemente hayan tenido algunos puntos en común con el agente 86 (Get Smart) más su tipo de humor era por cierto que mucho más refinado.

Y nadie mejor que Guy Ritchie para esta soberbia película que rescata perfectamente el ambiente de aquellos años conflictivos entre ambos lados de la cortina de hierro y con el inesperadamente buen actor: Henry Cavill (Man of Steel) y además Armie Hammer (El llanero solitario) como Napoleón Solo e Illia Kuryaki respectivamente. Y solamente Ritchie tiene la capacidad para mantener un fabuloso ritmo de acción, humor, buena música, vestuario increíble, fabulosos entornos y su clásica forma dinámica de mostrarnos hasta una simple conversación. Nada escapa o queda al margen del ojo fotográfico de Ritchie y a estas alturas nada agrego con decirles que es uno de los mejores directores de estos tiempos.

La historia plantea el primer encuentro entre estos dos agentes de agencias competidoras en procura de la infaltable bomba atómica que pretenden vender unos nazis nostálgicos, no olvidemos que estamos a pocos años del fin de la guerra mundial y con el avance comunista sobre el mundo libre o al menos eso nos enseñaban en la escuela mientras izábamos la bandera y nos tocábamos el corazón.

PD: Averigüé por allí que hay al menos una película hecha según creo para televisión con los actores de la serie, incluso aparece James Bond como el agente J.B. interpretado por George Lasenby quién interpretara a 007 solamente en una sola cinta.

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Los 4 Fantásticos: Inesperada y pobre

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Los 4 Fantásticos
Por: Darío Valle Risoto

Lo primero que me molestó de esta nueva versión de los primeros héroes de la etapa más importante de Marvel en el cómic fue la sustitución de Johnny Storm por un actor negro y es que ya me tienen harto estos tiempos donde lo políticamente correcto o lo que debería ser “apropiado” comienza a alterar a personajes en sus condiciones estéticas para quedar bien con los públicos. Por otra parte parece que si hay una antorcha de raza negra en nuevos cómics así que estamos hechos y ya no me asombra nada.

Bien, esta película inesperada y creo que bastante innecesaria para los tiempos que corren, intenta hacer un reboot de la franquicia antes que los derechos de estos cuatro héroes vuelvan al seno de Marvel, lamentablemente no se hizo al menos una tercera película del casting anterior pero ya lo sé: Johnny Storm ahora es el Capitán América y tampoco Jessica Alba pegaba con el físico de Susan pero ahora por ese lado ya me gusta más que antes.

Esta película desde todo punto de vista trata de apartarse, y lo logra, de todo lo que vimos antes al punto de dejarnos un buen trabajo quizás excesivamente largo en narrarnos los orígenes desde la niñez de la amistad de Red Richard y Ben Grimm y su posterior alianza con la familia Storm más el infaltable señor de Latveria para una película con mucho de ciencia ficción y poco de héroes por más que desde luego estos pertenezcan a tal género, más como sucedió con Man of Steel donde Superman era un alien antes que un súper héroe, estos cuatro fantásticos ni siquiera conforman un equipo de superhéroes y la película es más bien como aquellas viejas cintas donde los científicos jugaban con la física y tenían sus adversidades.

Seria largo y aburridor en contarles las peripecias de estos científicos ahora tratando de trabajar con un aparato de tele transportación a quien sabe que extraña dimensión desconocida con los consiguientes regalos de poderes, el tema es que la película no es mala pero tampoco viene a hacer la diferencia, cosa que en casi todo el universo de Marvel en el cine salvo contadas excepciones como Electra o las del Punisher o las mediocres del Ghost Raider ha sucedido. En alguna crítica radial escuché que este es el preámbulo de una segunda entrega donde allí si estarán mejor delineados los personajes y trabajarán juntos como esperamos, solamente tengo la esperanza de que no pase como las últimas entregas de Spiderman que sirvieron para demostrarnos que las anteriores eran mejor que buenas y quizás insustituibles.

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Neo Vampiros 34: Vampiros en Barcelona II

El arte de Toon Hertz (32)

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“Vampiros en Barcelona 2”
Por: Darío Valle Risoto

Piedrafina regresó a la tienda bastante defraudado, el inglés apenas le había mostrado la vieja estatua y no le había permitido siquiera sacarle una foto para Henrich. Pronto caería la noche y antes debía ir hasta Sant Pere a buscar a su mujer que salía del trabajo, observó su reloj, eran las cuatro de la tarde y el invierno traería una oscuridad temprana, aún las aceras estaban húmedas por la persistente lluvia, el celular de la policía que pasó a su lado lo sobresaltó. Hacía cinco años que era el representante de la casa de antigüedades de Henrich Funke en Europa y si bien ganaba unas buenas pelas sentía un temor ancestral solo por pensar en ello.

¿Cuántos se pueden dar el extraño lujo de tener un jefe vampiro?
Caminó hasta la vía Laietana. Nora estaba sentada tomando un té en un Bar repleto de turistas, la notó cuando ella le golpeó la vidriera desde adentro.
Piedrafina la besó en la mejilla, hacía años que no dormían juntos, permanecían casados como por costumbre, tampoco tenían hijos, sin embargo los unía una relación muy difícil de determinar.
__ ¿Te mostró la estatua?
__Si, pero como si les corriera el diablo, esos tipos algo se traen.
__ ¿Crees que quieren estafar a Henrich?
Piedrafina pidió una cerveza negra. Encendió un cigarrillo, su mujer le aceptó uno, estaban en uno de los pocos lugares donde se permitía fumar dentro.
__ El inglés sabe bien que clase de persona es Henrich, no se va a jugar la vida con una estafa por más Euros que cobre.
__ ¿Sabe qué es un vampiro?
__ ¡Cállate mujer que te pueden escuchar!
Nora sonrió, era mucho más joven que Piedrafina, tenía apenas treinta años, nunca pudo negar que Henrich le atraía, cierta vez en Ibiza, la segunda ocasión en que se encontraron, estuvo lo suficientemente cerca del hombre que supuestamente era un vampiro. De verdad, prefería no querer creer en esas cosas, pero las pruebas estaban a tiro.
Piedrafina se rascó los ralos pelos canosos de la frente perlada de sudor, bebió y miró a su alrededor, los turistas cantaban en muy mal catalán una canción de la hinchada del Barcelona. Nora cruzó las piernas a su costado y él sintió ese encantador perfume francés. Le acarició una delicadamente, ella la retiró con lentitud.
__ ¿En dónde se está quedando?
__ ¿Henrich? Siempre lo supe, te calentó desde que te lo presenté en Galicia.
__ ¿Y que con eso?, Gracias a él tenemos un buen pasar y solo porque le consigues esas antiguallas de mierda que no se para que colecciona.
Piedrafina sonrió y miró a la calle, le gustaba cuando se ponía dura, las luces de los autos reflejaban su cara repetidas veces en el vidrio de las vidrieras, se vio a si mismo viejo, corto de vista y demasiado excedido de peso, sin embargo Nora estaba buena como un toro.
__Me imagino que en una de sus casas, ya sabemos que “ellos” suelen tener lugares cercanos unos de otros donde pernoctar en caso de que el amanecer los sorprenda. __Dijo “Ellos” y se estremeció, sin embargo notó en Nora una suerte de excitación que terminó por desagradarle.

Henrich viajaba en el metro, sus sentidos acelerados avistaron a unos jóvenes que pintaban grafitis en las oquedades del enorme laberinto de túneles, pensó en que eran presas seguras sino fuera porque estaba satisfecho. Las estaciones de Santa Eulalia y Torrassa pasaron a su lado, se bajó en Can Sera, allí lo esperaba el inglés en su coche acompañado de dos extraños.

El viejo británico especialista en conseguir antigüedades, muchas veces por métodos poco convencionales miró de soslayo a sus hombres armados, luego de su seña, uno de ellos bajó del coche y se paró frente al delgado extraño de traje negro y rostro particularmente pálido.
Henrich sintió como el tañer de campanas el aumento de los latidos del corazón del inglés, sus hombres permanecían mucho más serenos, seguro producto del entrenamiento en cuidarle las espaldas a todo tipo de alimañas.
El tipo se retiró a un costado y acto seguido sacó su pistola, Henrich escuchó perfectamente el débil sonido del metal rozando la seda del interior de su saco, luego de ser desenfundado de la sobaquera.
__ ¿Trajo la estatua?
__ ¿Y mi dinero? __Preguntó el inglés asomando la cabeza por la ventanilla, era la primera vez que se tomaba tantos recaudos para venderle algo.

Sonaron dos estampidos que le destrozaron el cráneo a Henrich, calló como un muñeco sobre el pasto cuidado de una zona de parques, el tipo le sacó de uno de sus bolsillos un sobre repleto de Euros.
El auto del inglés se retiró raudamente mientras algunos lejanos paseantes corrían al lugar alarmados por los estampidos.
Juicio y Castigo.