Adiós Karina (Cuento)

Landscapes 5 (27)

Adiós Karina
Por: Darío Valle Risoto.

Sabía que Karina me mentía, lo hacía descaradamente y con total convicción de que yo era un idiota. A veces, yo también estaba convencido de ello más algo de amor propio debía conservar dentro de mi débil cascarón de carne y huesos. Ella tomaba su coca cola helada y ambos jugábamos con los pies sobre la arena todavía cálida de aquella playa de la que no recuerdo el puto nombre. Era el último verano si es posible darle un final a algo que siempre o nunca terminaba de comenzar. Tener o sentir amor por Karina no era cosa fácil al menos para alguien como yo absolutamente seguro de mi inseguridad oprobiosa. Marta venía caminando con su novio Carlos abrazados los dos como dos cangrejos poseídos por la niebla o algo por el estilo, a veces las comparaciones se me esquivan pero era algo como de maniatarse para complicarse la caminata desde la orilla de esa playa de la que no recuerdo el puto nombre hacia nosotros y Karina que toma su último trago de coca cola fría, helada y lanza un suspiro mientras noto que sus pezones están durísimos debajo del bikini negro.
Podríamos haber cogido por lo menos un poco antes de levantarnos pero ella insistió con ir a la plaza a comprarse más baratijas, porquerías con caracolitos e hilos trenzados de los que hacen los jodidos artesanos para tener plata para comprarse mariguana o alguna otra drogueta por el estilo. Ese verano ya me venía hinchando los huevos demasiado, apenas si la habíamos puesto un par de veces y ya iban como dos semanas de quemarse al sol como lagartos esotéricos lanzando suspiritos de que eso es vida y me cago en dios. Sin embargo Karina mentía alocadamente sustentando su triste falta de veracidad en mi capacidad para evitar los líos y no partirle su dulce cabellera roja con una buena hacha importada de Polonia o Checoslovaquia, me daría lo mismo.
Me había dicho que me quería, que me amaba pero que yo era muy raro y nunca me comprometía ni que ocho cuartos, pero yo sabía que mantenía relaciones con su jefe allá en la oficina de Buenos Aires porque me lo había contado Magdalena que aunque es una alcahueta de mierda tiene pruebas, me pasó el celular con fotos comprometedoras que mejor ni relatar ahora. Ahora que lo pienso bien no se que mierda quiere decir mantener relaciones y menos con fotos de Karina chapándole el pene circunciso al gordo pelado de Efraín. Por lo menos espero que haya logrado un aumento o sería una puta muy barata pero debe ser cosa de ella y mejor disfrutar de los segundos antes de que estos dos pelotudos lleguen con cara feliz a invitarnos a alguna de sus mierdas de aventuras veraniegas.
Y era casi como de cajón que quisieran rentar una pelotuda banana de esas que navegan o salir a caminar mientras se va haciendo de noche y me cagaré del puto frío en ese verano raro en que casi me secuestraron: Karina, Marta y Carlos para que viva la vida y me divierta porque ando muy serio y quejándome de todo como si fuera lindo estar ahora al lado de esta mina que tiene un cuerpo del carajo y me caga con ese judío inmundo de la oficina de Buenos Aires.
Me dijeron que estaba más raro que de costumbre y los insulté a los tres y caminé por la playa sin mirar atrás esperando un buen tsunami que nos cague a todos, nos mande al carajo o que al menos me devuelva al confortable sofá hecho mierda de mi casa con mi gata Sofía que no jode casi nada. Marta fue la única que alcanzó corriendo mientras Carlos tomaba del brazo a Karina y subían hasta el parador, trató de convencerme de que todo estaba bien y le dije que bien del culo que su mejor amiga me cagaba con el judío de la oficina de Buenos Aires, que todos lo sabían pero solamente Magdalena me había mostrado las fotos y que de verdad me importaba una mierda que realmente lo que me jodía es estar con ganas de coger y que esa pelotilla salga muy radiante a comprar artesanías y que me cago en todo ellos.
También le dije a Marta que ella también me traía caliente desde el primer día que la había visto pero como era amiga de esta idiota no me había tirado al agua valga la comparación caminando junto al mar y que ahora veníamos los cuatro a pasar un mes en esta playa de mierda y se trae a Carlos porque se peleó con Álvaro que es buen tipo en cambio este nuevo es un completo imbécil de cuarta categoría y que no hay derecho estando tan buena. Entonces todo a la mierda y la agarro y le meto un chupón y se quiere apartar y la dejo ir entonces da vuelta y me mira y vuelve y me besa y me pasa la rodilla sobre a entrepierna y todo se transforma en una cosa jodida de película yanqui de esas con Kutcher o como sea que se llame el gil de goma.
Al otro día se fueron con Carlos y le dije a Karina que yo también me iba a volver a Montevideo y que se vuelva a la Argentina y que ya sabía que tenía las putas relaciones con su jefe y que le vaya bien que la verdad el se la merece mas que yo porque tiene plata y es un vivo bárbaro y que es cierto que no quiero comprometerme y que anoche habíamos tenido sexo desenfrenado y lleno de arena con la gorda Marta y que aparentemente había tenido brutos orgasmos porque gritaba como una ballena poseída y que de verdad los hombres nunca sabemos pero los hombres nos preocupamos por otras cosas como el futbol o el precio de la cerveza, etc.
Karina se fue muy malhumorada y que se vaya al infierno.

FIN.

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