Neo Vampiros 33: Vampiros en Barcelona

El arte de Toon Hertz (30)

Neo vampiros 33
“Vampiros en Barcelona”
Por: Darío Valle Risoto

Henrich tomaba una cerveza fría sentado en un bar de las ramblas muy cerca de Port Vell, Germán llegó puntual como siempre, estaba acompañado de Piedrafina, el encargado del negocio.
Piedrafina no era vampiro, los otros sí.

__ Dice el inglés que la estatua es auténtica de la quinta dinastía y que la robaron de El Cairo en 1935.
__ ¿Usted la vio?__ Interrogó Henrich, mientras le daba la mano amistosamente.
__ Si, pero no me permitieron hacerle los análisis pertinentes, aún así, yo confiaría en “El Inglés”, ya nos ha vendido otros objetos y ninguno ha sido falso.
__ Siempre hay una primera vez mi querido amigo. __ Dijo Germán con su clásico acento parisino, Henrich pidió otra ronda de Cerveza y miró brevemente a la gente que caminaba, turistas y locales, le gustaba Cataluña.
__ ¿Cuándo vuelves a Boston? __ Germán y Henrich se tuteaban.
__ Aún no lo tengo decidido, hombre, hacía años que no visitaba Europa y temo que este continente no me deje ir si extiendo esta visita que debió ser de unos veinte días y ya van tres meses que me tienen por aquí.
__ Ya sabes, dicen que la sangre española es la mejor. __ Dijo Germán sonriendo mientras volvía a servirse cerveza y compartía con sus amigos una broma. Piedrafina carraspeó, sabía que eran no muertos y por lo tanto ese tipo de chistes lo ponían extremadamente nervioso.

Henrich vestía un correcto traje negro Italiano, llevaba una camisa roja y seguía manteniendo su largo pelo atado en una cola de caballo, en cambio Germán era absolutamente diferente en complexión y en el vestir. Llevaba jeans y una polera gruesa de color gris clara, era también alto pero mucho más grueso y casi calvo. Henrich sabía que era poco ortodoxo y a la vez un exquisito amigo de la noche.
__ ¿Entonces vamos a comprarla?
__ Si, desde luego, la dinastía de Orfeón fue la primera borrada de los anales de la cultura Egipcia por los Cristianos en el quinientos diecinueve, ya lo saben, la primera batalla que perdieron los clanes frente a los…
__ Templarios.
__ Por decirlo de una forma civilizada, lamentablemente siguen jodiéndonos la vida desde que la caza del primer vampiro fue notificada al Papa en Roma.
__ ¿Haz sabido algo de Morrigan?
La inesperada pregunta hizo que el vaso se le resbalara de la mano al siempre controlado Henrich Funke, Piedrafina se tuvo que mover hacia atrás para que no le caiga cerveza encima.
__ En Montevideo…, creo que está en Montevideo, hace cuatro años le perdí el rastro, luego apareció en Beirut, después la vieron o creyeron verla en Singapur y por último fue en Buenos Aires, hasta que ahora apostaría mi alma a que está en Uruguay.
__ Me gustaría acompañarte a buscarla, me has hablado tanto de ella que siento como si la conociera. __ Dijo Germán, dejando mostrar sus dientes afilados, Henrich olfateó a dos chicas que pasaron demasiado cerca de ellos hablando en portugués.
Henrich resucitó de su memoria la ocasión en que conoció a su enemiga en los campos de concentración en Alemania en 1940, afloraron viejos cuadros de una realidad dantesca que odiaba resucitar. Se vio deambulando entre los oscuros edificios de los hornos o paleando huesos y limpiando los sumideros mientras ella permanecía parada triunfadora y soberbia con su impecable traje de S.S.

Miró a sus interlocutores, sacó unos billetes que tiró en la mesa, se puso de pie y dobló la esquina rápidamente, cuando Germán quiso alcanzarlo ya no había rastro de él. Cuando volvió a la mesa se encogió de hombros frente a la expresión asombrada de Piedrafina.
Había tomado la línea dos del metro y se había bajado en La Sagrada Familia.

Sobre el cielo nocturno de Barcelona las nubes se tornaron de un color negro azulado, nerviosos rayos violáceos y anaranjados se dibujaron cerca de las montañas, Henrich estaba sentado en lo alto junto a una imagen de la virgen que comenzó a empaparse cuando se desencadenó la lluvia. Había trepado por los muros con facilidad mientras una anciana se persignaba sin creer lo que veía.

__ Una vergüenza para Alemania y el tercer Reich.
Una a una le sacaron las condecoraciones, Henrich permaneció inmóvil rodeado de los oficiales superiores y una docena de soldados que le apuntaban con sus STGs 44.
__ ¡Llévenlo a los calabozos!
Llevaron al teniente Funke con dureza pero también con cierto respeto, no todos los alemanes habían dejado de admirar el honor de aquellos que defienden sus ideales aún a costo de su vida.
Esa fue la última noche en que Henrich recordó haber sido humano, Morrigan entró abruptamente en el hediondo recinto y lo mordió y succionó hasta casi matarlo y luego abriendo una línea de sangre entre sus blancos y prominentes senos lo había hecho tomar de su propia inmortalidad.

¿Porqué los recuerdos?
¿Acaso la sigo amando?

A la mañana siguiente el sol fue como un hierro encendido que lo obligó a recluirse como una rata contra el rincón más sombrío de la celda. Vomitó la primera comida y cuando le sobrevino la sed le introdujeron cuatro prisioneros Judíos para que se alimente.
Poco pudo contener el hambre, la frustración y el odio a esa mujer que lo había condenado a ser una nueva especie en el mundo de los vivos, con cada trago de sangre de esos miserables la condenaba a ella a una muerte inenarrable.
Escapó más fácilmente de lo que había pensado, nunca dejó de sospechar que ella así lo planeó, la huída tardó meses, rumbo al oeste, traspasando aún las más sórdidas estepas Rusas y atacando animales o bebiendo la sangre que la tormenta nazi dejaba a su paso.

Y Barcelona que comienza a amodorrarse frente a la tormenta que deja ver trazos de un sol purpúreo, Henrich entró al hotel y tras cerrar con llave se metió al enorme baúl de doble tapa que compró para la ocasión, antes de dormirse encendió su Mp3 y escuchó un disco de Lacrimosa, el rostro de Lorena se dibujó difuso entre la niebla, llamándolo.

Juicio y Castigo.
Sábado, 3 de enero de 2009

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