Neo Vampiros 32: La Soberbia

El arte de Toon Hertz (29)

Neo vampiros 32
“La Soberbia”
Por: Darío Valle Risoto

__”Nunca seas soberbio con los humildes ni humilde con los soberbios” __ Dijo Paula.
__ ¿De donde sacaste esa frase?__ Le preguntó Lorena que se encontraba estudiando para un examen de Sociología. Estaban en la casa de Carrasco de Paula y la vampira se sentía extraña y fuera de hábitat.
__ Lo apunté en este cuaderno, creo que la vi escrita en una pared.
__ Interesante pensamiento para una nenita bien como vos.
Paula se levantó con cara de pocos amigos, caminó hasta la biblioteca, tanteó entre unos libros de autoayuda y sacó una cajita donde guardaba la marihuana.
__ Por lo menos sirven para algo esos libros de mierda.
__ ¿No estás demasiado negativa, aún para tu condición?
Paula encendió el pitillo y entrecerró los ojos, tragó todo el humo posible y lo dejó jugar desde sus pulmones hasta su cabeza, dejándolo subir despacio, Lorena aceptó el pase y pitó lentamente como solía hacerlo, sus pulmones habitualmente inmóviles comenzaron a respirar nuevamente.
__ Discúlpame, estoy preocupada.
__ ¿Por?
__ Nunca me enfrenté a otro vampiro, es increíble pero mis instintos me advierten por un lado que huya y por otro siento una irrefrenable sensación de querer…
Se quedó mirando la punta del porro que comenzaba a apagarse, su amiga se lo quitó y volvió a prenderlo para darle otra chupada. Lorena estaba sentada sobre la cama de su amiga vistiendo un conjunto de pantalón jean y una musculosa negros, sobre una silla descansaba su saco del mismo color y un bolso.
__ ¿Quereeeeeer?
__ ¡Ja!, No se que te estaba diciendo. __ Se rió simulando estar bajo los efectos de la marihuana, sin embargo sabía muy bien que quería sentir el sabor de la sangre de otro vampiro en su garganta y tal vez comprobar si es verdad que entre vampiros se pueden robar la fuerza.
Paula se cansó del porro y le dio la punta a su amiga, Lorena se fue a fumar a la amplia terraza, era la Luna llena como el ojo de un cíclope sobre los techos ricos de Carrasco al sur.

El suboficial Lemos entró a la casa de Lecuore y no demoró en encontrar en el baño un cuadro inesperado, Juan estaba sentado en el piso tomándose la cabeza con las manos mientras que su mujer ocupaba gran parte del mismo, ambos estaban cubiertos de sangre.
__ Todavía está viva__ Dijo tras buscarle el pulso, con su celular pidió una ambulancia y ayudó a su superior a levantarse, el olor a alcohol era insoportable.
__ ¿Hablo con el alférez Rodríguez?, Buen día, necesito que internen a alguien en primeros auxilios pero que no le hagan ni ingreso, ningún papel, esto debe ser confidencial. No, no es un operativo, hágame caso, va a llegar una ambulancia… la esposa de Lecuore, se calló en el baño…. Bien.
Lemos era extraordinariamente alto, de rostro trigueño y cabello casi rapado, desde hacía cinco años trabajaba en los archivos muy cerca de Lecuore, ambos se conocían como para no andar hablando demasiado de ciertos asuntos.
Ayudó a Lecuore a lavarse, le sacó la ropa cubierta de sangre e intentó que parezca lo más decente posible, más tarde mientras dos enfermeros cargaban a Marta en la camilla un doctor conocido por ambos entró al living y les miró seriamente.
__ ¿Así que se calló en el baño?
__ Se resbaló, intenté ayudarla pero… __ Dijo Lecuore, sus ojos aún enrojecidos por el alcohol comenzaban a dejar de verlo todo color escarlata.
El doctor subió a la ambulancia, detrás de ellos los dos hombres se quedaron frente a la puerta de calle, algunos vecinos miraban pero conociendo que eran militares no se acercaron a preguntar aunque muchos apreciaban a Marta.
__ Casi la mata, creo que va a mejorar pero esto puede traernos problemas.
__ Ya se que la cagué, pero hay alguien que puede ayudarnos.
__ ¿La gringa?
__ ¿Y quién sino?

Esa noche Lorena salió a deambular por la ciudad, en principio fue a la casa de Emilio Orestes el empleado de la Cruz Roja que le conseguía la sangre.
__ El Lunes te llevo seis litros, ya no te preocupes, llegaron nuevas donaciones, ya sabes que son mil pesos cada uno.
Lorena tenía bastante dinero, la abuela había dejado una asombrosa pensión, la vieja como buena española había ahorrado mucho más de lo pensable durante toda una vida y se lo había dejado a su única nieta. Henrich también era un tipo generoso que no solo le había regalado su mansión sino que regularmente le giraba dinero a su cuenta bancaria. Lorena tenía un buen pasar económico que poco le servía para sentirse bien.

En la esquina de Maldonado y Aquiles Lanza la detuvo una camioneta de la policía, le pidieron documentos y la maltrataron, uno de los milicos se sorprendió de lo dura que era la joven cuando la puso contra la pared e intentó abrirle las piernas. Ella volvió el rostro y les miró mostrando apenas sus colmillos.
__ ¿Esa es la forma que tienen de tratar con la gente oficiales?
__ ¡No se desacate!, ¡Documentos!
__ Sacó una cédula manoseada y se la dio con la punta de los dedos, el milico reparó en sus largas uñas pintadas de negro y sintió el perfume penetrante de la chica, miró a sus dos compañeros y les guiño un ojo, uno de ellos encandiló a la joven vampira con la linterna.
Eso a Lorena no le gustaba y por lo tanto acabó con los tres.

Juicio y Castigo.
Viernes, 2 de enero de 2009

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