Tomorrowland: El mundo del mañana

Tomorrowland_Poster_Final

Tomorrowland
Por: Darío Valle Risoto

Había escuchado algún comentario negativo sobre este reciente estreno de la factura Disney-Pixar y probablemente se deba a algunos prejuicios sobre los productos de los estudios Disney que existen en esta parte del mundo o quizás porque sencillamente los que vieron esta gran película no la comprendieron en su justo propósito.

Creo que esta visión de un futuro posible para los ojos de los años sesenta que sin embargo explora en esta época la posibilidad de elaborar un porvenir mucho más luminoso del que todos creemos es interesante y hasta arriesgaría a decir que absolutamente necesario. No podemos dejar de lado que todas las visiones de lo que nos espera están plagadas de oscuridad y destrucción pero tal vez con los ojos de aquel Disney bonachón y hasta ingenuo aprendamos que aún no está escrito del todo lo que vendrá.

Por lo tanto la película es más que interesante en su planteamiento donde futuro, presente y pasado conjugan un entretenimiento para todas las edades pletórico de efectos geniales pero por sobretodas las cosas de positivismo y buena onda pero sin caer en aquellas viejas consignas casi de cuentos de hadas. La película tiene acción y alguna que otra batalla si se me permite el término.

Y tal cual como acostumbro a hacerlo no pretendo contárselas a aquellos que como yo la deberían abordar con un mínimo de spoilers para disfrutarla tal como yo lo hice con aquella ilusión que conservo sobre el buen cine que siempre de alguna forma nos deja algo. George Clooney está muy bien pero sin lugar a dudas la película se la lleva la pequeña niña robot de fabulosos ojos claros que de verdad la gasta, si se me permite el término.

Todo acontece alrededor de un mágico Pin que le es entregado a una adolescente y luego… la aventura.

tomorrowland-poster 2

tomorrowland-poster george-clooney-en-tomorrowland-pelicula-de-disney_355803 raffey-cassidy-habla-sobre-su-personaje-en tomorrowland 2015 el mundo del mañana athenaGran actuación de esta joven actriz en el papel de Athena

Neo Vampiros 31: Trapos Sucios

El arte de Toon Hertz (27)

Neo vampiros 31
“Trapos Sucios”
Por: Darío Valle Risoto

__ ¡Déjate de bobadas Marta, en el hospital te dicen cualquier cosa!
Juan Ramón movió los brazos gesticulando, estaba tan caliente que Marta se sobresaltó, ella sabía que era un tipo violento aunque nunca la había golpeado.
Marta se sentó en una vieja silla junto a la heladera General Electric y miró a las baldosas agrietadas y viejas del piso.
__ Nunca te conté que hace un par de años me cité con Ofelia en una confitería, me dijo que quería contarme algunas cosas de vos, pero cuando nos vimos parece que no se animó a contármelo todo y…
La sola mención del nombre de su ex mujer lo hizo tornarse lívido, Juan Ramón Lecuore hacía tiempo que quería enterrar muchas cosas de su pasado, ella era una de las tantas. Se dio vuelta lentamente, tomó una silla y se sentó frente a su mujer apoyando los brazos sobre el respaldo como solía hacerlo en el boliche. Encendió un cigarrillo sin preocuparle que Marta fuera asmática.
__ Me dijo que vos dabas picana en los sótanos de una casa en Malvín… que torturabas a los subversivos.
__ ¡Vos estás loca! __ Se levantó tan frenéticamente que la silla dio contra el piso, Marta que era una mujer gorda y grande pareció empequeñecerse a medida que los ojos se le llenaban de lágrimas.
__ Yo solo era coordinador de inteligencia entre los argentinos y nuestro país, en esos años nunca me metí en… ¡Pero que te tengo que explicar a vos: loca de mierda!

Marta salió corriendo y se metió en el baño a llorar, Ramón quiso ir tras ella pero prefirió buscar la botella de caña que tenía en la alacena, ya no era cuestión de parecer sobrio.
A ella le pareció llorar hasta que no le quedaban lágrimas, pensó en todo lo que había abandonado por juntarse con ese tipo, un hombre reservado que parecía esconder un terrible secreto, en sus ojos había leído que todo era verdad aunque lo negaba.
¿Ramón había torturado?
__ ¡Dale ché!, ¡no es para tanto!
Los golpes en la puerta del baño la sobresaltaron, estaba sentada sobre la tapa del inodoro sin saber que hacer, sentía que su vida se iba a pique.

Juan Ramón comenzó a sentir que la caña le levantaba el ánimo y sonrió recordando tantas anécdotas de viejos tiempos idos, cuando podía hacer cualquier cosa sin tener que dar explicaciones. Ofelia no lo había soportado aunque la guita le había venido bien y hasta tenían una casa en Solymar regalo de sus superiores.
Se separaron de Ofelia en el ochenta y siete y después vino Marta, fue como borrar y comenzar de nuevo, pero dicen por ahí que el escorpión no puede olvidar su condición aunque se disfrace de paloma y aún en democracia se dedicó a limpiar los trapos sucios.

El plan Cóndor continuaba vivo, los viejos lobos se volvieron a contratar para que vigilen a las ovejas, alguien está matando milicos y políticos que tienen que ver con aquellos tiempos y tuvo la suerte de hacer plata investigando para esa extranjera.
Una mujer muy distinta de las ofelias y las martas, esta parece una buena hembra gringa de las que saben lo que quieren y Juan Ramón Lecuore a pesar de sus sesenta años se siente como para darle unos buenos sablazos.
Sonrió hasta que se le acabó la botella.

Caminó a tientas hasta la puerta del baño y la pateó como en los viejos tiempos, hasta le pareció ver a sus camaradas derribando paredes en busca de Tatuceras. Marta levantó la mirada desencajada, parecía otra y Juan Ramón no la vio a ella sino a una de las comunistas que tenían atadas con alambres aquella noche del setenta y seis en la casona de Malvín.
__ ¿Qué vas a hacer?

Juan Ramón Lecuore se sacó el cinturón y comenzó a golpearla, ella calló pesadamente contra la bañera y Juan siguió golpeando y golpeando, descargando las frustraciones de su vida militar, de tanta mierda contenida, del alcoholismo, de la patria y de la puta madre, hasta que Marta perdió la conciencia.
Luego con las manos ensangrentadas pero firmes, sin temblar, tomó el celular y llamó.

Juicio y Castigo.