El escalofrío de ser Libres

Los Muertevideanos.

El escalofrío de ser Libres
Por: Darío Valle Risoto

Aquel verano me corrió un frío por la espalda desde la cintura por toda la espina dorsal hasta mi cuello, erizándome los pelillos de la nuca, a eso los españoles le llaman: Repelús, si mal no recuerdo.

Es que “me calló la ficha” como decimos por Uruguay cuando no se que pensamientos uní en mi cabeza para reparar en que andaba huérfano por la vida, mis padres habían muerto con casi trece años de diferencia entre ellos y también dos personas fundamentales como mis amigos Eduardo y Juan.
Me sentí huérfano por primera vez, pocos años luego murió mi primo Sergio y al contarle esto mismo, cierto conocido me dijo que no quería ser mi amigo porque era yeta.

Pero lo años no vienen solos y van pasando los cumpleaños de quince y las fiestas para darle lugar a las ausencias…

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