Cuentos de Robots 2: Soñar con sexo eléctrico. cap: 11

Fembots (19)

Cuentos de Robots 2
Soñar con sexo eléctrico cap: 11
Por: Darío Valle Risoto

El edificio de las oficinas Matsushita estaba en la plaza central de Montevideo Nuevo, era un edificio enorme, mucho vidrio, mucho cemento y su propio generador de energía por medio de paneles solares y receptores de viento en las azoteas. Nick saludó a Berta que le extendió el resto de su paga por probar a Fito.

__ ¿Sabes si lo trasladaron?
__ Creo que fue enviado a Oregón en los Estados Unidos. ¿Por qué?
__ No por nada, hice la solicitud por otra prueba, tienen…
__ Llegaron varios modelos nuevos, a propósito: están muy conformes por la evaluación que hiciste, dijeron que aunque algo peculiar en tus palabras fue muy detallada. Puede ser un buen paso para que alguna vez piensen en ponerte en planilla.
El rostro de Nick se iluminó y se detuvo brevemente en los amplios pechos de Berta que respiraban solitos como dos ardillitas gordas dentro de su escote.

__ ¿Me escuchaste?
__ Claro.
__ Porque te noto distraído mirándome las tetas.
__ Perdón. __ Se disculpó sonrojándose como un niño.
__ Ya lo sabes, sector diecisiete y envíale mis saludos a Jim.

No estaba el mismo joven de la vez anterior atendiendo el mostrador de cristal en diferentes tonos de verde, el resto de la gran sala estaba cubierto de paredes pintadas de blanco, un par de cuadros de César Ureta adornaban el lugar.

__ ¿Que tipos de modelos está interesado en probar señor?
Era una empleada alta de cuerpo grueso, aspecto nórdico, minifaldas, uniforme color beige, también de buen escote, ¿Sería un requisito para trabajar en Matsushita?
__ Femeninos si es posible.
Ella consultó su ordenador, Nick miró sus manos perfectas. Pintura de uñas color rojo, labios de un débil rimel rosado, nariz algo aguileña, los pechos…
__ Tenemos solo una en este momento, si está interesado en la prueba se la enviaremos a su casa en el correr de este día.
__ ¿No la puedo llevar conmigo como a…?
La chica miró a Nick con gesto extrañado, claro, ella no sabía que se habían llevado a Fito con el hacía prácticamente un mes de ello.
__ No está bien, ¿Firmo aquí?
__ Exacto, muchas gracias por su interés, ¿Le parece en su casa a eso de las cuatro de la tarde?
Nick aceptó, en realidad no había reparado en preguntar si la chica era un modelo sexuado o no o si tenía tal o cual edad, la empleada lo había sobrepasado con su actitud y como si fuera una obligación antes de salir le dio un último vistazo a sus pechos.

En el tren de camino a su hogar comprobó que la sociedad ya no podría subsistir sin los robots y mucho menos luego de la aparición de los bioandroides, una chica llevaba aun bebé en sus brazos mientras una mujer madura caminaba a su lado, evidentemente la joven era uno de ellos. Al bajar en la estación Nueva Sayago compró un refresco y se sentó entre los frondosos árboles, un perro holográfico corría alrededor de un niño mientras tres robots municipales cortaban el pasto junto al monumento a Sendíc.

La cosa era para meditarlo, pasados los treinta años apenas si había vivido pensando en ello, sin embargo toda su vida los había visto hacer las tareas de los humanos o hasta sirviendo de compañía, su tío Abel había muerto de cirrosis luego de muchos años de alcoholismo acompañado por su fiel androide Sebastián. ¿Qué habrá sido de él luego de que su amo murió?

¿Sueñan los robots?, ¿Pueden tener sexo entre ellos?, ¿Sentirán algo por nosotros?
El refresco tenía un desagradable gusto a esencias frutales artificiales de naranja y mango, alimentarse en el siglo veintiuno era muy parecido a envenenarse en pequeñas cuotas.

Cuando entró en su casa prendió el estéreo y puso una memoria de Ozzy Osbourne, consultó el reloj y eran casi las tres. No pudo sentir ese calorcito en el estómago muy parecido a aquel nerviosismo que sentía cuando se iba a encontrar con alguna chica siendo adolescente, una chica que le interesara por supuesto.

Pensó en Tiara y en su sedoso bello púbico que aún le hacía cosquillas entre los dedos de la mano en esa especie de memoria enferma que suelen tener los tipos que no tienen sexo muy a menudo, bueno, todos los demás también…

El sonido de su celular casi le parte el corazón al medio.
__ ¿Qué es eso de ir a buscarte otro espécimen sin tu amigo?
__ ¡Jim!, no te quise molestar, veo que tu prima te contó.
__ También me dijo que te hipnotizaste con sus tetas, sos un pervertidito amigo mío, ya te dije que es Lesbiana.
__ Y yo que es una verdadera lástima.
__ ¿Ya llegó?
__ No, en media hora, más o menos, pero no tengo idea de lo que vendrá, probablemente con mi suerte sea una bioandroide vieja de esas que se fabrican para bibliotecarias.
__ Lo dudo mucho, el culto a nuestra plastificada belleza del siglo veintiuno hace que la mayoría encarnen verdaderos dechados de perfecciones así que no te asombres si te mandan una de esas minas increíbles.

Cuando se apagó el teléfono se quedó mucho más nervioso aún y en ese justo momento sonó el timbre de su casa.

Continuará.