1° de Mayo y los hombres nuevos

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1° de Mayo y los hombres nuevos
Por: Darío Valle Risoto

Podemos analizar los hechos que en la historia de la humanidad significaron sustantivos cambios sociales y todos ellos o su mayoría, provienen de revueltas revolucionarias. Desde Espartaco en la Roma imperial pasando por la revolución Francesa, la guerra civil española y la revolución cubana tenemos asuntos que mucho tienen que ver con la rebeldía de los siempre postergados. Esclavos, campesinos, obreros, hombres comunes y hasta letrados y aristócratas que se conmueven con las diferencias sociales, pueden llegar dados los casos a levantar el puño y alzar sus voces mancomunadas en contra de un sistema y por ende de la clase dirigente.

Si bien he nombrado hechos universalmente conocidos debemos notar que afortunadamente en todo el globo más tarde o más temprano hubo minorías que se dieron cuenta de que algo no estaba bien y se unieron para “amucharse” y generar cambios, el que estos pervivan o se perviertan será otra historia más debemos reconocer que el mundo solamente da un paso adelante cuando estas cosas suceden.

Nace el germen revolucionario quizás en algo de iluminación en la cabeza de quien no se resigna a que las cosas deban pasar “como siempre” y nota que unos pocos se benefician de las mayorías que viven muy por debajo de su confort y seguridad, así siempre ha sucedido y sucede pero reparemos en que las clases obreras de hoy gozamos con derechos que se han ganado a sangre, muerte y fuego desde diferentes sitios del planeta a costa de sacrificios impensables.

Nuestro tiempo tiene en la clase obrera, relativamente nueva esta en la historia humana, la carne de cañón que produce bienes y servicios y debe acomodar su sobrevivencia de acuerdo a los sistemas de producción y por ende político-económicos imperantes. No importa que tipo de sistema gobernante lo rija el obrero es el obrero y suele estar cerca del fondo del tarro de la vida y solamente de él depende, ha dependido y dependerá cuanto pueda levantar la cabeza y recuperar lo que desde siempre es suyo: El derecho a una vida digna.

Aquí quiero subrayar el tema de la dignidad como nervio motor que hace de la clase obrera el estandarte de las nuevas revoluciones en la historia de este mundo, porque sin ella estaría sometido a centurias de más de lo mismo y a una subordinación sin objeto al poder del dinero. Y de los dueños de la propiedad de los bienes de producción.

Pero no hay más dueños de las cosas que quienes las manufacturan o fabrican que aquellos que en un papel basan toda la propiedad de algo que desde todos los puntos de vista sería absurdo de poseer como las tierras, los frutos de esta y hasta los hombres. Aún así a veces creo que la esclavitud ha permanecido mutando y disfrazada de asalariados y en eso habrá que detenernos.

La esclavitud es una forma confortable de otorgarle nuestra libertad a aquellos que nos conducen como corderos al matadero, los que nos gobiernan aún manteniendo la consigna de que es por “nuestro bien” indefectiblemente terminarán por abusar de sus sitiales y reviviendo la explotación del hombre por el hombre.

Este primero de Mayo nacido de un acontecimiento de tantos, allá en Chicago, en los Estados Unidos de América nos recuerda que se puede, que es posible irle arrebatando nuestros justos derechos a los poderosos, puede ser poco a poco o mediante una revolución, la diferencia es cosa nuestra.

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