Recuperando la memoria musical

genesis_-_trick_of_the_tail-frontRecuperando la memoria musical
Por: Darío Valle Risoto

Hace unos días le decía a alguien de lo importante que me parece el poder al menos intentar el aprendizaje de tocar algún instrumento musical no importa cual sea este. Expandir la cabeza en el sentido de aprender el enorme abanico de melodías y estilos diferentes nos hace mejor observadores y por sobre todas las cosas “disfrutadotes” de la vida.

Lejos estoy de apuntar a cual estilo musical debe dirigirse la gente en su mayoría pero me parece sumamente triste que muchos, quizás la mayoría de la humanidad, se aten a aquellos ritmos que escucharon desde niños y no piensen en acceder a otro color, otros tonos de la gran pátina de sonidos con que se nos viene la maravillosa posibilidad de escuchar, de escuchar y disfrutar del placer de la música.

Conozco mucha gente que vive escuchando reggaeton y/o cumbias todo el tiempo, viven conectados las veinticuatro horas a la vulgar y siniestra simplicidad de ritmos pobres y casi carentes de posibilidades, aún así el oído se educa y si este aprende el cerebro madura y uno comienza a desplegar este abanico descubriendo que hay más colores, luego si se queda en lo de siempre o investiga el mundo de la música será cosa suya.

Yo tuve la enorme suerte que aún en la pobreza contara con mi madre buscadora incesante de los Beatles en la radio y posterior fanática de Queen, Dire Straits, Pink Floyd y otros pero también de la música autóctona gauchesca donde recuerdo programas al mediodía con payadores improvisando duelos de versos. En cambio mi padre era gran amante del tango y este se escuchaba a través de la pared que nos separaba de un vecino que escuchaba radio “Clarín” tradicional radio Uruguaya milenaria difusora del tango y el folklore.

Dicen que los años no vienen solos y a mi me trajeron unos casi veinte años en la casa de un auténtico rockero donde conocí a Black Sabbat, Riff y a Pappo’s Blues y tuve acceso a The Beatles y The Rolling Stones en discos con la posibilidad de disfrutar largas charlas con Juan y su compañera Beatriz sobre los maravillosos años sesenta y grupos geniales como Genesis, Los Who, Lynyrd Skynird, Creedence y no se cuantos más.

Desde ese momento me volví un coleccionista de música en cassettes, tuve y conservo una enorme suerte para conseguir las cosas más insólitas más tarde o más temprano en lo que tiene que ver con la música, con los años adopté bandas y solistas que quizás yo y muy poquitos más conozcan en este país y me remito al principio con que es bueno poder abrir el espectro dentro de millones de posibilidades porque dentro de todo esto me hice metalero pero también un admirador de la música clásica, la new age, la música celta y hasta el tecno o la música industrial sin desconocer que en el pop también hay intérpretes y bandas de gran calidad.

Sometido a la pobreza en cambio fui libre de buscar alternativas y aún en ámbitos donde el melódico y la cumbia parecían ser lo único para los demás aquilaté cientos, quizás miles de cassettes con las bandas más insólitas del rock anglosajón, español y argentino.
Juan me dijo cierta vez bajo los efluvios del alcohol, condición natural en él que él me había hecho rockero y yo a su vez lo había hecho metalero y nunca podré olvidar ese momento porque era cierto. Aún en mi humilde acceso a los medios podía comprarme revistas como Kerrang, Metal Hammer o las argentinas Madhouse, etc y allí conocer grupos que luego tenía la suerte de poder copiar en mi doble casetero, sería innumerable la lista y daría para escribir un enorme libro todas las anécdotas que conservo con cada hallazgo musical.

Allá por el año dos mil me regala mi amigo Danny mi primera computadora, una que tuve no sin ciertas dificultades y ha ido evolucionando a esta Pentium 4 que si bien no es lo último y gracias al acceso a Internet me ha posibilitado recuperar gran cantidad de lo que tenía en cassettes y debí aceptar su evolución a formatos de MP3 más barato y perdurable desde cualquier punto de vista aunque hemos perdido la posibilidad de “tocar” los objetos musícales pero nos queda lo realmente importante.

totalis metalPor lo tanto desde que comencé a “bajar” música vengo llenando ya casi unos cincuenta dvds con archivos, discografías completas y rarezas de toda índole como el disco de “Pokolgep” que bajé esta semana, disco que Juan Torradeflo tuvo en vinilo y se trataba nada menos que de una banda de metal Húngara que cantaba en su propio idioma temas de heavy metal al mejor estilo de Iron Maiden en plena época del reinado de la unión soviética.

Por ahí Juan era también fanático de Génesis, me refiero al primero, el de Peter Gabriel y supe tener en mis manos el vinilo de una tapa que nunca olvidé y es el disco que puse como portada, más los años ochenta me trajeron la etapa de Phil Collins y no puedo dejar de lado que me puede más aunque el giro hacia el pop sea evidente.

Rescatar de la memoria como quien sube al ático de sus recuerdos cada pieza musical significa encender atrás de los ojos las imágenes de un pasado ochentoso con un enorme amigo y veladas increíbles de rock and roll, vino, coca cola y gran cantidad de risas y esa sensación de que estábamos fabricando las nostalgias de este futuro que ahora me deja casi como único sobreviviente de tres grandes amigos y dos más que eran un poco itinerantes más: Juan, mi primo Sergio y yo éramos el centro del tema, lamentablemente soy el único que queda vivo de los tres.

Uriah Heep, Krokus, el fabuloso Johnny Cash, B.B King, Gary Moore, Roy Orbison, Tom Petty, Slade y muchos otros me he bajado en estos días y casi todos son de alguna forma los disparadores de este escueto artículo sobre un agradecido de la música y de la posibilidad de elegir por sobre la chatura imperante de estos tiempos en que parece que todo el mundo apunta a la lamentable vulgaridad de ritmos que parecen inventados para idiotas y sepan disculparme aquellos que hayan llegado hasta aquí y sean acólitos de estas infamias, más creo que sería muy raro ese hecho porque la capacidad de ampliar los horizontes musicales tienen mucho que ver con la expansión de la cabeza y no me refiero a ser cabezones sino a gentes pensantes.

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