Neo Vampiros 18 "Reflexiones de una Justiciera"

Neo Vampiros 18
“Reflexiones de una Justiciera”
Por: Darío Valle Risoto

Regresó molesta, penetró por la ventana del tercer piso asustando a Paula que se encontraba durmiendo en el sofá. Se levantó sobresaltada, el vídeo se había rebobinado y apagado automáticamente y la tele no tenía señal.
__ ¡No podés entrar por la puerta como un ser humano!
__ Discúlpame.
Una rara disculpa era lo mejor para que Paula se despertara del todo, se restregó los ojos, la siguió con la mirada, tenía manchas frescas de sangre en sus manos, en su mentón y en la camisa de franela negra.
Lorena sirvió dos copas de vino tinto de una marca fina que solía comprar para tener algo diferente con que refrescarse la garganta.
__ ¿Querés comer algo…bueno, ya…?
__ ¿Que si ya comí?
Paula hizo silencio, Lorena sabía que por algo eran amigas. Algo casi inexplicable que a veces tenía lentitud en manifestarse.
__Maté a unos negros a unas cuadras de aquí, querían asaltar a una pareja de pendejos.
__ Si te escucharan mis amigas te acusarían de racista.
Lorena dejó la copa vacía y se limpió las manos en el fregadero, el agua poco a poco fue cambiando de roja a transparente de espaldas a Paula parecía débil, casi diminuta.
__ No sé si soy racista ni me importa, odio a la clase animal, la clase depredadora, venga de donde venga.
__ Bueno, mi profesor de sociología diría que son producto de un sistema que los oprime y que les quita los horizontes, relegándolos a la miseria e incitándoles al delito. __Agregó Paula con gesto soberbio imitando a un profesor de la facultad.
Lorena se dio vuelta y mientras se secaba con un repasador mostró sus filosos colmillos, sus ojos relampaguearon.
__Si estos chiquilines asaltados fueran sus hijos no pensaría igual y… __De pronto recordó el origen, la razón que la había llevado a visitar la casa y vio muy claro en su cabeza el rostro del muchacho cuando ella le advirtió que iba a volver por su suegro. Su boca volvió a normalizarse, Paula estaba más lívida que ella.
__ ¿Te sentís bien? __ Paula sirvió nuevamente, Lorena la siguió hasta el sofá, la televisión seguía mostrando estática.
__Mi confidente, ya sabés, la abogada, me acusó de que me estoy convirtiendo en una asesina, tal como ellos, como los torturadores, y de tomar la justicia por mi cuenta.
Paula no pudo contestarle, en su mente se sumaron decenas de imágenes sangrientas, la mayoría venían de los diarios o de lo poco que su amiga le contaba, solamente bastaba verla transfigurada o con manchas de sangre para imaginarse de que era capaz.
__ Sé que soy un monstruo, pero me consuela el hecho de que estoy terminando con una deuda que esta sociedad se niega a saldar, ya sabés, estos políticos izquierdosos nunca van a hacer lo que hay que hacer.
__ ¿No te has conectado nuevamente con él? __Lorena titubeó, Paula trataba de distraerla, sabía precisamente a quién se refería.
“Él”, significaba solo una persona.
__ Henrich está en Europa, pero vive en Boston, en los Estados Unidos, le mandé un mensaje preocupada por esta casa, me la regaló antes de irse y aún me parece demasiado. __Dijo mirando a su alrededor, la enorme casa del Prado era como una palacio vacío y más enorme en su tristeza.
__Tienen una conexión muy fuerte, es como sí…
__ ¿Cómo si fuera mi padre? __Sonrió terminando su copa.
__ No quise decir eso. __Se cubrió Paula bajando la cabeza y volvió a encender el vídeo para ver la tele, ambas sonrieron porque estaban dando “Buffy la caza vampiros”.
__ ¿Crees que los productores de esta serie saben que ustedes son reales?
__ Henrich me habló de algo… La Mascarada, un pacto o una estrategia para mantenernos ocultos, creo que estas series ayudan a que seamos tomados por fábulas o productos de literatura barata.
__ ¿Por qué te has negado a hacerme una como vos?
__No volvamos a lo mismo, por si no te das cuenta: estoy muerta. __Le dijo, a su vez le tomó la mano y se la puso sobre el pecho, Paula no sintió la mínima señal de latidos.
__Eso lo soluciona todo. __Dijo retirando la mano.
__ ¿No te entiendo?
__Si en realidad estás muerta como decís, no tenés que aceptar las cosas de los vivos, tu venganza no pertenece a este mundo y como vas a estar así eternamente ni siquiera tendrás que irte al infierno. __Lorena sonrió y se incorporó para servir más vino.
__Lamento discrepar con tus monjas de la Sagrada Familia o donde quiera que hayas estudiado Paulita, pero ni dios ni el infierno existen, al menos el infierno donde se castiga a los malos. Hubo un infierno demasiado terráqueo, allí mandaron a mis padres a pagar demasiado caro por querer un mundo mejor.
__Mis viejos dirían: “Algo habrán hecho”. __Dijo imitando el tono soberbio de pituqués extrema de quienes nunca pasaron hambre ni necesidades.
__Vos pensabas igual antes de conocerme.
El silencio pareció congelarse, Lorena lanzó un suspiro y miró el fulgor de la enorme araña que pendía del alto techo, en las luces que jugaban mezcladas con el resplandor de las llamas en la chimenea le pareció divisar sombras familiares.
__Sé que soy una burguesa de mierda, pero me esfuerzo por entender lo que le pasa a este país, debo confesarte que aún la gente pobre me sigue desagradando. __Dijo tristemente porque le costaba confesarlo.
__Yo también discrimino y mucho, no me entra en la cabeza que pudo haber militares que defendieron los derechos humanos, sin embargo los hubo, tampoco me hago a la idea de que haya una clase marginal irrecuperable, lumpen que no tiene solución de vida y se reproduce multiplicando su miseria, su vida de delitos y sus valores tan diferentes a lo que nosotras conocemos.
Cuando miró a Paula, se había dormido sentada en diagonal sobre el sofá, apagó la tele y bajó al sótano, pronto amanecería.
Al día siguiente se despertó antes del anochecer, estaba algo inquieta desde lo que había vivido el domingo, no por extraordinario sino porque le había tocado ser más testigo que protagonista.
Juicio y Castigo

La extinción de los Unicornios

La extinción de los Unicornios
Por: Darío Valle Risoto

Hubo una vez en que la gente habitaba un mundo posiblemente feliz, más este mundo en particular no era el mío, mi mundo era otro mundo y mis tierras otras tierras si es que así puedo decirlo, más no podré explicar con palabras lo que allanaba mi mente cuando siendo niño les escuchaba hablarme de sus Unicornios.
Pude ser feliz durmiendo el dulce sueño de las hadas pero la realidad solía abofetearme aún más que mi madre y eso que ella no escatimaba artilugios para educarme. La fría relación del cinto o la zapatilla era la tenaz búsqueda de un ser posiblemente superior a sus semejantes en los asuntos de la vida. La educación no entraba precisamente con sangre pero si con algunos moretones y tardes sin televisión y por ende sin dibujos animados.
Reconozco sin culpa pero con cierta vergüenza que fui varias veces antes de los doce años a la iglesia de San Agustín a rezar por mi familia, para que se me cure el asma y no se a esa edad por cuantas cosas más rezan los niños y como tantos miles de millones, de trillones de rezos que volaban desde estas amargas tierras a los posibles regazos de dios no sirvieron de nada.
La esperanza trae consuelo, recuerdo las películas donde soldados agonizantes besan la cruz y luego mueren con una sonrisa, me gustaban las canciones gospel hasta que comencé a reconocer en sus significados las nuevas formas de esclavizar a los negros que son las mismas viejas formas de esclavizar a los blancos.
Los unicornios pastaban la fina y delicada hierba de los idiotas, la fresca naturaleza de los elocuentes ingenuos que gritan loas al señor de los cielos y sienten el calor de estar acompañados por otros seres fantasmales que creen con ojos cerrados y el corazón abierto, esa es la única forma de creer en lo no cierto. Los unicornios engordan con la hierba de los que acometen a sus iguales en el nombre del señor que habita los cielos entre nubes de sangre y hiel.
Me cansé de creer en nada y posiblemente pude hacer dos o tres pruebas empíricas de que la fe es una cosa maleable como un chicle que se adapta a la forma de nuestras necesidades y nos paga con el suplicio de aceptar que dios nos dio esta cosa que llamamos vida y que hay una especie de plan para cada uno de los quichicientos millones de personitas que habitamos este planeta.
Un buen bocado de nuestra cultura gira en torno a los unicornios, seres hermosos y elocuentes fabricados al gusto de los consumidores pero siempre al servicio de una poderosa fuerza llamada ignorancia. Erudita ignorancia de los que tienen fe en los libros que algunos denominan sagrados pero están vaciados de realidad, ficción de ficciones me he preguntado cuantos muertos cargan las biblias, los coranes, las kabalas, los Baghabad Gita, etc.
El infierno es un matadero de hombres que se fortalecieron en doctrinas para seguir viviendo y acabando con la vida dignifican las leyes de sus padres celestiales. La fe es un letargo de la carne y una postergación del deseo de vivir en nombre del sufrimiento. Acaso nadie más que los unicornios han sufrido porque fueron asesinados por otros seguidores de exactamente lo mismo pero con otros nombres.
Ensayaremos la piedad otorgando el derecho de vivir a los que siempre lo han tenido, practicaremos la caridad para que el sistema desigual perviva con pobres enfermos y ricos sanos a ambos lados de la cuerda de la fe. La ignorancia de los unicornios no reconoce clase social y se desparrama entre afortunados y abandonados con igual e idéntica fuerza, la ignorancia es la más democrática de las cosas del hombre.
Himen sagrado de vírgenes prostitutas son aclamadas santas si el padre que vive en un trono de oro así lo entiende, los gusanos le besan la mano y el anillo papal porque así se comprende mejor el mundo, todo tiene una gran explicación con dios de cómplice y caudillo y lo fenomenal es que ellos saben que no existe.
Los Unicornios son los primeros en saber que no existen, así que solamente de nosotros depende que se extingan. Rápidamente para que el mundo sea más cierto.
No hace falta quemar o matar a los unicornios, con nuestra conciencia y sentido común ellos irán desapareciendo a medida que la gente les pida pruebas de sus existencias, se irán evaporando en sus nubes con olor a mierda.