Cosas de Gatas: Wendy, Patty y Selma

Cosas de gatas
Por: Darío Valle Risoto

A Wendy me la trajeron muy pequeña, era una gatita negra peluda llena de pulgas que por suerte le quité con esas gotitas que venden en la veterinaria y el resto de su vida solo volvió a tener una vez más. Hace exactamente en estas horas tres semanas que se fugó por la ventana de esta habitación donde tengo el ordenador y no ha vuelto, tenía once años y muchos me han dicho que los gatos como varias especies de animales cuando se ponen viejos o enfermos se alejan para morir.
No creo necesario contarles como mi vida estaba ligada a esta gata sumamente inteligente que parecía leerme la mente y era tremendamente limpia y ordenada al punto de que casi nunca tiró nada ni trepaba, al menos estando yo presente, sobre los muebles de casa. Mucho desde fines del 2003 en mi vida tuvo que ver con esta compañera gatuna que me acompañó tanto en mi soledad como en mi vida en pareja y desde que desapareció me siento muy raro porque cada rincón de la casa tiene aún como rasgos de su mágica presencia. 
Solo me consuela como anarquista que ella decidió irse por la nueva ventana de este cuarto y recuerdo que cierta vez puse una caja donde había venido un lavarropas cerca de la vieja ventana y ella trepaba para mirar el paisaje de donde vivo y por lo tanto le dejé esta improvisada mesa para que se entretenga, lamentablemente al colocar la nueva ventana se asomaba cada vez más y el domingo 25 de madrugada se fue creo que para siempre. Lo curioso es que siempre pudo fugarse por la terraza hacia lo de los vecinos pero nunca lo hizo, lo que refuerza la teoría de que ya viejita decidió marcharse quizás para morir pero no es nada divertido imaginar sus últimos momentos, más así es la vida y hay que hacer de tripas corazón.
Así que a los pocos días de desaparecer comencé a hacer contactos para traerme a otra mascota ya que siempre había pensado en sumar otra gatita estando Wendy y si volviera no habría problemas, más como estoy convencido prácticamente un ciento por ciento de que no la veré más al final decidí traer dos gatitas pequeñas pero no tanto como para que se adapten a casa en estos días en que estoy de vacaciones.
Así que hoy por la tarde fui a la zona rural de Montevideo al lugar de la asociación protectora de animales a elegir dos pequeñas gatitas de unos tres meses que me traerán en estos días. No había negras que son mis preferidas pero me quedé con una gris muy hermosa y la única hembra de cuatro hermanos todos atigrados, así que pienso ponerle a la gris “Selma” y a al atigrada “Patty” como ya saben las simpáticas cuñadas de Homero Simpson.
Estuve recorriendo el amplio predio que abunda en perros de todas las razas y especialmente me llamó la atención una perra a la que le falta una de las patas delanteras y me contaron que vivía en forma salvaje en los campos que rodean el lugar y era muy difícil atraparla al menos para castrarla porque vivía teniendo cachorros que terminaban en el refugio, lamentablemente cierto día llegó con la pata tan lastimada que se la tuvieron que quitar y ahora si vive allí aunque no se deja tocar. Lo curioso de esto es que mientras hablamos de ella nos miraba y parecía saber que estábamos conversando de ella.
Volviendo a los gatos, en uno de los recintos tenían un hermoso gato anaranjado tipo “Garfield” que estaba lisiado de las patas traseras imposibilitado de moverse y deben atenderlo casi todo el tiempo, es un gato hermoso que encontraron dentro de un caño donde seguramente quedó atrapado y allí perdió la movilidad de sus miembros inferiores. Realmente si contara con tiempo o alguien que me acompañara me lo hubiera traído a casa pero no puedo cuidarlo como se merece. Más debajo de su jaula había una hermosa gata siamesa madre de estos cuatro rayados de los que me traerán a la única hembra.
Así que tras el triste suceso de la desaparición de Wendy al menos de forma muy pequeña contribuiré con el refugio al darles hogar a dos hermosas gatas que espero que tengan solamente un poco de la inteligencia de mi gran amiga y será más que suficiente.
Sin querer caer en sentimentalismos, hoy por la tarde estaba calentando agua para los ravioles y reparé nuevamente en la banderola de la ventana de la cocina que no he lavado en estas tres semanas porque tiene marcadas las patas de Wendy que se subía allí para observarme cocinando, creo que ya es hora de limpiarla.

3 respuestas a “Cosas de Gatas: Wendy, Patty y Selma

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