50 animes que me impactaron. parte: 1

Animes que me impactaron

Por: Darío Valle Risoto

Mucho antes de conocer palabras como anime o manga en el Uruguay tuvimos la grata invasión de series como Kimba, Meteoro, Marco y Heidi, lentamente años luego con la llegada de ya históricos clásicos en el Uruguay como Sakura Card captor, Dragon Ball y tantos otros poco a poco comenzamos a volvernos fanáticos de un género de dibujos animados que nace de los cómics esencialmente japoneses pero que hoy día desde el este de Asia se ha colado al resto del planeta y sospecho que de la galaxia también.
Voy a tratar de repasar más o menos ordenadamente los 50 animes que me impactaron y trataré de explicarles brevemente el porque de ello con la idea de que por allí tal vez convenza a los fanáticos de este arte infinito a verlos o por que no, quizás atraer a los pocos que aún se resisten a esta forma de arte visual.
Me voy a referir solamente a las series porque las películas merecerían un apartado especial y creo que todas las de Ghibli irían sin dejarn ninguna de lado.
1-Evangelion
Se que a muchos no les agrada sobretodo porque es algo errática hacia el final, pero fue la primera serie que vi completa y me impactó por el aspecto psicológico de los personajes amén de que comencé a darme cuenta aquí que muchas veces a diferencia de los dibujos animados occidentales en el japón se crea para todos los públicos y a todos se llega obviamente por diferentes vías.

Llegué a ver luego una serie de ovas, a estas alturas no se cuantos se han hecho y curiosamente ninguno llega a explicar a ciencia cierta de que va la historia pero es igual un placer ver a estos personajes y sus enormes robots luchar contra los ángeles.
2-CowBoy Beebop
Esta historia de ciencia ficción sobre un grupo reducido de caza recompensas es realmente atrapante desde el primer cuadro, desde luego que no es mi segunda en preferencia, luego de Evangelion ya no podré colgarlas en orden de preferencias porque me sería imposible ya que algunos animes me gustan por una razón y otros por otra, pero desde luego que Cowboy es alucinante.
En estos capítulos juega un esencial rol la música, el soundtrack es verdaderamente maravilloso con esa especie de jazz espacial con aditamentos de todo tipo de ritmos y la historia tiene ribetes desde cómicos a de verdadera acción y disparos.
3-Black Lagoon
Como verán prefiero aquellos animes con más realismo en su arte más no crean que no he visto de todo un poco, especialmente me quiero detener en Black Lagoon con ese grupo de contrabandistas y rufianes dirigidos por una especie de Lara croft china. Toda la historia obliga a ver las dos temporadas casi de un tirón porque tiene una dinámica de acción increíble además de los ribetes políticos en ese puerto del sur de Asia donde todo es posible.
Acción en lanchas, una ciudad peligrosa y disparos a miles me han dejado de boca abierta viendo Black Lagoon, creo que en occidente nunca se podrán hacer historias así.
4-Ghost in the Shell
De una fabulosa película salieron la serie y un ova, si es que no han hecho más. Ghost in the Shell también demuestra a donde puede llegar la imaginación y la capacidad de los creativos japoneses especialmente cuando se trata de ciencia ficción, no en vano influenció a la trilogía de Matrix y tantas otras obras.
Trasfondo de intrigas políticas y policiales para un un mundo de ciborgs, robots y seres mezclados  para una inagotable fila de capítulos asombrosos que hacen pensar más de una vez.
5-Samurai Champloo
Igualmente que con cowboy beebop su música me parece impactante pero todo este anime es realmente bueno: de acción y humorístico a mil sin fisuras de ninguna especia, se hace corto, demasiado para un trío de personajes realmente buenos que yo no abandonaría nunca, se merecían seguir por cientos de episodios más pero solo hay dos temporadas.
Les aclaro que aunque estos animes en su mayoría son más realistas que lo que sea acostumbra encontrar en este variado género en sucesivas listas trataré de recordar todos aquellos dibujos que me han motivado a volverme un otaku fanático de estos.

"Elogio de la tristeza"

“Elogio de la tristeza”
Por Alejandro Dolina.
(1981)

Los medios sociales de comunicación, las canciones de los artistas jacarandosos, los avisos del naranjín y el pregón de los vendedores de elixir nos incitan diariamente a olvidar las penas y a mantener jubiloso el ánimo. Existe una línea de pensamiento sonriente que parece sostener que una persona alegre es superior y más admirable que un señor triste. Esto puede ser cierto, si es que uno se propone organizar un asado o un baile de fin de curso. Pero -según he llegado a sospechar- la vida no es una kermesse y quizá sea honesto pensar que ser triste no es un capricho de amargados, sino más bien la única actitud posible que un criollo puede adoptar ante un universo que no se le acomoda.
Cierta vez un periodista le pregunto a Ernesto Sábato:-¿Es usted feliz?
-Soy mortal- confeso el hombre de Santos lugares- . ¿Como quiere que lo sea?Y ése es el punto.
Toda alegría presupone un olvido momentáneo de la tragedia esencial de la vida. Puede uno reírse del cuento de la venganza del chinito, pero es apenas un respiro en el camino.
Siguiendo este razonamiento, muchos hombres tristes se han atrevido a una afirmación audaz: no es posible ser alegre. Los más que se puede es estar alegre en ciertas circunstancias.
Uno juega, ríe y refiere historias picarescas, solamente para no recordar que ha de morirse. Ese es el sentido original de la palabra “diversión”: apartar, desviar, llamar la atención hacia otra cosa que no es la principal.
Y en realidad bien puede afirmarse que el hombre actual se divierte bastante.
Cuando uno trata de abordar estos asuntos, es generalmente mal mirado. Las personas simpaticonas afirman que esas no son cosas para tratar, los comerciantes se ríen de uno y los maniseros ácratas declaran que la angustia ante la muerte es un berretín de burgueses. Todos prefieren examinar otros asuntos y hasta hay quienes manifiestan que la preocupación metafísica es literatura de evasión. Los Hombres Sensibles de Flores han creído siempre que todos los otros temas son diversiones.
Manuel Mandeb lo ha afirmado claramente en sus célebres “Instrucciones para utilizar este producto”, un trabajo que le fuera asignado por la firma “Pelofij”. El filósofo del Ángel Gris se las compuso para intercalar algunos sabios pensamientos en un texto cuyo propósito general era bastante prosaico.
“…Estas instrucciones son -estoy seguro- literatura de evasión. Las novelas policiales y los cuentos de espionaje también los son. Pero, si bien se razona, casi todo cuanto se escribe cabe en ese rubro. Los horarios de ferrocarriles, las noticias políticas, los estudios sobre las reservas de petróleo, los libros de sociología… Todo eso nos aparta de único tema que debe preocuparnos: la muerte. “
Todas estas meditaciones tienen por objetivo justificar la tristeza de algunas personas. Mas aún. Casi puede decirse que cuando más inteligente, profundo y sensible es un caballero, mayor será su tristeza. Pocos genios han sido alegres.
Por el contrario, las exhortaciones a la alegría suelen proponer la interrupción del pensamiento. “Es mejor no pensar”.
Casi todos los aparatos y artificios que el hombre ha inventado para producir alegría están destinados también a suspender toda reflexión: las cantinas de la Boca, las maquinas llamadas Flippers, la música disco, el baile.
Pero hay algo más: la tristeza parece tener más fuerza que la alegría. Una halagüeña y otra espantosa. Imaginemos que ha acertado en la quiniela y ha muerto su hermano. Si este señor no es un canalla, prevalecerá la tristeza. El hombre sufrirá ante la desgracia y no le servirá de consuelo la percepción del premio. Y eso para no mencionar la evidente mayoría de sucesos desgraciados que esperan a un hombre en su vida: más veces estará uno frente a la muerte que en posesión de números premiados.
Algunos sofistas alegres han ideado este ingenioso consejo:”… Si un problema tiene solución -dicen- no vale la pena preocuparse. Y si no la tiene ¿qué se gana con la preocupación?”
He escuchado esta brillante estupidez centenares de veces y hasta es posible que existan cuadritos y banderines que la perpetúen.
Aquí el error capital consiste en confundir las arduas cuestiones de la vida real con los problemas del manual del alumno bonaerense. En la vida no anda uno extrayendo raíces cuadradas ni buscando soluciones a ejercicios aritméticos. Allí hay que vérselas con la soledad, la angustia, el desencuentro y la injusticia. Y esos no son los problemas, sino tragedias y no es que uno se preocupe, sino que se desespera. Lloraba Solón desconsoladamente la muerte de su hijo.
Un amigo se acerca y le dice:
-¿Por qué lloras, si sabes que es inútil?
-Por eso -contestó Solón-, porque sé que es inútil.Tristeza Criolla
En esta tierra, cada vez que un pensador se encuentra ocioso, no encuentra el mejor ejercicio que imaginar nuevas teorías acerca de la tristeza o alegría de nuestro pueblo.
En los últimos años, la novedad consiste en sostener que no somos tristes o que, si lo somos, constituye esto un gran defecto.
El humilde parecer de este columnista es que -a pesar de las hordas que pretenden alegrarnos a puro prepo- seguimos siendo esencialmente tristes. Y esto, lejos de ser lamentable es tal vez una de nuestras mejores virtudes.
Somos tristes con la tristeza que -según Unamuno- es el precio de la vida conciente. Y con la tristeza que heredamos de quienes vinieron a conquistar estas desolaciones. Y con la tristeza hija del resentimiento de quien padecieron postergaciones. Basta con examinar las obras de los artistas argentinos de todos los tiempos para advertir que la mayor parte de ellas -y las mejores- son tristes, graves, austeras. No obstante, puede ocurrir que alguien declare que nos estamos volviendo alegres y utilice como argumento las carcajadas del público ante los chistes de Porcel o el júbilo que desata la ecuación de alguna murga.
Somos tristes. Y si alguien tiene alguna duda, que examine atentamente esta revista que, según se supone, debe ser divertida.Virtudes de un triste
No esta mal ser triste, los garanto.
El que se entristece se humilla, se baja del caballo, abandona el orgullo.
Quien está triste se ensimisma, reflexiona, piensa. (De donde resulta que la tristeza es hija y madre de la meditación).
Si me permiten entrar en el pantanoso terreno de la confidencia, les informaré que suelo elegir a mis amigos entre la gente triste.
Y no crea el lector suspicaz que nuestras reuniones y charlas son lacrimógenas. Nada de eso.
A veces salimos a tocar los timbres de las casas, para luego darnos a la fuga.
En otras ocasiones, derribamos a patadas los tachos de basura.
Hay noches que cantamos canciones puercas y otras noches arrojamos piedras a los faroles, para no hablar de los bailongos atorrantes a los que solemos concurrir.
Los muchachos tristes nos reímos mucho, les aseguro. Pero, eso sí: A veces, mientras corremos a las carcajadas, necesitamos ver un gesto sombrío en el amigo que marcha a nuestro lado.
Es el gesto noble que lo salva a uno para siempre. Es el gesto que significa: “Atención, muchachos, que no me he olvidado de nada”.Final Feliz
No hemos sido hechos alegres ni tristes, me parece.
En cambio estoy seguro de que hemos sido hechos libres. Podemos elegir entre la alegría y la tristeza.
Pero, en todo caso, la alegría a la que debemos apostar no es la que significa olvidar nuestros pesares.
Hay una alegría superior, acaso reservada a muy pocos hombres. Para alcanzarla hace falta coraje, sabiduría y sentimiento. A veces, santidad.
Ser alegres, a pesar de todo, conociendo nuestro trágico destino: he allí un desafío para paisanos guapos.
Claro, esa alegría nada tiene que ver con los goles de Kempes, no los programas de Olmedo. Es triste, pero es así.
Buenas Tardes.