Cuentos de Robots 2 Abandonar las mascotas cap: 8

Cuentos de Robots 2
Abandonar las mascotas cap: 8
Por: Darío Valle Risoto

 
Las luces de la ciudad se iban apaciguando hasta que al dejar un camino a alto nivel comenzaron las casas bajas con jardines, algunas con pequeñas plantaciones de alimentos.
Jim observó a su amigo y luego a Fito, se sintió culpable por la idea de ese particular empleo para su amigo, probar bioandroides tenía ese efecto de que uno se encariñe, era algo similar a tener una mascota un tiempo para devolverla luego.
__ ¿De que te ríes? __Le preguntó Nick
__ Pensaba en esos turistas que les compran perros a sus niños para pasar las vacaciones y al regresar a sus países los dejan abandonados en los bosques. ¿Sabías de eso?
__ Todos los años en Ciudad Este dejan algunos perros llorando en los montes, son unos hijos de puta.
__ Bueno, al menos con las mascotas virtuales se dejaron de joder con ese tema.
__ ¿Pero a quién le interesa un perro que es un holograma?
__ Al menos no andan cagando ni huelen a perro.
 
Fito escuchaba la conversación de los dos humanos con particular interés, estaba programado para diversas funciones pero reconocer ese tipo de humor le era un tanto difícil.
__ Ya llegamos. __Les dijo incorporándose. Era verdad, afuera se veían las luces de una feria de diversiones o lo que parecía serlo.
 
No bien bajaron del tren les llenaron de folletos con las ofertas sexuales del parque “Nex” que se encontraba a escasos doscientos metros de la estación. Inteligentes empresarios habían plantado un negocio perfectamente legal a tan solo un kilómetro de la zona donde la prostitución era delito, eso significaba continuas visitas de hombres y mujeres buscando diversión.
__ Miren ese cartel.
Sobre ellos había un luminoso con una imagen creada por juego de luces y humo donde dos mujeres desnudas danzaban con serpientes multicolores.
__ ¡Buenísimo! ___Exclamó Jim y parecía un niño escolar mirando la vidriera de los dulces.
Algunos hombres sobre tarimas vestidos con trajes de muy mal gusto auspiciaban diferentes servicios.
__ ¡Entren, entren: dos chicas al precio de una, ambas modelos cuatro, no se lo pierdan!
__ ¡Tenemos chicas de razas alienígenas inimaginables! ¡Las hay con dos vaginas!
__ ¡Un auténtico baño romano con jóvenes efebos y vírgenes vestales, todo por mil créditos!
 
Fito les condujo a uno de los edificios más alejados, debían sortear automóviles y motos de jóvenes que bebían y festejaban preparándose para entrar o contándose sus experiencias luego de salir.
Casi al final de una angosta calle con mucho menos iluminación encontraron una casa blanca de tres pisos con un jardín muy bonito y el símbolo de un conejo rosado pintado sobre negro.
__ Aquí vive Tiara.
__ ¿?
__ No se preocupen les va a caer muy bien, es una gran chica.
Al entrar una mujer joven de unos dieciocho años y cabellos pelirrojos se abalanzó sobre el androide y le dio un beso en los labios.
__ ¡Que sorpresa Randall!
__ ¿Randall? __Se preguntó Nick.
__Ahora me llamo Fito, te presento a mi amo Nick y su mejor amigo Jim.
 
La chica estaba vestida con un conjunto escolar de camisa blanca, corbata y pollera tableada a cuadrados blancos y verdes y medias hasta las rodillas y unos hermosos zapatos de charol. Su cabello estaba atado en dos colitas y en su mano derecha sostenía un chupa chup.
__ ¡Creo que me voy a morir! ___Exclamó Jim al notar que dentro de la casa había dos chicas más una vestida como enfermera y la otra como mujer policía. Solo esperaba que el último fuera realmente un disfraz.
 
Tiara los invitó con bebidas mientras sorprendida aún saludaba a Fito e intercambiaban anécdotas como dos seres vivos normales.
__ Nunca creí que vendrías a Sudamérica, yo estoy muy bien como te conté en los mensajes, mis dos amigas y yo vamos muy bien con este pequeño negocio.
__ No creo que sea tan pequeño. __ Agregó Jim mientras observaba los pechos de la chica negra vestida de enfermera que parecían a punto de estallar en su túnica.
 
Nick sintió que todo lo que había pensado hasta el momento sobre los seres artificiales estaba a punto de reevaluarse como desde que había conocido a Fito, también deseó tremendamente que esta chica estuviera dispuesta a ir a un cuarto con él.
 
Continuará

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