Neo Vampiros 16 “Imperfecciones”

Neo Vampiros 16
“Imperfecciones”
Por: Darío Valle Risoto

Cuando Paula se iba de vacaciones era algo notorio para su mundo de frivolidad, pero cuando le afectaba a Lorena a la que pocas cosas le llamaban la atención, era cosa seria.
Había partido al Caribe un jueves por la mañana y a la tarde la mansión del Prado se había agrandado al doble de su tamaño.
__ ¡No lo puedo creer! __Tenía que reconocer que Paula era su única conexión con la vida y con la realidad. Pese a sus caprichos “Paulita” era una verdadera amiga. La abogada era el otro ser vivo con más parecido a serlo, pero tenían una generación de diferencia. Cierto era que no aumentara más su edad, con diecisiete años para siempre estaba condenada a ser postergada eternamente en un país donde ser joven es un delito y por supuesto que también ser viejo, pobre y hasta pensar. Jacqueline devendría en pocos años en una abogada vieja y jubilada con remordimientos por haberla apoyado en su causa contra los impunes, ella sin embargo seguiría con su biblioteca de recuerdos por siglos.
¿Y Paula?, Lorena algún día debería optar por hacerla una no muerta a riesgo de tenerla de compañía inseparable para siempre o en cambio esperaría a verla envejecer pagando continuas operaciones de cirugía estética.
De todas formas, sentada en la apacible semioscuridad del living se sirvió una copa del mejor vino y recordó la tarde-noche anterior, cuando unos tipos cagaron a patadas a un muchacho que caminaba inocentemente.
No era fácil desarrollar sus poderes, Henrich le había dicho que poco a poco iría conociendo sus límites, como su intuición para actuar o quedarse paralizada ante determinadas situaciones. Pudo detenerlos y evitar que le quiebren los huesos, le rompan la boca y le cierren los ojos a puñetazos y patadas, pero se había detenido. Supo luego que el tipo había hecho algo deplorable, se había agenciado el dinero de un grupo que intentaba desarrollar un proyecto social y abusando de su confianza se gastó la guita.
__No aprendimos nada. __Había dicho uno de los golpeadores a sus amigos en el Bar refiriéndose a los años en que los militares no solo se robaban vidas sino que implantaron la cultura del saqueo. Lo más triste era que aún muchos ingenuos consideraban amigo a una escoria como esta.
Lorena comprendía muy bien que estos sujetos no lo habían cagado a patadas por gusto sino porque era necesario para que culpables o inocentes lo sepan. Pero siempre hay quienes justifican todo, son los rescatistas que cambian la palabra robo por algo más blando, los que le dan cobijo a la impunidad, como los que justifican una dictadura porque se pelearon con un vecino comunista. 
Lorena estaba asqueada de la hipocresía. Paula tenía sus imperfecciones, pero en una vida donde le habían dado todo lo material, había una base de honestidad y transparencia muy rara en este mundo, algo natural que la ennoblecía.
Entonces caminó hasta el celular para llamarla.
Juicio y castigo
Sábado, 20 de diciembre de 2008

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