Todas las mujeres

Todas las mujeres
Por: Darío Valle Risoto

Me gustaría que todas las mujeres envejecieran solamente hasta los veintisiete años, que fueran en su mayoría delgadas y parecidas a Megan Fox, que hagan gimnasia parte del día, que sepan cocinar y no sean celosas. Quisiera que solamente tuvieran un hijo y que fueran todas bisexuales, me gustaría que sepan sonreír mucho y hablar poco, que fueran ateas o en su defecto vegetarianas, que algunas sepan volar alto y nadar profundo que se tiñan una vez en la vida los cabellos de violeta y que fumen mariguana por las tardes antes de  hacer el amor a la intemperie.
Me gustaría que las mujeres cabalguen desnudas en caballos blancos a la orilla del mar y que me miren sin nieblas ni vicios por lo menos una vez en la vida. Quisiera que algunas usen anteojos y pernocten en las bibliotecas aprendiendo todo lo que los hombres erramos en la vida intentando entender la mente femenina. Quisiera que sepan tocar el violín, bañarse en tinas de cobre con leche de cabra y reír de todos nuestros chistes hasta de los malos.
Me gustaría que todas las mujeres bailen a la luz de la luna en los puentes de Paris y que escuchen un tango de Gardel en el mercado del abasto justo antes de aceptar una proposición deshonesta. Me gustaría que sepan cantar y reírse a carcajadas con tacones altos, que sus manos tengan las uñas cuidadas y sus pies cincelados en porcelana caminen sobre alfombras peludas al pie de mi cama.
Quisiera que todas tuvieran tatuajes coloridos, labios carnosos y mirada indecente. Me gustaría que conserven sus miradas de niñas, su ingenuidad amorosa y el gusto por los postres de chocolate, quisiera que las mujeres duerman como ángeles en mi cama deshecha una madrugada de abril, de a dos y abrazadas mientras tomo un café y las observo encantado de la vida.
Me gustaría que enciendan un cigarrillo o lo que es mejor, me permitan sacar mi encendedor e iluminar las estrellas de sus ojos con la llama de mis deseos, quisiera que amen a un hombre que sea yo o en su defecto un buen amigo mío, quisiera que todas laven sus ropas a las orillas de los ríos, que prendan inciensos indios para apaciguar el atardecer esperando una noche de tormenta.
Las quiero a todas iluminadas por la dicha, inmaculadas y pecadoras a partes iguales, dueñas de todos los caminos que los mapas esconden y los libros redactan, quisiera que todas fueran brujas maravillosas y que solo algunas lleguen a ser abuelas jóvenes y sabias. Me gustaría que todas las mujeres lleven hot pants deshilachados, vestidos de Versace y perfume Channel número cinco. Que todas beban vino pero que solo se emborrachen lo justo para estar más lindas, de mejillas encendidas y sexo dispuesto, quisiera que todas sepan no evaluar al hombre ni definirlo ni destituirlo por teléfono, quisiera que nunca abandonen el motivo de ser lo mejor que son en la vida: Mujeres.

2 respuestas a “Todas las mujeres

  1. Darío, lo mas decepcionante de este escrito es la ausencia de una foto tuya pues supongo que estás medianamente a la altura de las mujeres con las que sueñas, las que describes, las que te parecen dignas… Y como nunca he conocido un hombre así, me dejó la verdad con bastante curiosidad, una lástima…

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