Neo vampiros 11: Devuélvanme a Patricia

Neo vampiros 11
“Devuélvanme a Patricia”
Por: Darío Valle Risoto
Lorena estaba parada debajo de un pequeño techo de chapa frente a una parroquia de la Avenida Instrucciones, un hombre cansado salió a la calle y llamó un taxi. 
Ella desde su distancia huele su extrema tristeza, siente sus pensamientos, imagina la gran desazón del sexagenario. Es tarde, la noche se cierra completamente sobre la ciudad y Lorena se eleva en el cielo entre las nubes, ese es uno de los pocos placeres de ser una vampira.
__ En mi caso fue al revés, pero…
Piensa en como se sentirán los padres cuando les arrancan la descendencia, ese Argentino perdió a su hija de veinte años porque tenía un novio Montonero, nunca más supo, lleva bastante más de una década golpeando puertas, preguntando, mirando los portones impertérritos de cuarteles, parlamentos y casas de políticos. Se llamaba Patricia, estaba embarazada de cinco meses, tenía una sonrisa hermosa.
Lorena llegó a él cuando bajó del taxi, no le costó mucho terminar en un viejo estudio de la calle Sarandí tomando unos mates con el anciano, le contó de sus padres, era una triste conexión de fracturas del corazón.
__Pero mi hija, los años no me concuerdan, vos tenés muy pocos…__Se lo contó todo, el tipo comenzó a temblar, se le cayeron las lágrimas.
__Mire que no le estoy tomando el pelo.
__No es eso, es tu misión, por un lado siento que te mandó Dios, por el otro…
Lorena se mantiene en silencio, no lo quiere ofender, ya pasó mucho como para decirle que Dios ni siquiera existe.
__Se llamaba Roberto Garlazzo.
__ ¿Quién?
__El asesino de su hija, a la bebé la criaron en Paraguay, aquí tiene la dirección, se llama Mariana y no sabe la verdad.
__El hombre llora casi imperceptiblemente, se le cae el mate al piso de descorchada alfombra, ella lo recoge y le apoya la mano en el hombro.
__Quiero… quiero que paguen. __Dice tembloroso cerrando el puño que casi no tiene fuerza, Lorena sonríe y le ceba un amargo, espera que se seque las lágrimas.
__Lo maté hace tres meses en el Shopping Center de Pocitos, no me pregunte los detalles, no vienen al caso.
El hombre se levanta como electrizado y revuelve unos diarios, toma un ejemplar de El País, lo abre y le acerca una foto, hay dos bultos tapados con diarios y varios policías separando a los curiosos.
__El bulto de la derecha es el torso. __Asegura Lorena y sonríe, el hombre siente vergüenza por ese placer, el descanso de saber y la felicidad de haberse cruzado con esta niña sobrenatural.
__Mañana mismo viajo a Paraguay.
Lorena se asoma a la ventana, la Luna llena se desdibuja sobre la torre de la oficina de correos de la ciudad Vieja.
__Gracias mi Ángel.__ Dice el hombre y ella mientras se eleva en la noche se estremece.
Juicio y Castigo
Este capítulo fue publicado por primera vez en Febrero del 2006