Cuentos de Robots I Parte: 18

Cuentos de Robots
Parte 18: Cuatro meses en libertad
Por: Darío Valle Risoto

Habían pasado cuatro meses y nos habíamos refugiado en el campo a muchos kilómetros de ciudad Central, sin embargo de tanto en tanto subíamos a la colina más alta y veíamos la ciudad desde lo lejos. Los gigantescos rascacielos se parecían a torres sagradas contra el rojizo del cielo contaminado que en las tardes comenzaba a teñirse de dorado y luego se cubría de oscuridad.

Tomiko ya no era siquiera la sombra de un ser artificial, yo comprendía que la vida puede encerrarse en los más variados aspectos y sin embargo la muerte tristemente se disfraza de pesar y dolor.
El gobierno hacía requisas y buscaba infructuosamente a esos robots especiales que la unión de naciones pretendía anular, Japón permanecía en la mira de las naciones regidas económicamente por las compañías multinacionales de autómatas y una nueva confrontación militar a escala global era inminente, al menos eso escuchábamos en las noticias.
Y yo ya no era aquel Daniel con severos problemas de personalidad, la vida al aire libre me había endurecido contra los avatares de una sociedad que todo lo provee a niveles materiales pero nos quita la posibilidad de existir de las formas más tortuosas.

Hacíamos el amor con Tomiko casi dos o tres veces al día, yo me sentía eufórico cada vez que ella se desnudaba en nuestro pequeño cuarto de la cabaña que habíamos encontrado en medio de los bosques o cuando nos bañábamos junto en la cascada al pie del río Jackson White.
Pero no todo dura para siempre y una aciaga tarde ella me persuadió de alejarnos de nuestra casa tomando lo más urgente, como yo ya había depositado toda mi confianza en ella no le pregunté nada y corrimos rumbo al bosque justo cuando el zumbido de tres naves voladoras se aproximaba desde las montanas.

Entonces vimos a una veintena de policías especiales escaneando nuestro último hogar y una ola de desesperación me cubrió cuando ella con los puños cerrados observaba como esos hijos de puta destruían sus plantas de Tomates y tiraban los enceres al césped rompiendo las ventanas.
Un viejo conocido bajó de una de las naves de bruñido color negro, era el agente Smith con su patético rostro de perro del sistema y su actitud arrogante.
Entonces fue cuando la derribaron.

Algo caliente rozó mi oreja izquierda como si un insecto llameante me atravesara los oídos, pero fue sobre el la espalda de Tomiko que el misil pequeño pero letal de energía reventó dejándola inconciente.
__ ¡Hijos de puta!
Grité disparando mi arma contra la espesura del bosque que al anochecer se tornaba indivisible pero pletórica de miradas agresivas.

Mi Balkk 378 de rayos expansivos derribó algo cerca de nosotros, sentí un bufido de dolor y vi cuando la vista se me acostumbró a los reflejos de múltiples disparos que le había dado a dos oficiales que a pesar de sus armaduras caían sobre algunos compañeros.
Entonces una horda de milicos cayó sobre mí y me dieron un golpe tan fuerte en la nuca que antes de perder el conocimiento solo pude ver como Tomiko era metida en un contenedor exoplasmático para inmovilizarla.

No se si estuve soñando o me habían drogado pero comencé a repasar en mi mente los momentos más importantes de mi vida y salvo la muerte de mi querido perro Adolfo y mismo la de mis queridos padres, todo lo demás estaba indisolublemente ligado a esa bellísima japonesa que había comprado hacía casi un año ya.
Escuché órdenes a los gritos y botas golpeando sobre una superficie rugosa, era como un túnel donde me encontraba o tan solo mi mente comenzaba a recuperar la cordura luego de haber sido sometido a horas de interrogatorio.
__ ¿Usted es comunista?
__ ¿Cuándo conoció a Ozamu Matsushita?
__ ¿Cuándo pretenden tomar el poder y como?
__ Un vaso de agua por favor.

Continuará.

Minami Haduki

Minami Haduki
Por: Darío Valle Risoto


Como verán en el post anterior no me pude contener de este tremendo problema del ordenador super lento gracias a la última actualización de Firefox o porque se me coló un virus, la verdad que no lo se pero acabo de isntalar el Google Chrome y la máquina recuperó su rapidez habitual y creo que hasta anda un poco mejor pero como hace días que me tiene de los pelos en una de esas era como solia funcionar. No les molesto más pero he vuelto y festejaremos con esta nueva cosplayer que tal vez esté demasiado vestida para algunos gustos aunque no me pueden negar que merecería un abrazo amistoso…