Una pausa en la ruta

Una pausa en la ruta
Por: Darío Valle Risoto

Recordar suele ser un acto automático, vienen las imágenes mentales generadas por una concatenación de pensamientos fortuitos y luego se atan estos a unos y otros para llegar como un barco sin vela a puertos extraños, casi siempre inesperados.
No tenía gracia ese dolor en la espalda, así que trató de mirarse en el espejo para ver la herida, algo lo había cortado en diagonal desde el hombro izquierdo hasta casi la nalga derecha pero no parecía grave, la sangre estaba seca, oscura. Entonces observó su rostro.
__ Este soy yo. __Se dijo mirando al muchacho en el espejo sucio de ese cuarto de hotel barato al costado de la ruta a Greenville.
__ Mucho gusto… Peter, Peter Normand Usher.
Era él presentándose a si mismo dentro de un marasmo de sensaciones que le subían desde el estómago a la boca como unos trapos sucios y ásperos hasta casi ahogarlo. Vomitó sobre el inodoro sin tiempo a levantarle la tapa, la comida le salpicó los tenis All Star.
__ ¡¡Fuck!!!
Se limpió y mirando hacia atrás en el cuarto vio una t-shirt con el logo de Motorhead sobre la cama. Se la puso, le calzaba bien. Pensó en que debía de ser suya, es decir de Normand Peter Usher…así quedaba mejor.
Entonces vio el cadáver.
Era una muchacha, tenía el cuello atravesado por marcas como de garras, se había desangrado a razón de ello. Así lo imaginó cuando casi se patina sobre la alfombra anegada de sangre coagulada, grumosa, estéril.
__ ¡Elizabeth!
Recordar es un acto automático, rememoró el autobús de pasajeros y bajar a estirar las piernas, comerse un par de donas con una soda en el Diner y luego conversar con esa chica de Atlanta, era simpática, lamentablemente no iba sola.
Un hombre alto, gris, de mirada furtiva dijo ser su esposo, a Normad no le pareció cierto, no encajaban, además ella miraba con temor al hombre. O mentía que era su marido o el hijo de puta la golpeaba.
__Tenemos que alquilar un cuarto, va a amanecer. __Le dijo el marido con voz autoritaria, ella miró a Normand y se alejaron rumbo a las oficinas del Motel junto al restaurante de paso.
Había viajado toda la noche, también estaba cansado, así que también pidió un cuarto, le dieron el trece justo al lado de esta pareja, dos minutos después escuchó que discutían al otro lado de la pared.
Prendió un canuto de marihuana y fumó mirando la televisión en blanco y negro, daban un capítulo de La ley del revolver. ¿Acaso habían retrocedido a los años setenta? Todo a medida que se aproximaba a Greenville parecía envejecer kilómetro a kilómetro.
__ ¡No quiero! __Gritó ella.
__ ¡Date vuelta perra, a ver el cuello! __Otra vez la voz correosa y Normand fumando su porro comenzó a afinar el oído, seguramente le estaba pidiendo el culo, nada raro sobretodo pensando en que la chica tenía buenas caderas…
Un enorme portazo y alguien, salio afuera, poco a poco Normand se arrimó a la cortina y la vio afuera fumando nerviosa, en el horizonte se dibujaba una lengua de sol fina sobre el recorte de las montañas.
__ ¿Te sientes bien?
__ No sabía que estabas al lado, al menos una cara conocida es buena en estos momentos. __Ella se echó subrepticiamente sobre el hombro del joven. Algo le dijo al chico que estaban siendo observados pero no se veía más que las cortinas cerradas de su habitación, la catorce.
__ Tu marido… ¿Te pega?
__ Algo así, digamos que sí, no te metas, es un hombre… complicado. Pero va a dormir mientras haya sol. Quiero caminar.
El aire comenzaba a enfriarse a medida que el sol levantaba algo de viento y era como si la helada noche se desprendiera del refugio de la tierra y se elevara a través de los huesos de los dos jóvenes que parecían ser los últimos habitantes de la tierra. Las líneas de habitaciones del motel en forma de “U” rodeaban una pequeña fuente de agua. Ella se lavó las lágrimas con la salida que provenía de la boca de la estatua de un santito desnudo.
__ ¿De verdad es tu marido?
__ Algo así. ___Dijo, mirando hacia su habitación que permanecía a oscuras. Normand advirtió que había dejado su cuarto abierto y se veía al Marshall Dillon dispararle a alguien en la serie.
Volvió al presente, miró su remera con el diseño de la Cabeza de motor y luego a la chica muerta, pronto podría llegar la policía y como explicarle que luego de que habían cogido tuvieron la intempestiva visita del tipo alto y delgado de piel gris que había dicho ser su marido. ¿Cómo explicarles que luego de matar a la chica el hombre se transfiguró y que felizmente Normand tenía ese enorme cuchillo campirano que llevaba para regalarle a su abuelo Lucas y que en medio de la lucha no supo como le había atravesado el corazón a esa cosa?
¿Qué carajo hacia un vampiro viajando con una muchacha por la carretera del este?
No había muerto del todo por la cuchilla de caza hasta que Normand le empujó la hoja y la empuñadura de plata tocó su carne reseca, entonces lanzó un chillido y se hizo polvo todo él, hasta su ropa desapareció.
¿Cómo explicarlo?
FIN

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