Las Tortugas Ninja Mutantes adolescentes: Muy pobre

Las Tortugas Ninja Mutantes Adolescentes
Por: Darío Valle Risoto

 
Ya he perdido la cuenta de las películas que se han hecho sobre estos personajes nacidos en la historieta y que haya por los ochentas tuvieron gran repercusión en dibujos animados. Esta película incursiona en personajes generados por captura de movimientos y luego llevados a la realidad virtual que de verdad están buenos a diferencia de dos o tres películas que se habían hecho años atrás donde se usaban trajes con cabezas animatrónicas.
 
En este caso se usa y abusa de los efectos generados por computadora en una película que pretende ser de mucha acción, trepidante y fabulosamente atractiva si tenemos catorce años pero quizás muy poco de interesante para los que tenemos algunos años más que esos y por suerte nos saleamos esa época oscura llamada adolescencia.
 
Megan Fox quizás sea el único e interesante atractivo porque las tortugas si bien tienen buenos aspectos y cada una su personalidad por momentos parecen unos idiotas raperos verdes que hacen chistes aún al borde de la muerte y es que eso a los yanquis les gusta mucho pero a veces se pasan de la raya como en toda esta historia que no aporta nada nuevo a la mitología de las tortugas mutantes y solamente es una nueva versión de lo ya visto pero por momentos solamente apoyada en lo visual pero con un guión por demás pobre.
 
Pero trato de explicarme con que desde luego que la historia es por demás inverosímil, de eso se trata, cuatro tortugas de laboratorio transformadas en guerreros ninjas por una rata que sufrió el mismo percance genético se enfrentan a Destructor que pretende echar una toxina venenosa en Nueva York, si, igual que el lagarto de The Amazing Spiderman y tanto villanos que la tienen con esta ciudad…que le vamos a hacer.
 Megan Fox sigue pedaleando a por una buena película sin suerte aún.

Demasiada fe, demasiadas religiones

Demasiada fe, demasiadas religiones
Por: Darío Valle Risoto

Supongamos por ejemplo que a su puerta golpean un par de personas de aspecto pulcro y mirada bonachona que le obsequian una serie de folletos sobre la existencia de un culto que venera a los Unicornios Rosados Voladores y que tienen mucha información al respecto, es más: le invitan a reuniones donde leerían una serie de libros inspirados por estos animalitos tan simpáticos que solo buscan su bien y el de la humanidad toda.
Probablemente en estos tiempos usted busque una cámara oculta de esos programas estúpidos donde le toman el pelo a la gente y luego hacen que todos se rían de ellos o piense que se trata de una joda perpetrada por uno de esos amigos que siempre lo gastan a uno y nunca faltan.
El tema es que al ratito, digamos unos dos minutos de que esta brillante pareja le habla de los bienes de pertenecer a la secta de los Unicornios Rosa, usted comienza a experimentar la aterradora sensación de que de verdad están absolutamente convencidos de que el mundo fue creado por el gran unicornio primero y que este animal celestial envió a su primer hijo para que muera para lavar los pecados de nosotros los bípedos infernales.
Luego de que sus palabras se transforman en una especie de mantra donde usted escucha solamente: Bla, bla, bla, comienza a percatarse de que hay ciertas palabras como: vida eterna, purificación, redención, pecados, nuestro señor, bendición y milagros forman parte de una preciosa lista de absurdos propios de dos personas que o se drogaron duro o que están más locos de lo que se puede consentir, sin embargo estos individuos son dos personas de trabajo, ¿honestas?, eso estará por verse, pero de todas formas parecen gente buena, de la llamada gente bien que no le hacen mal a nadie.
Gran error, los que pululan por el mundo tratando de contagiar su proverbial iluminación no suelen ser inocentes y si de alguna manera lo pensamos estaremos cayendo en las garras de una duda intelectual que nada tiene que ver con el sentido común y mucho con ese gran invento de la Fe.  Porque en cuestiones de fe no se admiten dudas, es una sensación que parte del interior y nos hace creer en cualquier porquería para seguir llevando esta vida de mierda a la que fuimos traídos sin preguntarnos cuando ni donde.
La fe es una suerte de sentimiento sobre lo que debería ser y nunca será, sobre lo que existiría si viviéramos en el mundo de Oz o de lo que afirmaremos si existe, si estamos completamente locos de la cabeza.
La fe nos hace arrodillarnos esclavizados por rituales ancestrales de sumisión que nacieron antes de la ciencia en mentes primates que solamente consideraban el mundo desde un punto de vista mítico e irreal y todo lo que a su alrededor les era desconocido debía ser rápidamente explicado por medio de la magia y la superstición.
La fe enceguece al punto de pensar que un ser humano como cualquiera, un tipo como usted y yo es una especie de iluminado, guía conductor, pastor, papa, padre, mesías, mártir consagrado que tiene la potestad de conducirnos en la vida curiosamente para el lado que directamente o indirectamente los va a enriquecer y llenarlos de poder lo que es casi lo mismo.
Entonces si usted saca a patadas en el culo a este par de loquitos de la cabeza que creen en los grandes unicornios rosados probablemente no tenga mayores problemas a menos que se trate en cambio de cristianos de cualquier secta: católicos, testigos de  Jehová, mormones, evangélicos, metodistas, pentecostales y un largo etcétera de diferentes formas de interpretar un libro que es un enorme compendio fantasioso de la supuesta génesis del hombre en su primera parte y luego una especie de narración con variados enfoques sobre el hijo de un dios que fue fabricado a base de robar cosas de diferentes mitologías anteriores y contemporáneas del dichoso libro.
Aún así y pese a que estamos en el siglo XXI, calendario gregoriano mediante, donde la ciencia y la tecnología emanada de esta ha llegado a lugares insospechados, todavía debemos asistir a esa insoportable cháchara cristiana de gente que solíamos pensar que era inteligente y sana, todos tenemos algún pariente o amigo creyente. No importa creyente en que, en cualquier porquería, desde dios y su hijo Resucristo hasta en lo más absurdo como la astrología, la lectura de manos, la borra del café, Buda y la piramidiología entre cientos de pelotudeces varias que solamente hacen del mundo esta bolsa de absurdos que solamente nos han traído cosas más malas que buenas.
Por lo tanto si usted es de esas pocas personas que cree en la mitad de lo que ve y en muy poco de lo que escucha estoy con usted, si usted es de esas personas que no tiene fe en nada, no cree más que en la amistad sincera y piensa que las religiones son una basura, cuénteme como amigo.