Emi Kobayashi

Emi Kobayashi
Por: Darío Valle Risoto

Mucho calor en el Uruguay, en menos de una semana la temperatura a llegado a casi los treinta grados y en el norte los a superado por lo que compartir algunas fotos de emi junto al mar y en el bosque es una suerte de refresco, hace ya un poco más de un año habíamos publicado algo de esta bella modelo japonesa, una clásica belleza para disfrutar mientras le aumento la velocidad al turbo.
 
 
 

Cuentos de Robots I Parte: 15

Cuentos de Robots
Parte 15: Adiós mi querido Adolfo
Por: Darío Valle Risoto

Ella creo que intentó detenerme pero sin embargo sabíamos los dos que en el preciso momento en que nuestras vidas se habían cruzado todo cambiaría indefectiblemente. Tomiko se acercó a la puerta del apartamento y comenzó a escuchar las voces que a metros en el corredor hablaban de nosotros.

__ ¿Todo bien agente Smith?
__No soldado, hay algo raro en los datos del apartamento que acabamos de dejar, la chica no da reflejos de vida en un 100%, hay algo raro. __Dijo mostrándole el escáner a uno de los policías militarizados.
__ ¿Puede estar enferma?
__Hay tres colores en los biodatos, uno: vida absoluta y es verde, dos: vida con enfermedad y es amarillo, si fuera un robot común daría color azul.
__ ¿Y en este caso?
__Todo blanco, ni siquiera sabía que el escáner tenía esa función.
El policía martilló su arma y sus compañeros hicieron lo propio, el agente Smith les siguió a prudente distancia.

Cuando yo buscaba mi ropa y metía rápidamente lo más urgente en una mochila escuché un estruendo y ruido de maderas rotas, también los vidrios que separaban a mi vivienda de la terraza estallaron cuando disparos de balas de gas llenaron de humo el recinto principal de mi casa. Al intentar salir Tomiko estaba de pie en medio del pequeño corredor que conducía a mi cuarto, el humo solo me dejaba ver su silueta.
En medio del humo uno de los policías la vio y se tiró sobre ella, otro fue detenido por una sombra que lo golpeó y las mandíbulas de mi querido perro Adolfo se abatieron muy cerca de su garganta felizmente cubierta por la armadura.
El tercer policía le disparó a mi perro mientras Tomiko intentaba que yo no volviera a por mi arma.
__Permanece en el cuarto, yo me encargo. __Me dijo con voz demasiado tranquila para la situación.
Adolfo rodó atravesado por un disparo sobre un charco de su propia sangre, escuché un doloroso alarido desde mi cuarto justo cuando los gases comenzaban a hacerme perder el conocimiento.
Luego me enteré que Tomiko terminó rápidamente con los tres agentes y el funcionario Smith del gobierno, moviéndose con rapidez sobrehumana les fracturó los brazos, les rompió el cuello o les aplastó la cara con sus propios fusiles de plasma.
Cubierta de sangre me tomó sobre su hombro y me sacó de allí saltando por la ventana hacia la calle.

EN ESE MOMENTO EN TOKIO
Okamoto entró corriendo al despacho de su jefe, encontró a Ozamu Matsushita sentado golpeando con un lápiz sobre el escritorio mientras saboreaba un chupachup.
__Se… señor… los datos, nuestro prototipo ha matado, señor…
__Los sé mí querido Shijemi, me lo temía, yo me lo temía desde el principio.
__Pero, las leyes de la robótica de Asimov son…
__No son nada mi estimado Shijemi Okamoto, ya lo hemos superado hace años y este es el resultado, hemos creado bioandroides demasiado humanos.

Continuará.