Aplaudan al mono

Revista Conozca Más

¿De dónde viene la costumbre de aplaudir?
Es otra de tantas características que heredamos de los monos. El notable biólogo Charles Darwin descubrió que cuando los primates se sienten felices por algún hecho o acontecimiento, suelen hacer chocar la palma de una mano contra la otra, y se produce así el característico sonido ‘clap’. Los humanos repetimos esa conducta que no trata de reconocer el mérito de acciones ajenas, sino de expresar mero júbilo o emoción por cualquier situación.
 

Anna Konno: Blanco y Amarillo

Amarillo y Blanco
Por: Darío Valle Risoto

Hemos colgado tantas fotos de Anna que corremos el riesgo de repetirlas, acabo de pasarme un buen rato tratando de colocar en otras carpetas aquellas publicadas pero la verdad que son cientos de ellas, tal vez pasen el millar y aunque las he tratado de clasificar por ejemplo por los colores, etc a veces es complicado pero vale la pena volver a encontrarnos con nuestra modelo preferida de la nación del sol naciente.
 
 
 
 
 

El Flagelo Musulmán

El Flagelo Musulmán
Por: Darío Valle Risoto

Si bien considero que todas las religiones son absolutamente negativas para el progreso del ser humano, la religión musulmana es por lejos la que ostenta el primer puesto en este tema de retardar el avance de la humanidad hacia una era donde todos podamos convivir con la única fe posible de admitir que sería en la ciencia y por ende en el hombre mismo.
Es inobjetable que las culturas bajo la égida del Islam le han aportado múltiples cosas buenas al hombre y eso sería motivo de una larga lista pero a diferencia de lo que sucedió dentro del ceno de otras religiones en el Islam no existe separación posible entre política y religión lo que es absolutamente peligroso y las pruebas de la historia están a la vista. Toda guerra para ellos es una guerra santa y no admite segundas lecturas, para los musulmanes cada “feligrés” debe cumplir con las doctrinas que son interpretadas desde el Corán así como han sido retorcidas e interpretadas las doctrinas católicas y de otras religiones.
El concepto de muerte cumpliendo con los mandatos de la fe tiene mucho parecido a aquellas concepciones católicas que no hace mucho tiempo y de alguna manera aún hoy sostenían y sostienen que hay una vida mejor luego de esta vida y por lo tanto morir por aquello en que creemos está bien visto a los ojos de dios. Nada más absurdo y sin embargo creído y defendido por una gran parte de los seres humanos bajo distintas demencias religiosas.
Una persona que puede llegar a volarse en pedazos a nombre de su dios no está nada bien de la cabeza tal como tampoco lo están los popes del cristianismo que siguen estafando a millones para mantener un cuento absurdo, más afortunadamente el catolicismo ha progresado al menos un poco hacia los derechos humanos y bastante si lo comparamos con el Islam.
Lo curioso de este tema es que nos han educado con la estúpida idea de que debemos respetar todas las creencias lo que es como permitir que esta locura peligrosa siga perviviendo entre los hombres solamente porque millones de ellos la defienden aunque esto signifique muerte y destrucción. ¿Por qué hay miles de occidentales que se convierten al Islam? ___ Probablemente sean hombres y mujeres frustrados por la vida que solamente quieren hacerse notar, lamentablemente esto puede terminar en terribles atentados contra la vida de inocentes.
El terrorismo es funcional a ambos lados del río, de aquel lado insufla de fe a loquitos que se dan contra una pared o se revientan en pedazos por Alá y de este se solventan inmensas industrias del armamento y lo que es peor se pueden sostener gobiernos de cuño derechista con el cuento de defendernos de estos demonios de turbantes.  Ensayamos diálogos de sordos entre religiosos en una especie de manicomio absolutamente surrealista donde Judíos, Budistas,  Cristianos y Musulmanes abogan por la coexistencia y la paz un día y al otro mandan tropas, hombres bombas, misiles o simplemente arengas a por el asesinato a nombre de sus fantasías esotéricas.
Afortunadamente dentro del Islam como lo es dentro de la fe católica o el cristianismo si vamos más lejos hay diferentes orientaciones y posturas que han degenerado hacia otras vías e interpretaciones aportando buenas herramientas para que también se odien y maten entre ellos porque según parece no hay límites para el odio en estas personas. Examinemos cualquier cultura musulmana y veremos una población que vive bajo la bandera del miedo y dentro de un férreo control social que a nosotros si nos comparamos nos deja como seres libres absolutos. Claro que el concepto de libertad es cultural y desde sus ojos nuestra decadente civilización occidental y cristiana es el peor enemigo, enemigo a destruir o a asimilar dentro de su religión vía asesinato o conversión.
Imaginemos los absurdos discursos de mr. Danger Bush arengando a una guerra santa y al loquito de Sadam Hussein parloteando acerca de la madre de todas las guerras y luego pensemos en los cientos de miles que han muerto y van a morir solamente porque creen en una u otra forma de una mierda de concepto de dios que de nada le sirve a la humanidad más no sea que para generar por siempre odio y muerte.
Por supuesto que usted me dirá: “No todos los musulmanes son iguales” o “No todos son terroristas” más debemos reconocer que creen en lo mismo y por acción u omisión permiten que el estado de guerra permanente siga existiendo, tal como debemos reconocer también es cuota parte de por ejemplo el estado de Israel o los propios Estados Unidos.
Pero acaso me sobreviene una idea muy difícil de asimilar para un anarquista que termina en la siguiente e incómoda pregunta: __ ¿Que sería del planeta si el estado de Israel o los usamericanos no frenaran esta plaga?
 
 ¿Secuestro, tortura y asesinato a sangre fría en nombre de dios?

Cuentos de Robots I Parte: 11

Cuentos de Robots
Parte 11: Extrañando a una máquina
Por: Darío Valle Risoto

    Ir a trabajar se había transformado en una verdadera tortura porque comencé a extrañar a Tomiko más que al aire y a la vida misma, cuando le confesé a mi analista que al fin había decidido comprar a esta compañera se quedó en silencio y escribió más de media página de sus malditos apuntes antes de volver a mirarme.
__ ¿Cómo te sentís?
__Bien…, feliz, loco, enamo…
    Me miró con esa cara de judío intelectual que a veces me solía poner bastante antisemita y furioso, como ahora.
__ ¿Dijiste?
__Enamorado, lo sé, estoy enamorado de una máquina, de un ser artificial que ahora mismo me está esperando allá abajo con Adolfo.
    El siquiatra trató de disimular pero su curiosidad no pudo más y se arrimó al ventanal, allá abajo a cuatro pisos una chica japonesa estaba sentada mirando a unos niños jugando con el perro de su paciente.
__ ¿La chica de la camisa rosa?
    Caminé a su lado y ambos compartimos un cuadro realmente encantador, por un momento pensé en abrazar a mi analista para hacerle una broma pero seguramente me internaría de por vida en un asilo y se comería la llave.
    El doctor trató de volver a su siento y me imaginé su cabeza tratando de encontrar las palabras exactas para mis neurosis, como para desquitarse los buenos mangos que me estaban costando esas sesiones desde el accidente de mis padres.
__ ¿Qué le parece?, ¿Linda no? __Le dije sintiendo que había dicho las cinco palabras más estúpidas del día.
__Lo importante sos vos y como estás llevando todo, ¿Y Beatriz?
__ ¿Qué con Beatriz? __Inmediatamente me arrepentí de haberle contado de aquel sábado en que llegó borracha acompañada del nabo de Arturo y se bañaron juntos y yo en mi habitación con una erección más grande que la pirámide de Giza y mi masturbación salvaje tratando de escaparle a ese deseo de meterme debajo de la ducha y quitarle de al lado a ese baboso.
__La chica que vivió unos meses en tu apartamento, ¿Ya se fue?
__Si, con una amiga, conoció a Tomiko a poco de haber llegado.
    El timbre sonó como el campanario liberador y le di la mano al doctor y también el cheque del mes y salí corriendo escaleras abajo antes de que llame a los loqueros.
    Tomiko brillaba como mil soles y se estaba nublando, Adolfo nos rodeo con su correa obligándome a abrazarla, ella sonrió y me dio un corto beso en los labios, olía a violetas o jazmines, bueno, a una de esas flores buenas… yo que sé.
    Caminamos por la avenida Segovia rumbo al sur alejándonos de casa, era sábado y aunque tenía una tonelada de archivos que revisar sobre posibles clientes de la agencia que le estábamos robando a la competencia no me preocupé por nada hasta que ella me miró algo preocupada.
__ ¿Puedo hacerte una pregunta?
    Me miró con ese rostro de ojos oblicuos que haría confesar hasta a un mudo y le sonreí mientras el perro volvía a querer enredarnos.
__Desde luego.
__ ¿Cómo vivías antes de que yo…?
    Una anciana mujer caminaba cerca de nosotros, una robot de brillante plateado le llevaba las bolsas del mercado mientras que algunos automóviles se detenían en la zona peatonal para que crucen.
__Si una palabra describiera fielmente mi vida antes de vos, esta sería: Rutina.
    La robot que ayudaba a la anciana perdió dos naranjas de adentro de la bolsa y su dueña la increpó, dejó un bolso en el piso y recogió las frutas con sus delicados dedos muy delgados y prensiles.
__Rutina es una palabra cuyo significado puede ser ambiguo.
__ ¿Tiene un lado bueno?
__Si la rutina te hace ser más eficiente es buena palabra, pero si te detiene en una ininterrumpida sucesión de las mismas cosas es realmente triste.
    Me miró y le acortó la correa a Adolfo que había orinado encima de un container de periódicos, al acercarme para quitarlo de allí vi en grandes titulares: “Japón acusado de experimentar con Bio-Ciencia en la fabricación de Androides”
    Encontramos una pequeña plaza rodeada por enormes rascacielos de un centro de finanzas del sur de nuestra ciudad Central, allí le compramos al perro algunas galletas para que se tranquilice y nos sentamos en unas cómodas reposeras, sin embargo Tomiko me hablaba y yo me había quedado pensando en los titulares.
__Discúlpame pero necesito comprar un periódico.
    Eso es lo que te preocupa, me dijo señalándome la enorme pantalla gigante que apuntaba a la avenida Confederación donde un periodista evidentemente cibernético leía la siguiente noticia: __ “El gobierno central piensa limitar la compra y venta de los últimos modelos cibernéticos, el parlamento está discutiendo sobre las últimas limitaciones impuestas por la comunidad de Naciones en torno a los autómatas fabricados en Japón”
__Ya lo escuché antes, hace dos días, el mismo día en que te llamé para que me recogieras, no te preocupes, nada va a pasar.
        Sentí que la saliva apenas me bajaba por la garganta y el estómago me dio un vuelco tan violento que temía vomitarme allí mismo. ¡Justo cuando había encontrado a alguien en mi vida me la iban a quitar!
__Y si prohíben a los…
__ ¿Los robots? __Me dijo sonriendo. __A los robots, nunca, el mundo se detendría, pero a nosotros sí, no quieren bioandroides tan perfectos, comprendo que tengan miedo.
    Un curioso viento se levantó, en la pantalla pasaban esos asquerosos comerciales de aparatos para adelgazar, Tomiko me cerró el saco cuidándome del frío como si fuera una madre, una hermana mayor o una esposa.
__Pero… ustedes nunca nos harían daño, las tres leyes de la robótica están en sus programas y…
    Tomiko no me dejó hablar, me besó profundamente como aquel primer beso en que pareció explorarme, reconociendo cada rincón de mi boca antes de hacernos el amor, pero en este caso creí en que no se trataba más que de alejarme de una conversación riesgosa para mi seguridad personal.
    Esa noche la vi observándome preocupada cuando me rehusé a amarnos y me quedé en la cama a su lado tratando de ordenar mis ideas, sabía bien que no tenía el perfil del superhéroe o del revolucionario pero por nada del mundo permitiría que me quiten a Tomiko de mi lado.
    Estaba seguro también de algo, Tomiko tampoco me dejaría así nomás.

Continuará.