Neo Vampiros 06: Botín de guerra

Neo vampiros 06
“Botín de Guerra”
Por: Darío Valle Risoto

__Era un niño retraído, en la escuela lo tenían de hijo, le pegaban, le quitaban la merienda, los niños suelen ser muy crueles con otros niños más débiles. __Dijo mirando a lo alto como quién recuerda algo de lejos.
__Santiago era flaquito, asmático, pero nunca pensamos… __La anciana se quedó sin palabras, Lorena, esperó prudentemente a que siguiera recordando.
__Cuando cumplió dieciocho se metió al cuartel del departamento, era una de las pocas opciones en el interior en aquellos tiempos, creo que ahora también. __Sonrió por obligación.
__Comenzó a crecer, le daban buenos guisos y hacía ejercicios, también se hizo hombre yendo a los quilombos los días de asueto. Tenía veintidós años cuando atraparon a aquellos subversivos en la capital del departamento.
__ ¿Y? __Preguntó la joven, una luz tenue penetraba por la puerta abierta del corredor de la casa de salud, la anciana tomó un breve trago de té y miró a la pálida chica, sus uñas pintadas de negro eran cosa extraña para una muchacha tan bien educada.
Lorena llevaba sus lentes oscuros y se había sentado lejos de la lámpara de lectura del sillón de Amanda que sonreía por cortesía, pero le dolía recordar.
__Imagínate, era retraído de antes…, después de ese incidente se volvió un tipo hosco, pasaba mucho tiempo en el cuartel, hasta lo habían ascendido y no nos dijo, cierta vez trajeron unos muebles a casa. Según él eran: “Botín de guerra”. __La anciana tomó un sorbo largo de su té que ya debía estar frío.
__Allí me di cuenta que había perdido a un hijo. __Unas lágrimas se derramaron lentamente por su mejilla, se las secó con el dorso de la mano y continuó.
__Encontré un álbum de fotos revisando esos muebles, allí había una familia completita mijita, se veían felices, cumpleaños, unos nenitos jugando, padres jóvenes.
__Y el que le dijo.
__Que estaban muertos, que habían atentado contra la patria y que había sido su deber de soldado. Ese día perdí a mi hijo para siempre, lo eché de casa, sus hermanos le quitaron el saludo, nos gritó comunistas, a nosotros que siempre fuimos blancos como hueso de bagual.
Lorena permaneció en silencio.
__Acá tenés la dirección, hacé lo que tengas que hacer. __Sacó una tarjeta manoseada de la mesa de luz, Lorena hubiera querido agradecer, pero se fue sin decir una palabra.
Un lujoso Mercedes color verde metalizado con chofer de rostro pétreo. Ambos le pertenecen al Coronel retirado Santiago Moro, la casa de Carrasco también y una rubia teñida de veinte años que se pule las uñas y canta un tema de Bola Ocho.
Lorena termina de agotar la sangre del cuello del chofer, aún con la boca húmeda y carmesí rompe la puerta de la casa, el Coronel ya no es un niño flaco, inocente y asmático, ahora comparte su Botín de Guerra con una pobre mina, puras tetas.
Todos mueren. 
Juicio y castigo
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