Neo Vampiros 04 : Blood Shopping

Neo Vampiros 04
“Blood Shopping”
Por: Darío Valle Risoto

__Tengo hambre __Suspiraba Paula, sentada a su lado Lorena miraba a través de las diversas cabezas de la gente. Sentadas en el patio de comidas del Shopping, había demasiada luz y eso no le gustaba a la chica de negro.
__Tráeme dos panchos y una cerveza de a litro. __Le pidió a la inexpresiva empleada que miró a Lorena. __Ella no quiere nada. __Agregó su amiga ante el silencio de la chica pálida.
Una pareja común, el padre carga a un bebé en brazos, la madre lleva una pequeña niña de la mano que come un helado, ambos sonríen, pasa un guardia de seguridad hablando por su intercomunicador, la vidriera de una librería, un par de promotoras de una reconocida tarjeta de crédito.
Lorena casi no recuerda a sus padres, pero sí al vampiro….
Tenía diecisiete y ya hace demasiados años de eso, el se acercó una tarde nublada, parecía de noche, tenía los ojos más extraños que nunca hubiera visto, la sedujo casi sin hablarle, luego… la inmortalidad.
¿Por qué a ella?
¿Los vampiros no eran una fantasía?
__Tenés que sobrevivir lo que sea necesario para vengarte de esos hijos de puta que mataron a tus padres. Le dijo luego del tercer día.
1985, vuelta a la democracia.
__Es una maldita farsa todo esto, nadie les va a tocar un pelo, ya pactaron la impunidad. __Le dijo Marcos con rabia. Estaban en medio del acto de la explanada Municipal, tocaba el grupo Quilapayún: “Tío Caimán”, la gente bailaba. Dieciséis años, Marcos era otro hijo de desaparecidos, llevaba su bandera del frente sobre los hombros, Lorena ya era Anarquista y vampiro que es casi lo mismo.
1989
Referéndum, ganó el voto amarillo
Marcos había muerto de Cáncer un año antes, menos mal que no tuvo que soportar esa mierda.
Lorena aún no había conocido a Paula cuando años después andaban juntas por las calles, siempre de noche. Demoró un tiempo prudente en confesarle de su condición de no-muerta.
__Estas muy distraída ché.
Lorena ve a alguien conocido y deja a su amiga comiendo su pancho, camina lentamente detrás del tipo que cercado por dos guardaespaldas enormes los deja detrás y entra a uno de los baños del Montevideo Shopping Center.
Ella hace lo propio en el baño de mujeres de junto, mira al techo, hay una abertura que comunica con el de los hombres y en este caso también de los perros.
Cuando el tipo la ve bajar desde encima de su cabeza arrastrándose por la pared con los enormes colmillos a la vista, piensa en gritar… solo lo piensa.
Marcos no lo hubiera aprobado, era un estúpido pacifista.

Juicio y castigo