Una Paula para conectar: Parte 4

Una Paula para conectar: Parte 4
Por: Darío Valle Risoto

Benito lo recibió con su acostumbrado nerviosismo, curiosamente estaba pulcro y limpio, con una túnica azul que parecía de un empleado de Manzanares y no de un Físico.
__Hice otra prueba con el gato…lo perdí. ___Con la misma mueca de un niño que extravió sus lápices de colores lo arrimó a la pantalla de la computadora principal.
__ ¿A dónde lo mandó?
__ París, catorce de Julio de 1789. __Sonrió esperando una respuesta.
__¿Por ahí no fue la revolución?
__El día de la toma de la Bastilla __ Agregó como si fuera un profesor de historia.
__ ¿Y no volvió?
__ No, ajusté la máquina para que lo tenga una hora allí y lo recupere, pero nada apareció en ella, acá solo fue un par de segundos, ya lo sabe…
__El tiempo es relativo ___Repitió Luís sentado frente a la pantalla donde la figura de un gato con la leyenda: Game Over se repetía incesantemente.
__ No se que le pudo haber pasado, tal ves se incorporó dentro de una pared, debajo de un carro, quién sabe. __Opinó estableciendo una serie de posibilidades.
__ ¡Se lo deben haber almorzado! __Bromeó Luís, pero Bruno no se rió, encogió los hombros y volvió a iniciar el sistema.
Pasaron parte de la tarde entre programas, idas y venidas y proyecciones truncas, Luís preparó algo de cenar, tuvo que obligarlo a sentarse a comer, frente a él en la mesa donde antes descansaban los planos. Seguía elaborando sus teorías en el aire, era como si detrás de sus pesados lentes de aumento, su mente trabajara a miles de kilómetros por hora.
__ En el cuento de Wells, ¿El tipo viaja con la máquina, no se tratará de eso?
__ No era una buena idéa, pero con conectarle un artefacto detector al espécimen es suficiente, lo importante es mantener contacto virtual, no se sabía si las ondas podían burlar al tiempo y el espacio, pero tal parece que sí. Aunque la vecina se haya quedado sin gato.
__ La cuarta dimensión___ Pensó en voz alta Luís mientras servía vino para ambos, Benito comía con ganas, se preguntó cuanto hacía que estaba metido en el proyecto desde el día anterior, seguramente se había bañado no por limpio sino para mantenerse despierto.
__ Apenas estamos rozando sus secretos Luís, ¡estamos haciendo historia! __Le dijo masticando con la boca abierta y apuntándole con el tenedor, tomó un pedazo de pan y lo metió en su huevo frito.
Luís miró la máquina que parecía un enorme Mamut descansando, pensó en que la idéa de terminar como el gato de la vecina no era muy buena.
__ No creo que estemos listos aún para que viajes en el tiempo mucho más allá de unos minutos, ¿Estás listo para hacer una pruebita? ___Dijo limpiándose la boca con un repasador y sin esperar respuesta se fue a la computadora nuevamente, Luís juntó los platos y los apiló, sintió un miedo incalculable, le temblaron las piernas.
Sin pensarlo mucho se dejó meter en la máquina y antes de que pudiera cambiar de opinión lo invadió un fulgor verde eléctrico y vio desaparecer a través del cristal todo el galpón en una especie de niebla gaseosa. Sintió un temblequeo, parpadeó tratando de ver algo y de pronto ya no estaba en la máquina sino parado fuera de ella en medio del círculo que Bruno había trazado en el piso con coordenadas anotadas con tiza. El científico lo abrazó y lo colmó de palmadas en la espalda.
__ ¿Cómo te sentís?__ Lo tuteó.
__ Bien, creo que bien, siento un hormigueo como si se me hubiera dormido el cuerpo, pero bien. ___Se dejó llevar a una silla, Benito se sentó frente suyo y le mostró un reloj. Había pasado una hora desde que se había metido en la máquina, sin embargo para él solo había transcurrido un segundo.
__ Te adelantaste una hora en el tiempo, te aseguro que la espera para mi fue terrible, hasta lavé los platos, mira. __Era cierto, era la mejor prueba, como por arte de magia los platos que segundos antes estaban sucios, así como el mantel, todo estaba en orden, el hombre mientras esperaba había ocupado el tiempo dejándole pruebas suficientes de que aquello era cierto.
__ Para mi fue solo un instante, miró a la máquina que atenuaba su zumbido hasta apagarse, Bruno lo auscultó para ver si su corazón estaba perfectamente, le preguntó sobre su vista, si sentía algún mareo, pero todo parecía normal, en síntesis, le había ganado una hora al dios del tiempo. Ya era un hombre del pasado.
__ ¿Y ahora?
__ Lamentablemente nos queda Uranio para un par de pruebas, tendremos que conseguirlo de alguna manera, este me lo robé de los desechos químicos de un laboratorio. ___Confesó cargando el pesado recipiente de plomo en su caja de seguridad. Luís se aproximó a una estantería donde descansaban dos extraños relojes con dos pantallas, eran demasiado grandes para ser normales, Bruno le indicó que tendría que terminarlos cuanto antes si quería enviarlo lejos fuera de este tiempo y recuperarlo.
__El gato tenía uno, pero ya sabes que los gatos no saben la hora.
__ ¿A que se refiere?
__Creo que es importante recordar el lugar donde el espécimen se incorpore y volver al mismo exactamente para ser recuperado en el tiempo convenido, por eso el reloj tiene dos pantallas, una para el tiempo…digamos conceptual, el otro es regresivo y marca cuando se deberá regresar, el gato debería estar en París unas dos horas y regresar, claro que…
__Los gatos nos saben la hora ___Interrumpió Luís.
__Hice tres, el gato se llevó el prototipo, estos dos son los últimos, no podré fabricar más, ya no me queda dinero y no te voy a aceptar un peso más, si tan solo consiguiéramos la forma de…. ___Se arrimó a la computadora sonriendo, luego lo miró a los ojos. ___Mañana si estas dispuesto, estará con suficiente fuerza para enviarte a otro tiempo, ¿El pasado o el futuro?
__ Parece que me está ofreciendo un viaje de turismo, la verdad que el futuro me parece mas interesante, salvo que no me pueda recuperar y terminen internándome en un loquero si es que en el futuro los haya.
Por supuesto que no durmió demasiado durante la noche, al día siguiente se despertó con un gusto amargo en la boca, fue hasta la heladera y tomó un largo trago de jugo de naranja, comenzaba a pensar en que de alguna manera este mundo nunca le había parecido realmente suyo.
Cuando llegó, Bruno ya había tomado su característico aroma a transpiración, tenía los pelos desarreglados cual Einstein tercer mundista y tomaba satisfecho grapa miel de la botella.
__ ¿Estás pronto muchacho?
__ Para eso vine, ¡el futuro es mi destino! ___Dijo como quién recita un eslogan publicitario.
Casi una hora después ataviado con pantalón y saco negros y una pulcra camisa blanca, se metía en la cabina, poco antes el científico le había colocado el extraño reloj en la muñeca izquierda, habían convenido adelantarse veinticinco años en el futuro, la playa parecía el lugar más seguro donde aparecer, ya que la ciudad podría cambiar en cuarto de siglo y siempre pendía la posibilidad de aparecer dentro de un muro o a varios metros del piso.
Volvieron el zumbido, el cosquilleo en el cuerpo y el extraño fulgor, el lugar volvió a ser ocupado por una densa niebla que le quitó poco a poco la posibilidad de identificar cosas conocidas como la cara totalmente desencajada de Benito observando a la cabina.
Lo primero que vio fue la rambla costera de Montevideo, nada parecía haber cambiado demasiado, salvo que ya no estaba en la Aguada sino en plena playa Ramírez, miró al parque y ya no estaba, en su lugar había solo césped con flores, caminó por la arena, recordando el reloj, miró la segunda cifra, le quedaban catorce minutos para caminar y observar, luego debería volver a la playa para ser sustraído a su tiempo, la sola idéa de no poder volver le dio vuelta el estómago y se sentó en un banco de la rambla, un auto pasó frente suyo.
Un enorme cartel mostraba un vídeo de una marca de pasta dental desconocida, era una pantalla plana que emitía su aviso promocional ininterrumpidamente, un par de personas pasaron a su lado sin mirarlo siquiera, eran dos ancianos vestidos normalmente, miró a la franja de arena y descubrió que estaba extrañamente limpia. Entonces cruzó al parque, un grupo de jóvenes de unos catorce o quince años fumaban mariguana sentados en círculo, tal parecía que Uruguay no había cambiado demasiado en cuarto de siglo.
Casi todos tenían remeras de mangas cortas, llevaban tatuajes, una de las muchachas tenía piercins en las orejas y sobre los párpados, al darse vuelta Luís notó que su remera tenía un tejido transparente sobre sus diminutos pechos que se veían claramente, seguramente se trataba de algo normal porque sus compañeros conversaban y reían sin mirarla especialmente. El resto de su vestimenta era absolutamente normal, miró su reloj y caminó a la playa, uno de los chicos le pidió algo de dinero, tomó unas monedas y se las tiró, este le insultó parece que no servían para nada.
Cruzó a la rambla nuevamente, los edificios sobre la playa eran los de siempre, aunque hacía tiempo que no iba por ahí, pero era de esperarse que un país naturalmente conservador cambiara muy lentamente. Pasó los cinco minutos restantes sentado en la arena, no se animaba a ir mas lejos, tenía miedo de tener que quedarse, de pronto lo asaltó la idéa de encontrarse con él mismo veinticinco años más viejo, sería muy raro. Y Benito; ¿Ya habría muerto?
Un zumbido lo hizo perder el conocimiento por un pequeño instante, luego volvió a reconocer la máquina y al profesor que lo esperaba del otro lado del vidrio para auscultarlo, no podía dejar de narrarle cada detalle, estaba ansioso como un chico en una fábrica de caramelos, cada detalle lo anotaba febrilmente en su ordenador personal.
__ El aire, ¿Cómo era el aire?
__ Profesor, fueron solo veinticinco años, esta ciudad de mierda no ha cambiado casi desde Zabala, no esperará que en cuarto de siglo anden los orientales en platillos voladores.
__Tenés razón, la próxima vez tendremos que mandarte con una cámara de vídeo.
__La playa estaba extrañamente limpia, tal vez la intendencia aprendió a limpiar correctamente o la gente a no tirar, no lo sé. ___ Fabuló en voz alta.
La máquina dejó descansar su zumbido hasta que este desapareció dejando solo radio Clarín como fondo y a los dos aventureros llenos de preguntas, pletóricos de ganas de continuar, Benito no admitió que había tenido serias dudas de que la recuperación de Luís fuera posible, pero quien no arriesga no gana.
__La guita es un problema, me dijiste que los pibes fumaban porro y una tenía una prenda transparente, ¿El pucho era armado?
__Ahora que lo dice, era un cigarro fabricado, lo sacó de un paquete de Marlboro, parece que al fin de cuentas legalizaron la Mariguana.
__ ¡Bendito futuro!___ Exclamó Benito contrariado.
__ ¿Queda energía para otro viaje?
__ Si, ¿Tenés algo en mente?
__Que le parece si vamos mucho más allá, digamos unos cien años al futuro.


Continuará