Neo Vampiros 02: La casa del frio

Neo Vampiros 02
“La Casa del Frío”
Por: Darío Valle Risoto

Allí había algo frío, habitante extraño dentro de esa casona vacía, vacía como una cáscara al borde de la tierra. Sus pisos congelados, los rostros poco amigables de los retratos y la penumbra, penumbra también fría.
__ ¿Vive alguien?
Miedo en cada paso, la escalera enfrente, infinita, la nuca helada y las manos que le tiemblan.
El anciano estaba allí desde el principio, observando a la invasora, en su silla de ruedas; Añoso montón de arrugas, cabellos ralos, ojos sin brillo.
___ ¿Coronel Casavieja?
No contesta, se niega.
No hace falta. Un cuadro con un militar rodeado de escudos, banderas, medallas; Sobre la chimenea vacía, el frío, tercer invitado les rodea.
Ella mira al viejo: añoso montón de arrugas, cabellos ralos, ojos sin brillo.
___ ¡Fuera de aquí!
Su voz se levanta pobre, pero con autoridad, moribunda pero mandona.
Ella camina hasta la silla de ruedas, mira al cuadro, es él, con treinta años, tal vez menos. Los perros envejecen, pero no dejan de ser perros.
__No nos olvides
Ella tenía diecisiete años
1974
Los milicos, la camioneta azul, les llamaban costureros porque estaban llenas de botones. Humor ácido en la dictadura uruguaya.
Nunca más papá
Nunca más mamá
Nunca más calor
Solo el frío, la desaparición forzada.
Lorena mira los diversos diplomas que cubren la pared inmensa, el anciano apoya sus manos sobre los manubrios de la silla, se impulsa trabajosamente a un mueble.
“Campeonato Nacional de Tiro”
“Operación Unitas de las FF.AA.”
El viejo, montón de arrugas, añoso, toma una pistola de un cajón, la levanta como si pesara una tonelada, la mano firme.
___ ¡Fuera de aquí!
Autoritario hijo de Puta
Dispara.
El estampido viola el silencio, ella permanece de pie, se mira el agujero de donde sale humo, el olor a pólvora de duelo con el fétido olor del encierro.
Lorena mira la herida en su pecho que se cierra rápidamente, no como la otra, la herida interior.
___ Milico hijo de Puta.
Salta a su lado, sus colmillos, los ojos ensangrentados…el viejo muere del corazón… lo tenía pese a todo. Su corazón añoso de perro añoso no resiste.
Patea la silla, y  cae como un títere sobre las baldosas, como un muñeco reseco, abandonado.
Lorena mira los diversos diplomas.
“A un patriota leal”, “A un Artiguista fiel”
Lorena lo mira muerto, sus dientes de vampiro brillan, nunca podría alimentarse de esa sangre podrida, sangre de torturador.
Juicio y Castigo.