El papel de la extrema derecha en las protestas en Ucrania

Expertos ucranianos en movimientos ultras: el papel de la extrema derecha en las protestas en Ucrania
Declaración de 40 expertos y expertas publicada en febrero de 2014
Nota de Los Muertevideanos: Las fotografías no pertenecen al presente artículo y solo son agregadas como nota ilustrativa.
Publicamos ahora una traducción de la declaración de febrero de 2014 firmada por 40 investigadores e investigadoras en movimientos de extrema derecha en Ucrania y Rusia. 
Este texto ayudará entender la verdadera naturaleza del movimiento de protestas que sacudió Ucrania desde 2013 y que para la opinión pública internacional quedo caracterizado por los medios de masas como un movimiento de ultraderecha, unas veces por puro sensacionalismo y otras veces como estrategia de deslegitimación propagandística que, procedente de los medios cercanos al Kremlin, caló especialmente en amplios sectores de la izquierda europea. 
Obviamente, la declaración no trata ni la evolución posterior del movimiento ante la represión feroz del gobierno de Yanukovich, ni los acontecimientos posteriores, como la masacre en la plaza de Maidan a manos de francotiradores, la caída del gobierno de Yanukovich o el gobierno provisional posterior. 
Ver también el artículo de Rafael Cid «Kaos en la izquierda» publicado también Insumissia para una comprensión alejada de la propaganda al uso de los acontecimientos actuales en el país. (Nota de Insumissia)
 
 

Ser Bicentenarios…

Ser Bicentenarios
Por: Darío Valle Risoto

Acabo de ver nuevamente casi por completo la película: “El hombre Bicentenario” inspirada en el libro del mismo nombre de Isaac Asimov, libro que leí hace prácticamente unos treinta años y que desde luego recomiendo ampliamente, más no es un libro de ciencia ficción cualquiera si se me permite el atrevimiento de intentar dejar el pensamiento de que hay relatos de anticipación más o menos consumibles.
Me sigue pareciendo curioso de que el tema de la libertad y de ese deseo tan humano como el reconocimiento frente a nuestros semejantes sea el motivo central de esta historia que no es para nada original y sin embargo obliga a reflexionar sobre esto de estar compartiendo este pequeño espacio de vida conciente sobre este planeta. Otra película que me viene desde luego a la mente en este preciso instante es “Las Alas del Deseo” o mejor dicho: “El cielo sobre Berlín” de Win Wenders aunque en este caso no se trata de la vida de un robot que quiere ser humano sino de un ángel que pretende serlo pero las coincidencias son suficientes.
Por otro lado creo que luego de estudiar diferentes religiones y filosofías durante la mayor parte de mi vida he llegado como siempre se suele hacerlo al punto de partida, el: “Solo se que no se nada” aparece subrepticiamente como mi gata mirándome desde un rincón con sus ojos enigmáticos quizás sabiendo ese secreto preciso que nunca sabremos los hombres.
Despojarnos de los deseos es el motivo central de muchas filosofías orientales, mientras que en occidente estos son sometidos, cuando no reprimidos a los designios de un ignoto dios que tiene buenas dotes de dictador o de madre opresiva que viene a ser más o menos lo mismo. El tema es ser el completo conductor de nuestras vidas, de nuestro ser, transformarnos en el conductor del carro y no en el carro o los burros que lo llevarían a cualquier parte si el cochero no sabe a donde ir. Indefectiblemente todos vamos a ser alimento de hermosos gusanos o pasto de las llamas: Lo importante es lo del medio.
Pero esa búsqueda de Andrew Martin el robot devenido en androide y definitivamente en ser humano de El Hombre Bicentenario es la de todos nosotros, al menos, la de aquellos que en determinado momento “Paramos el mundo” al decir de Carlos Castaneda, y nos quedamos absortos mirándonos tal vez las manos o nuestro rostro en el espejo y nos preguntamos: ¿Qué carajo es la vida?
Y uno a veces parado en el colectivo atestado de personas simples, ordinarias, mortales comunes que viven sus propias historias; se pregunta tantas cosas y mira su reflejo cansado en las ventanillas sucias tratando de dilucidar que camino tomar frente a la terrible opresión de la rutina hiriente de una ciudad que siempre será y nos ha sido extraña.   Probablemente como le dije hace muchos años a un ocasional contertulio: Lo mejor de la vida se reduce a estos escasos momentos en que uno está con quienes aprecia tomando algo y riéndose hasta que se le paraliza el estómago. Ni más ni menos.
Ambas historias. La del robot y la del ángel caído remiten quizás a esa búsqueda de la libertad a través de esa rara sensación de potenciarla a través del amor al prójimo, tener una pareja es la síntesis de encontrarse a uno mismo en el relejo de otra vida, coincidir dos existencias en un breve plazo de tiempo de una hora o cuarenta o cincuenta años parece ser una de las conquistas más bellas y difíciles de esto de estar vivos.

Cuentos de Robots I Parte: 3

Cuentos de Robots
Parte 3: Encendido
Por: Darío Valle Risoto

    Sin moverse, parpadeó, miró a ambos lados, cubrió la escasa visibilidad que tenía desde el rectángulo de la caja, levantó una mano y se miró los dedos, luego enfocó sus ojos negros con un lejano tinte azulado en mí, yo permanecía de pie enfrente a unos dos pasos mirándola con una mezcla de miedo, expectativa y más miedo.
    Sonrió apenas o eso me pareció, pensé en sentarme en el sofá pero tragando saliva, mucha saliva la tomé delicadamente de la misma mano que se había mirado detenidamente y la invité a salir de la caja, mi bata bordeaux casi le tocaba los pies descalzos.
__Te llamas Tomiko, ¿Te gusta?

    Miró el cuadro del monte Fuji que adorna la pared del living detrás del sofá donde parte de mi frustrado jugo de limón chorreaba, mi perro “Adolfo” comenzó a ladrar desde la terraza viéndola seguramente a través de los cortinados transparentes.
    Se tocó el rostro y comprendí que estaba estudiando su propio reflejo en el vidrio y no a la pintura, como un idiota que acaba de conocer a una mujer atractiva me arreglé el pelo, carraspee y me fijé si no llevaba la bragueta abierta, claro que disimuladamente.

__Item: 14: El nombre de su producto debe ser digitalizado en el control remoto o cargado vía Internet usando su clave, de todas maneras si usted lo nombra verbalmente el modelo responderá por su propia inteligencia artificial Nano tecnológica.

__Me llamo Tomiko… ¿Y tú? __Me preguntó con una voz perfectamente balanceada, en un castellano con timbre Oriental, tal como yo lo había preferido.
    Me sobresalté al escucharla, eso la humanizaba demasiado pronto y me asustaba.
__Daniel Marcelo Mendizábal, para servirte. __Me presenté con todas las palabras estúpidas que suele usar un nabo para presentarse a un ciberser que seguramente no sabe un pomo de ese tipo de palabras al pedo: __ ¿Para servirte? __Me pegué en la frente con la palma de la mano, debería ser un poco más protagonista de mis actos, mi psiquíatra tenía razón.

__Daniel, Marcelo Mendizábal para servirte.
__Con Daniel alcanza, gracias.
    Ella sonrió y pasó a mirar la tela de la bata de baño que yo le había puesto para cubrir su desnudez, también parecía algo absorta en reconocer todos los rincones de la habitación donde nos encontrábamos, luego se acercó a la terraza y corriendo lentamente las cortinas se enfrentó a Adolfo que dejó de ladrar y comenzó a mover la cola.
    Miré el reloj de pared, Beatriz podría llegar en cualquier momento, así que metí la caja en el pequeño desván debajo de la escalera a la azotea, no sin antes sacar el maletín con ropa femenina que había llegado con Tomiko desde Japón.
__Va a llegar una chica, se llama: Beatriz, dentro de un rato, me alquilaba la habitación aquella, ¿ves?, viene a buscar unas cosas que dejó, no quiero que sepa que eres…, bueno, prefiero que todo el mundo piense que sos de verdad… quiero decir…

__Item 09: Todos los modelos están programados para obedecer a sus compradores siempre y cuando no se violen las tres leyes de la robótica (Ver: Leyes de la Robótica – Asimov).

__No sé que decirle.
__Que sos mi… mi novia, que nos conocimos en Brasil el año pasado y que llegaste a vivir a Montevideo hace un mes, mejor dos.
__Soy tu novia, nos conocimos en Brasil el año pasado y llegué a vivir a Montevideo hace dos meses.

    Se quitó la bata y comenzó a vestirse, se puso un jean de un agradable tono azul, luego una camisa amarilla y un par de calzados chatos de los clásicos que usan en su tierra, me era extraño imaginarme que era artificial, no podía dejar de mirarla, todos sus movimientos eran perfectos y hasta graciosamente delicados. Me pareció un verdadero poema ver sus delicadas piernas entrando una a una en el jean, cada movimiento era perfecto y a la vez gracioso.
    El timbre me hizo dar un salto, casi piso el vaso de mi limonada que aún permanecía tirado sobre la alfombra, alguien llamaba a la puerta.
    Era Beatriz.

    Cuando opté por alquilar mi cuarto extra, fue en principio, para poder pagar mejor mis cuentas, luego me ayudó bastante para ahorrar por mi proyecto de encargarme una ciber compañera, pero al mudarse Beatriz la casa se llenaba demasiado seguido con compañeras de la facultad que llegaban a estudiar y dejaban todo tirado o lo que era peor, traía a sus amantes, novios, machos o como quiera que se le llamen durante la noche o cuando yo no estaba, eso me enfurecía. Lo que más me calentaba era que Beatriz era una pelirroja espectacular que parecía no verme, me miraba como a una cosa o peor: un tío o un hermano que compartía la misma casa y eso era insoportable.
    Era ella y entró como Pedro por su casa sin saludarme.
__Estoy apurada, tengo examen de Sociología a las seis de la tarde y me dejé los apuntes del profesor “Del Río” la semana pasada cuando vine a buscar la…
    Tomiko llegaba de la cocina con un balde y un estropajo para limpiar mi agua derramada, solícitamente dejó las cosas en el piso, se secó una mano contra la ropa y saludó a Beatriz que la miraba como a un fenómeno.

__Hola Beatriz, Daniel me ha hablado mucho de vos, es un gusto conocerte.
    En contra de todo lo pensado la que parecía artificial era mi visitante, se quedó petrificada estudiando como si la escaneara: las curvas perfectas de la japonesa, observando su sedoso cabello y los rasgos equilibrados y serenos de su rostro.
__Es Tomiko Harakiyama, mi novia, llegó de Sao Pablo hace dos meses. __Dije tratando de parecer casual, despreocupado y un total ganador, mientras trataba de que la mirada no me traicione, me arreglé los lentes presionando sobre el entrecejo, carraspee y salí a la terraza, Adolfo entró corriendo y se apoyó sobre Tomiko haciéndole fiestas, ni reparó en Beatriz.
    Tomiko se excusó y comenzó a limpiar, recogió el vaso, hizo una débil reverencia y se fue a la cocina, antes de entrar nos ofreció un té, Beatriz dejó su mochila sobre una de las sillas sin dejar de parecer extremadamente preocupada.

Item 08: Los ciberseres están perfectamente capacitados para la vida social, cuenta con una pre-programación auto alimentada por las impresiones y el contacto con los humanos y/o semejantes.

__ ¡Nunca me dijiste que tenías pareja! __Me gritó como si yo le debiera algo.
Continuará.